Truco: cada pasta con su salsa
- Sonya

- hace 2 horas
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Normalmente, y yo la primera, no me fijo ni cumplo esto; soy más fan de los tallarines que de los espaguetis y me gustan más estos que los macarrones, pero eso no significa que esté bien hecho y que le esté sacando todo el partido a esa salsa. Para poder sacarle todo el partido, es mejor seguir estas recomendaciones, aunque luego siempre prioriza el gusto y el que tengamos a mano, jeje.
Pastas cortas
Para nosotros todo son macarrones, desde las plumas que son los "penne" hasta los rigatoni, maccheroni, etc.; cada uno tiene su forma y en otros posts los veremos más detalladamente.
A este tipo de pasta le van genial las salsas poco ligeras, es decir, salsas, por ejemplo, de tomate que no sean muy líquidas, como por ejemplo una arrabiata o puttanesca.
Si hacemos una salsa con legumbre, hemos de optar por estas y, si es posible, por pasta corta y pequeña como los orecchiette.
Pastas largas
Los bugattoni, taglierini, tagliatelle o fetuchini, entre otros, son grandes ejemplos de este tipo de pasta y les van genial las salsas líquidas y fluidas, como una salsa solo de tomate o una carbonara, entre otras. Cuando hablamos de salsas con marisco, esto es lo más indicado.
Pastas frescas y pastas al huevo
Tardan menos en cocerse, sueltan más almidón en el plato y, por regla general, no pueden mantecarse; basta con saltear un poco la salsa con la pasta en la sartén, pero sin añadir más grasa. En una pasta al huevo servimos unos 85 gramos por persona; en una pasta seca servimos alrededor de 110 gramos. No se recomienda usar con salsas de pescado ni de quesos precisamente por esto de que sueltan mucho almidón y se espesa demasiado. Las pastas se suelen acabar en sartén, dejando un poco más crudo que al dente, y su técnica se llama risotado.
El gnocchi
No es pasta puramente dicha, porque tiene una parte de patata que los hace más untuosos y densos; funciona de igual manera con salsas más líquidas y salsas más espesas, aunque siempre hay que tener en cuenta que es un plato contundente. Y se comen tanto con cuchara como con tenedor, depende de lo líquida que sea la salsa.
En cualquier caso, admite todo tipo de registros. Eso sí, sin mantecatura, porque el almidón de la patata y de la pasta pueden complicar la digestión.
Pastas rellenas:
Aquí caben raviolis, tortellini, cappelletti, tortelloni, agnolotti, anolini, marubini y una eternidad de opciones, prácticamente una por cada ciudad y región. Los cuatro primeros son los más habituales en nuestra cocina y también los más populares en Italia, que en el caso doméstico suelen ser frescos, mientras que en el caso industrial hay frescos y secos.
Si es casera, se pueden rellenar unos ravioli de lo que sobró de una ternera guisada, así que esa misma salsa de ternera se puede usar para la pasta.
Con los que el relleno más común para las pastas va a ser ricottas y requesones, por lo que las salsas de tomate suelen ser también muy frecuentes.




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