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- La vaporera: el accesorio barato que transforma nuestra olla de cocción lenta
La vaporera: el accesorio barato que transforma nuestra olla de cocción lenta Seguramente hemos visto estas vaporeras que se abren en forma de flor en bazares y tiendas de menaje. Son un complemento muy práctico para nuestras ollas de cocción lenta. En nuestro caso, la ChupChup Matic de Cecotec tiene una capacidad total de 5,5 litros, lo que nos permite utilizar una vaporera plegable de hasta 18 cm de diámetro. ¿Para qué podemos usarla? Es muy sencilla de utilizar y nos sirve para cocinar al vapor distintos alimentos, pero también para separar los ingredientes de los jugos que van soltando durante la cocción. Por ejemplo, podemos colocar dentro unas tiras de panceta o cualquier carne que queramos desgrasar. La carne se cocina sobre la vaporera y la grasa que va soltando cae a la cubeta, por lo que evitamos que se cocine directamente en ella. También nos resulta muy útil cuando queremos cocinar una pieza de carne entera sobre una salsa que vamos a triturar después. De esta forma, la carne queda elevada y no se deshace al triturar la salsa. Trituramos la salsa, no la carne. Su uso original es cocinar alimentos al vapor. Por eso, suelen llevar una pieza central que nos permite introducirlas y retirarlas de cazuelas y ollas con más facilidad. Sin embargo, si queremos utilizarla en una olla de cocción lenta para cocinar un pollo entero o una pieza de carne grande, puede ser recomendable retirar esa pieza central para ganar espacio. Dependiendo del diseño de cada vaporera, quitarla puede ser más o menos sencillo. Algunas tienen una pieza metálica fija o soldada, por lo que conviene no forzarla ni modificarla si podemos dañar la cesta o dejar bordes cortantes. En cambio, otras incorporan un asa central desmontable mediante rosca: en estos modelos solo tenemos que desenroscarla y la vaporera queda lista para usar. También podemos encontrar vaporeras con el asa central extraíble de fábrica. Aunque no siempre son fáciles de localizar, suelen estar disponibles en ferreterías, tiendas especializadas en menaje y comercios online. Son una opción muy cómoda si buscamos aprovechar al máximo el espacio de nuestra olla de cocción lenta.
- Croquetas de espinacas y gambas
Croquetas de espinacas y gambas Ingredientes 200 g de espinacas frescas o congeladas 200 g de gambas peladas 1 cebolla pequeña 1 diente de ajo 60 g de aceite de oliva suave 80 g de harina de trigo 600 ml de leche entera Sal al gusto Pimienta negra molida Nuez moscada al gusto Para el rebozado: Harina de trigo 2 huevos Pan rallado Aceite de oliva suave o aceite de girasol para freír Elaboración en robot de cocina: Si utilizamos espinacas congeladas, las descongelamos previamente y las escurrimos muy bien, presionándolas para retirar todo el exceso de agua. Si utilizamos espinacas frescas, las lavamos, las escaldamos durante 2 minutos, las escurrimos y las picamos. Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos la cebolla cortada en cuartos y el ajo. Programamos 6 segundos a velocidad 6. Sustituimos las cuchillas por la cuchara MamboMix. Añadimos el aceite y programamos 8 minutos, 120 ºC, velocidad 1. Incorporamos las gambas troceadas y las espinacas bien escurridas. Programamos 4 minutos, 120 ºC, velocidad 1. Retiramos la mezcla y la reservamos. Añadimos de nuevo el aceite de la jarra, si hubiera quedado poco, junto con la harina. Programamos 2 minutos, 100 ºC, velocidad 2, para cocinar la harina y evitar que la masa tenga sabor a crudo. Incorporamos la leche, la sal, la pimienta y una pizca de nuez moscada. Programamos 10 minutos, 100 ºC, velocidad 3. Añadimos las espinacas y las gambas reservadas. Programamos 2 minutos, 100 ºC, velocidad 2, hasta que queden repartidas de forma uniforme en la bechamel. Vertemos la masa en una fuente amplia y la cubrimos con film transparente en contacto directo con la superficie. Dejamos que se enfríe y la reservamos en el frigorífico durante un mínimo de 4 horas. Para que resulte más fácil formar las croquetas, dejamos reposar la masa hasta el día siguiente. Tomamos porciones de masa y les damos forma alargada o redonda. Las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado. Calentamos abundante aceite en una sartén y freímos las croquetas por tandas pequeñas hasta que queden doradas. Las colocamos sobre papel absorbente y las servimos recién hechas. Elaboración tradicional: Si utilizamos espinacas congeladas, las descongelamos y las escurrimos muy bien. Si utilizamos espinacas frescas, las lavamos, las escaldamos durante 2 minutos, las escurrimos y las picamos. Picamos la cebolla y el ajo muy finos. Calentamos el aceite en una sartén amplia o cazuela baja y sofreímos la cebolla y el ajo a fuego suave durante unos 8 minutos, hasta que estén tiernos. Añadimos las gambas troceadas y las cocinamos durante 1 o 2 minutos. Incorporamos las espinacas y removemos hasta que se integren. Retiramos la mezcla y la reservamos. En la misma sartén añadimos la harina y la cocinamos durante 2 minutos, removiendo continuamente. Incorporamos la leche poco a poco mientras mezclamos con unas varillas para evitar que se formen grumos. Añadimos sal, pimienta negra y nuez moscada. Cocinamos la bechamel a fuego medio-bajo durante 10–15 minutos, sin dejar de remover, hasta que quede espesa y se despegue de las paredes de la sartén. Incorporamos las espinacas y las gambas reservadas. Mezclamos bien y cocinamos 1 minuto más. Pasamos la masa a una fuente, cubrimos con film transparente en contacto con la superficie y dejamos que se enfríe. Reservamos en el frigorífico durante al menos 4 horas, preferiblemente hasta el día siguiente. Formamos las croquetas y las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado. Freímos en abundante aceite caliente, en tandas pequeñas, hasta que estén doradas y crujientes.
- "Coca falsa" de cristal y almendras
"Coca falsa" de cristal y almendras Ingredientes: 12 obleas de empanadilla 2 cucharadas de aceite suave 3 cucharadas de azúcar 50 g de almendra cruda laminada Anís dulce, al gusto Elaboración en freidora de aire: Precalentamos la freidora de aire a 180 ºC durante 3 minutos. Mientras tanto, colocamos las obleas sobre una superficie limpia y las pincelamos ligeramente con aceite por una de las caras. Espolvoreamos un poco de azúcar sobre cada oblea y repartimos por encima la almendra laminada. Presionamos suavemente con los dedos para que las láminas de almendra queden pegadas y no se muevan durante el cocinado. Colocamos las obleas en la cesta sin amontonarlas, dejando espacio entre ellas. Si nuestra freidora tiene una cesta pequeña, las hacemos en varias tandas. Las cocinamos a 180 ºC durante 5-7 minutos, hasta que estén doraditas por los bordes y bien crujientes. Las sacamos de la freidora y, ya fuera de la cesta, añadimos un chorrito pequeño de anís dulce por encima. Las dejamos templar unos minutos antes de servir para que terminen de quedar crujientes. Elaboración en horno: Precalentamos el horno a 190 ºC con calor arriba y abajo. Forramos una bandeja con papel de horno y colocamos las obleas separadas entre sí. Pincelamos cada oblea con un poco de aceite suave, espolvoreamos azúcar y repartimos la almendra laminada por encima. Presionamos ligeramente las almendras para que se adhieran bien a la masa. Horneamos durante 10-12 minutos, vigilando los últimos minutos para que no se tuesten demasiado. Las retiramos cuando veamos que están doradas, con los bordes crujientes y la almendra ligeramente tostada. Nada más sacarlas del horno, añadimos un chorrito de anís dulce por encima. Dejamos que se enfríen sobre una rejilla o en la misma bandeja antes de servirlas.
- Pintxo de muselina de jamón
Pintxo de muselina de jamón Ingredientes 150 g de jamón 75 g de queso crema 75 g de mayonesa 2 cucharadas de parmesano en polvo Pan para las tostas Elaboración en robot de cocina: Colocamos las cuchillas en la jarra e introducimos el jamón troceado. Programamos velocidad 9 durante 8 segundos si utilizamos Mambo Cooking con jarra V. En el resto de modelos, programamos velocidad 6 durante 8 segundos. Comprobamos que el jamón quede bien picadito y bajamos los restos de las paredes con la espátula si hace falta. Añadimos la mayonesa, el queso crema y el parmesano en polvo. Programamos velocidad 3 durante 20 segundos, hasta conseguir una crema homogénea, suave y con pequeños trocitos de jamón. Tostamos el pan a nuestro gusto y repartimos la muselina de jamón por encima. Terminamos con un poco más de parmesano rallado si nos apetece y servimos las tostas al momento. Elaboración tradicional: Cortamos el jamón en trozos pequeños y lo ponemos en el vaso de la batidora. Trituramos con la batidora de mano hasta que quede bien picado. No necesitamos dejarlo completamente en polvo: unos trocitos pequeños le dan muy buena textura a la crema. Añadimos al vaso la mayonesa, el queso crema y el parmesano en polvo. Trituramos unos segundos más, parando para bajar los restos de las paredes si fuera necesario, hasta que tengamos una mezcla cremosa y bien integrada. Tostamos el pan y repartimos la muselina de jamón sobre cada tosta. Servimos enseguida para disfrutar del contraste entre el pan crujiente y la crema suave.
- Mollete de lomo, pimientos, queso y panceta
Mollete de lomo, pimientos, queso y panceta Ingredientes: 2 molletes 4 filetes finos de lomo de cerdo 1 pimiento rojo 4 lonchas de panceta 4 lonchas de queso que funda bien Mayonesa comprada, al gusto Aceite de oliva virgen extra Sal Pimienta negra Elaboración en cocina tradicional Lavamos el pimiento rojo, lo secamos, retiramos las semillas y lo cortamos en tiras. Ponemos una sartén amplia al fuego con un chorrito de aceite de oliva y lo cocinamos a fuego medio durante unos 12-15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que quede tierno y ligeramente dorado. Añadimos una pizca de sal, lo retiramos y lo reservamos. En la misma sartén cocinamos la panceta a fuego medio-alto hasta que quede dorada y crujiente. La sacamos y la dejamos sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Salpimentamos los filetes de lomo y los cocinamos en la sartén caliente con unas gotas de aceite. Los hacemos unos minutos por cada lado, hasta que queden dorados y bien cocinados. Abrimos los molletes por la mitad y los tostamos ligeramente por la parte interior en una sartén limpia o en una tostadora, solo hasta que estén calientes. Colocamos una loncha de queso sobre la base de cada mollete, repartimos encima el lomo caliente y dejamos que el queso empiece a fundirse. Añadimos las tiras de pimiento rojo, terminamos con la panceta crujiente y ponemos un poco de mayonesa en la parte interior de la tapa. Cerramos los molletes, apretamos suavemente y los servimos recién hechos. Elaboración en freidora de aire Lavamos el pimiento rojo, lo secamos, retiramos las semillas y lo cortamos en tiras. Lo ponemos en un cuenco con un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal, mezclamos bien y lo cocinamos en la freidora de aire a 180 ºC durante 10-12 minutos. A mitad de cocción abrimos la cesta y le damos un meneo para que se haga de forma uniforme. Cuando esté tierno y doradito, lo retiramos y lo reservamos. Colocamos la panceta en la cesta, sin amontonarla, y la cocinamos a 190 ºC durante 5-7 minutos, hasta que quede dorada y crujiente. La retiramos y la reservamos sobre papel de cocina. Salpimentamos el lomo, lo pincelamos con unas gotas de aceite y lo colocamos en la cesta. Lo cocinamos a 190 ºC durante 7-9 minutos, dándole la vuelta a mitad de cocción. Abrimos los molletes y los calentamos en la freidora de aire a 180 ºC durante 2 minutos, con la miga hacia arriba. Montamos cada mollete colocando primero el queso, después el lomo caliente, las tiras de pimiento rojo y la panceta. Añadimos la mayonesa en la tapa del pan, cerramos y servimos al momento.
- Patatas a murro
Patatas a murro Ingredientes: 500 g de patatas pequeñas de guarnición Aceite de oliva virgen extra, cantidad necesaria Sal marina, al gusto 1 cucharadita de hierbas provenzales ½ cucharadita de ajo en polvo ¼ de cucharadita de pimienta negra recién molida 1 cucharadita de ñora molida Una pizca de pimentón de la Vera picante, opcional Elaboración en freidora de aire Lavamos muy bien las patatas, las secamos y las ponemos en la cesta de la freidora de aire. Añadimos un poquito de aceite y una pizca de sal, removemos para que queden bien impregnadas y cocinamos a 190 ºC durante 18-20 minutos. A mitad de tiempo, abrimos la cesta y les damos un meneo para que se hagan de forma uniforme. Mientras se cocinan, mezclamos en un cuenco las hierbas provenzales, el ajo en polvo, la pimienta negra, la ñora molida y el pimentón picante si nos apetece darle un toque más alegre. Cuando las patatas estén tiernas, las pasamos a una tabla o a una bandeja y las aplastamos con cuidado usando la base de un vaso, un mazo de cocina o la palma de la mano. No tenemos que romperlas del todo, solo abrirlas un poco para que cojan mejor el aliño y queden más crujientes. Colocamos de nuevo las patatas en la cesta, las pincelamos con un poco más de aceite y repartimos por encima la mezcla de especias. Cocinamos a 200 ºC durante 8-10 minutos más, hasta que las veamos bien doradas y crujientes por los bordes. Elaboración en Olla GM Lavamos las patatas, las ponemos en la cubeta con unos 200 ml de agua y cerramos la tapa con la válvula cerrada. Programamos el menú Turbo durante 8 minutos y, cuando termine, despresurizamos con cuidado y retiramos el agua que haya quedado. Mientras tanto, mezclamos las hierbas provenzales, el ajo en polvo, la pimienta negra, la ñora molida y el pimentón picante opcional en un cuenco pequeño. Pasamos las patatas a una tabla y las aplastamos suavemente con un vaso o con un mazo de cocina. Las dejamos abiertas, pero procurando que mantengan su forma. Añadimos un buen chorrito de aceite de oliva a la cubeta y programamos el menú Plancha a 140 ºC durante unos 10 minutos, sin tapa. Colocamos las patatas con cuidado, añadimos sal y la mezcla de especias, y las dejamos dorar unos minutos por un lado. Les damos la vuelta con una espátula, añadimos un poco más de aceite si lo vemos necesario y las dejamos que se tuesten por el otro lado. Las sacamos cuando estén doradas, crujientes por fuera y bien cremosas por dentro. Elaboración en cocina tradicional Lavamos las patatas sin pelarlas y las ponemos en una cazuela con agua y sal. Las cocemos durante unos 15-20 minutos, dependiendo de su tamaño, hasta que podamos pincharlas con facilidad pero sin que se deshagan. Mientras se cuecen, mezclamos en un cuenco las hierbas provenzales, el ajo en polvo, la pimienta negra, la ñora molida y el pimentón picante opcional. Escurrimos las patatas y las colocamos sobre una tabla. Las chafamos ligeramente con la base de un vaso, un mazo de cocina o la palma de la mano, dejando que se abran un poco sin llegar a romperlas. Ponemos una sartén amplia, una plancha o una parrilla al fuego con un chorrito generoso de aceite de oliva. Cuando esté caliente, colocamos las patatas, añadimos sal y dejamos que se doren a fuego medio por un lado. Les damos la vuelta, espolvoreamos la mezcla de especias y las dejamos unos minutos más hasta que estén bien tostadas y crujientes. Las servimos recién hechas como guarnición o para picar con una salsa que nos guste. Elaboración en robot de cocina Lavamos las patatas y las colocamos en la vaporera de nuestro Mambo. Vertemos 1 litro de agua en la jarra, colocamos la vaporera en su posición y programamos 120 ºC, potencia de calor 10, durante 25 minutos, sin velocidad. Comprobamos que las patatas estén tiernas antes de sacarlas; si fueran más grandes, añadimos unos minutos más. Mientras se cocinan, mezclamos las hierbas provenzales, el ajo en polvo, la pimienta negra, la ñora molida y el pimentón picante opcional en un cuenco. Retiramos las patatas de la vaporera, vaciamos y secamos bien la jarra, y las aplastamos ligeramente sobre una tabla con la base de un vaso o con un mazo de cocina. Las dejamos abiertas, pero sin deshacerlas. Añadimos aceite de oliva a la jarra, colocamos las patatas aplastadas en una sola capa siempre que sea posible, incorporamos sal y la mezcla de especias. Programamos 120 ºC, potencia de calor 8 y velocidad 0 durante 12 minutos, sin tapa, y les damos la vuelta con cuidado a mitad de cocción para que se doren por ambos lados. Las sacamos cuando estén doraditas y las servimos al momento.
- Ventajas de tener una freidora de aire
Ventajas de tener una freidora de aire Ventajas de tener una airfryer La principal ventaja de cocinar con freidoras de aire es la reducción de uso de grasas en la comida. Al cocinar sin apenas aceite, a 9 calorías por gramo de grasa, utilizar un 80% o un 90% menos de aceite es más saludable. Ahorro como alternativa al horno. Las freidoras de 5,5 litros o más tienen capacidad para poder meter un pollo de tamaño medio entero, medio kilo de verduras para hacer una escalibada, tostar huesos e incluso asar piezas de carne o pescado. También se pueden hacer pizzas cuyo diámetro coincida con el del recipiente. Esto supone un ahorro de luz con respecto al horno. Ahorro en gasto de aceite. Además de por razones dietéticas, con el precio que tienen actualmente los aceites de freír, cocinar 600 gramos de patatas fritas con una cucharada sopera de aceite de oliva o girasol en lugar de un cuarto de botella, es una ventaja económica a tener en cuenta. Ahorro de tiempo. Pese a que una airfryer toma más tiempo para cocinar una patatas fritas, que es el principal uso que se les acaba dando, hay que tener en cuenta que no hay que estar pendiente del proceso, más que para dar un meneo a la mitad del tiempo, y ni eso en el caso de las que tienen para removedora como la Turbo Cecofry 4D o la Actifry. Puedes estar haciendo otra cosa mientras la airfryer cocina por ti. Limpieza. Freír pimientos u otro alimento con mucha agua sin poner todo perdido es posible con una airfryer al desarrollarse todo el proceso en un espacio cerrado. ¿Qué debemos tener en cuenta al elegir una buena freidora de aire? La potencia: Un buen modelo debe gozar de una potencia entre 1600 y +2000 W para conseguir un calentamiento rápido y una cocción eficiente. La capacidad: Piensa en el número de personas para las que cocinas con frecuencia. Una cubeta de 5 litros puede preparar entre 4 a 6 raciones aproximadamente. El tamaño: Toma en cuenta las dimensiones de tu cocina y verifica las medidas de cada modelo. Estás freidoras suelen ser compactas y prácticas. ¿Qué podemos cocinar con las freidoras de aire? Mucho más que patatas fritas, alitas y nuggets de pollo. Las posibilidades de estos aparatos, que no dejan de ser hornos de aire en miniatura, son muchas. Sellar carne. Si, un chuletón o un entrecot al punto es posible, y de hecho muy recomendable, ya que conseguimos un acabado tipo parrilla. Cualquier carne a la brasa, debido a lo rápido que se alcanzan las temperaturas máximas en las airfryer es posible. Luego tu ya le das tu punto de acabado al tu gusto. Postres y repostería. Como magdalenas, bizcocho, cuajar un flan. Las freidoras de aire tienen regulación de temperatura grado a grado. Esos significa un control quirúrgico del proceso de cocción. arroces. En algunos modelos podemos hacer muy buenos arroces. Verduras a la brasa o recetas combinadas. Por ejemplo una de mis favoritas en casa son los espárragos verdes envueltos en jamón york o jamón serrano. quedan perfectos. Pizzas. Tanto las comerciales frescas como las congeladas y también las caseras. Acabados como en horno de leña en según que modelos. Descongelar. con un proceso mucho más natural que en el microondas, en las freidoras en mínima temperatura podemos acelerar el proceso de descongelación de casi cualquier alimento. Recuperar pan del día anterior. Si bien luego leerás que no recomendamos tostar pan, por el gran gasto de luz que supone, si que podemos decir que recuperar pan duro del día anterior es fácil con unos minutos dentro de la airfryer. Recalentar sobras crujientes: pizza, empanadillas, rollitos, pollo asado, patatas, fritos o pan con relleno. Recuperamos mucho mejor la textura que en el microondas. Para las sobras cocinadas, comprobamos que queden bien calientes en el centro; como referencia de seguridad, deben alcanzar 74 ºC. Regenerar pan y bollería: podemos devolver algo de crujiente al pan del día anterior, a croissants, napolitanas o bollos salados. Usamos temperatura moderada y pocos minutos para que no se resequen. Deshidratar alimentos: si nuestro modelo tiene función de deshidratación o permite trabajar a baja temperatura, podemos preparar rodajas de manzana, plátano, cítricos para infusiones, tomates secos, setas, hierbas aromáticas o snacks de verduras. Cortamos siempre piezas finas y de tamaño parecido, las distribuimos sin amontonarlas y prolongamos el tiempo según el alimento. Tostar frutos secos y semillas: almendras, avellanas, nueces, pipas, sésamo o especias enteras. Lo hacemos en tandas pequeñas y vigilando de cerca, porque se tuestan rápido. Gratinar: terminamos lasañas individuales, pasta, verduras rellenas, nachos con queso, patatas gratinadas o una capa de queso sobre cualquier receta ya cocinada. Dorar y dar acabado final: podemos dorar la piel de un pollo, marcar una hamburguesa cocinada previamente, tostar la parte superior de una quiche o terminar unas verduras para que queden más apetecibles. Cocinar alimentos congelados: croquetas, empanadillas, pescado rebozado, patatas, verduras, nuggets o aperitivos. En muchos casos no hace falta descongelarlos antes; simplemente añadimos unos minutos y agitamos la cesta a mitad de cocción. Hornear en formato pequeño: hacemos bizcochos, magdalenas, galletas, tartaletas, flanes o brownies usando moldes aptos que quepan en la cesta. Es especialmente práctica cuando no queremos encender el horno grande. Asar ajos, tomates o frutas: preparamos tomates cherry confitados, ajos asados, manzana con canela, melocotón asado o plátano para acompañar yogures, tostadas y postres. Calentar tortillas, fajitas y panes planos: podemos templar tortillas de trigo o maíz, pan de pita, naan o focaccia sin que queden blandos. Preparar picatostes y snacks: aprovechamos pan que se está quedando duro para hacer picatostes, chips de tortilla, garbanzos crujientes o dados de tofu especiados. Cocinar huevos y desayunos rápidos: podemos hacer huevos al plato en cazuelitas aptas, bacon crujiente, salchichas, mini tostadas o verduras para acompañar un desayuno salado.
- Dulce de manzana
Dulce de manzana Ingredientes: 1 kg de manzanas, ya peladas, sin corazón y troceadas 650 g de azúcar Zumo de 1 limón 2 cucharadas de agua Elaboración en robot de cocina Colocamos las cuchillas en la jarra y añadimos las manzanas troceadas, el zumo de limón y el agua. Programamos 20 minutos, a 110 ºC y velocidad 1, hasta que la manzana esté muy tierna. Si utilizamos una variedad de manzana poco jugosa, comprobamos a mitad de cocción que no se haya quedado sin líquido. Trituramos durante 30 segundos a velocidad 7, hasta obtener un puré fino y homogéneo. Bajamos los restos de las paredes con la espátula. Incorporamos el azúcar y mezclamos durante 15 segundos a velocidad 3. Programamos 45 minutos, a 120 ºC y velocidad 2. Para favorecer la evaporación, retiramos el cubilete y colocamos el cestillo sobre la tapa para evitar salpicaduras. Comprobamos el punto al terminar: el dulce debe estar espeso y despegarse parcialmente de las paredes de la jarra. Si todavía estuviera demasiado fluido, programamos intervalos de 5 minutos a 120 ºC y velocidad 2, hasta conseguir una textura muy densa. Forramos un molde rectangular o un recipiente con papel de horno. Vertemos el dulce, alisamos la superficie y lo dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cuando esté frío, lo cubrimos y lo dejamos reposar en el frigorífico durante al menos 8 horas. Desmoldamos y cortamos en porciones antes de servir. Elaboración en olla GM H Añadimos las manzanas troceadas, el zumo de limón y el agua a la cubeta. Cerramos la olla, colocamos la válvula en posición de presión y programamos el menú Guiso durante 8 minutos, con presión alta. Cuando finalice, dejamos salir la presión con cuidado y abrimos la tapa. Trituramos las manzanas con una batidora de mano hasta obtener un puré fino. Añadimos el azúcar y seleccionamos el menú Sofreír, con la tapa abierta. Cocinamos entre 25 y 35 minutos, removiendo con frecuencia con una espátula de silicona para evitar que el dulce se pegue en el fondo. Sabremos que está listo cuando la mezcla tenga una textura muy espesa y, al pasar la espátula por la base de la cubeta, deje un surco que tarde unos segundos en cerrarse. Forramos un molde con papel de horno y vertemos el dulce de manzana. Alisamos la superficie y dejamos enfriar por completo. Guardamos el molde en el frigorífico durante al menos 8 horas antes de desmoldar y cortar. Elaboración en olla lenta: Añadimos a la cubeta cerámica las manzanas troceadas, el zumo de limón y el agua. Tapamos y programamos la temperatura alta durante 3 horas. Cuando las manzanas estén completamente blandas, las trituramos con una batidora de mano hasta obtener un puré sin grumos. La Olla ChupChup Matic es adecuada para ablandar la fruta, pero su tapa conserva la humedad y no permite reducir el puré lo suficiente para obtener un dulce firme. Por ello, pasamos el puré a una cazuela amplia. Añadimos el azúcar y cocinamos a fuego medio-bajo entre 45 y 60 minutos, removiendo continuamente con una espátula de silicona. Cuando el dulce se haya reducido, esté muy espeso y se despegue de las paredes de la cazuela, lo retiramos del fuego. Forramos un molde rectangular con papel de horno, vertemos el dulce y alisamos la superficie. Dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cubrimos y reservamos en el frigorífico durante al menos 8 horas, hasta que esté firme y podamos cortarlo sin que se deforme. Elaboración tradicional Ponemos las manzanas troceadas en una cazuela amplia junto con el zumo de limón y el agua. Cocinamos a fuego medio-bajo durante 25–30 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las manzanas estén muy blandas. Trituramos la fruta con una batidora de mano hasta obtener un puré fino. Añadimos el azúcar y mezclamos bien. Cocinamos a fuego bajo entre 45 y 60 minutos, removiendo constantemente con una cuchara de madera o espátula de silicona. Es importante no descuidar la mezcla, especialmente al final, ya que puede pegarse con facilidad. Comprobamos el punto pasando la espátula por el fondo de la cazuela: si queda un camino visible durante unos segundos, el dulce ya habrá adquirido la densidad adecuada. Vertemos la preparación en un molde forrado con papel de horno, alisamos la superficie y dejamos enfriar. Una vez frío, lo cubrimos y lo guardamos en el frigorífico durante al menos 8 horas. Desmoldamos, cortamos en porciones y conservamos en un recipiente hermético.
- Serradura portuguesa
Serradura portuguesa Ingredientes: 500 ml de nata para montar muy fría 250 g de leche condensada 1 paquete de galletas María, unos 200 g Elaboración para robot de cocina: Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo y añadimos las galletas troceadas. Trituramos durante 15 segundos a velocidad 8. Comprobamos que queden muy finas y, si fuera necesario, repetimos unos segundos más. Las retiramos y reservamos. Lavamos y secamos perfectamente la jarra. Colocamos la mariposa y añadimos la nata, que debe estar muy fría. Programamos velocidad 4 sin tiempo y vigilamos el montaje por el bocal. Paramos en cuanto la nata quede firme y cremosa para evitar que se corte. Retiramos la mariposa. Incorporamos la leche condensada poco a poco y mezclamos con la espátula, con movimientos envolventes, hasta integrarla sin que la nata pierda volumen. Repartimos una primera capa de galleta molida en el fondo de los vasos. Añadimos una capa de crema y repetimos las capas hasta terminar los ingredientes. Finalizamos con una capa de galleta molida. Cubrimos los vasos y los guardamos en el frigorífico durante al menos 4 horas. Para conseguir una textura más cremosa, dejamos reposar el postre hasta el día siguiente, de modo que la galleta se humedezca ligeramente con la crema. Elaboración tradicional: Trituramos las galletas hasta obtener una textura fina, aunque podemos dejar algunos trocitos algo más gruesos para aportar contraste. Las reservamos. Vertemos la nata muy fría en un bol amplio y la montamos con varillas eléctricas hasta que quede firme. Debemos vigilar el punto para no batirla en exceso y evitar que se corte. Incorporamos la leche condensada poco a poco. Mezclamos con una espátula mediante movimientos suaves y envolventes, hasta conseguir una crema lisa y homogénea sin que la nata pierda volumen. Repartimos una primera capa de galleta triturada en el fondo de los vasos individuales. Añadimos una capa de crema y repetimos el proceso, alternando galleta y crema hasta terminar los ingredientes. Terminamos con una capa generosa de galleta triturada en la superficie. Cubrimos los vasos y los guardamos en el frigorífico durante al menos 4 horas. Para lograr una textura más cremosa, dejamos reposar la serradura hasta el día siguiente. Servimos el postre bien frío
- Cabrito guisado a la sidra en olla GM
Cabrito guisado a la sidra en olla GM Ingredientes: 1 kg de cabrito troceado en trozos de unos 10 cm de largo 2 cucharadas soperas de harina Una cucharada de pimentón dulce 400 ml de sidra natural 300 ml de agua Aceite de oliva 3 dientes de ajo Pimienta Sal Patatas fritas Pimientos asados Elaboración: Sazonamos el cabrito con sal y pimienta, lo enharinamos ligeramente (sacudiendo el exceso) y, con un chorrito de aceite en la cubeta, programamos menú Plancha con tapa abierta; doramos la carne en tandas para que selle bien sin amontonarla y la retiramos a un plato. Con la cubeta caliente y un poco más de aceite si hiciera falta, añadimos el ajo majado y lo movemos unos segundos; incorporamos el pimentón dulce, damos unas vueltas muy rápidas (10–20 s) para que suelte aroma sin quemarse y pasamos inmediatamente al siguiente paso. Vertemos la sidra y el agua y, manteniendo Plancha 2–3 minutos, removemos bien para despegar los jugos del fondo y dejar que evapore parte del alcohol, consiguiendo una base de salsa más sabrosa. Volvemos a introducir el cabrito (con los jugos que haya soltado), cerramos la tapa, ponemos la válvula en cerrado y cocinamos en menú Guiso (o Presión, si lo preferimos) a presión alta durante 30 minutos; al terminar, dejamos 10 minutos de reposo y despresurizamos con cuidado antes de abrir (si los trozos son grandes o el cabrito es más firme, alargamos a 35 minutos). Abrimos, probamos y rectificamos de sal y pimienta; si la salsa quedara corta, añadimos un poco de agua (poca) y mezclamos, y si quedara demasiado líquida, ponemos de nuevo menú Plancha con tapa abierta unos minutos para reducir hasta el punto que nos guste. Freímos las patatas aparte para que queden crujientes y servimos con pimientos asados; si queremos integrarlo como en tu idea, mezclamos solo las patatas con la salsa ya con la olla en tapa abierta y damos unos meneos para que se impregnen, dejando los pimientos para servir por separado (o añadiéndolos al final sin que se deshagan).










