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  • Cecofry&Glass Crunchy M de Cecotec: Cocina a la vista y guarda sin cambiar de recipiente

    Cecofry&Glass Crunchy M de Cecotec: Cocina a la vista y guarda sin cambiar de recipiente Cocina a la vista y guarda sin cambiar de recipiente. La Cecofry&Glass Crunchy M de Cecotec combina una freidora de aire con cubetas de cristal que permiten observar los alimentos mientras se cocinan, sin abrir el recipiente. Además, el cristal no lleva recubrimiento antiadherente. Incluye dos cubetas de diferentes tamaños: 3,8 litros y 1,4 litros. Puedes elegir la que mejor se adapte a cada preparación y, después, utilizar sus tapas sin BPA para guardar o transportar la comida en el mismo recipiente. Menos cambios de envase y más comodidad en el día a día. Su control táctil digital permite seleccionar entre 6 modos, regular la temperatura de 40 a 200 °C y ajustar el temporizador hasta 60 minutos. Tú eliges los ajustes según lo que quieras preparar. Cuenta con 1500 W de potencia y, para facilitar la limpieza, las cubetas, las rejillas y las tapas son aptas para lavavajillas. Sus medidas son 30 cm de alto, 28,5 cm de ancho y 28,5 cm de fondo. ¿La estrenarías con unas verduras, unas patatas o tu receta favorita? Comparativa con Ninja CRISPI Mi experiencia con Cecofry&Glass Crunchy M: de IFA Berlín a la cocina en Valencia El pasado 8 de octubre de 2026 tuve la oportunidad de cocinar con la Cecofry&Glass Crunchy M en el evento de Cecotec en Valencia. Preparé pimientos de Padrón, tartaletas de verduras con sardina ahumada, hojaldres de txangurro y langostinos teriyaki. Cuatro elaboraciones diferentes con un resultado que me dejó encantada: ¡salió todo perfecto! Una de las cosas que más me gustó fue lo fácil e intuitiva que resulta. Durante una demostración, quieres centrarte en las recetas, no perder tiempo intentando entender el aparato, y con esta freidora me sentí cómoda desde el principio. La cubeta de cristal es, para mí, uno de sus grandes aciertos. Poder vigilar la comida sin abrir el recipiente resulta comodísimo: ves cómo van las verduras, cómo se dora el hojaldre o qué aspecto tienen los langostinos mientras se cocinan. Me gustó especialmente tener esa visión directa de cada preparación sin interrumpir continuamente el cocinado. También comprobé lo práctico que es disponer de dos tamaños de cubeta. Pude elegir el recipiente que mejor se adaptaba a la cantidad y a cada elaboración, desde los pimientos de Padrón hasta las tartaletas y los hojaldres. Esa flexibilidad facilita mucho pasar de una receta a otra. No era mi primera experiencia con ella. Ya había podido probarla en IFA Berlín 2026, donde preparé albóndigas de carne, boniatos fritos y espárragos. Cocinar de nuevo con ella en Valencia, esta vez con otras propuestas, me permitió seguir descubriendo sus posibilidades y confirmar lo cómoda que me resulta. En las fotografías podéis ver las tartaletas de verduras con sardina ahumada, los hojaldres de txangurro, los pimientos de Padrón y los langostinos teriyaki. Próximamente compartiré las recetas completas en el blog, con los ingredientes y los pasos para que también podáis prepararlas en casa. Después de cocinar con la Cecofry&Glass Crunchy M en IFA Berlín 2026 y en el evento de Cecotec en Valencia del 8 de octubre, me quedo con algo más que sus características: lo cómoda que me ha resultado al preparar recetas muy diferentes. Desde las albóndigas, los boniatos y los espárragos hasta las tartaletas, los hojaldres de txangurro, los pimientos de Padrón y los langostinos teriyaki, mi experiencia ha sido muy positiva. Todo salió perfecto y su manejo me resultó fácil e intuitivo desde el principio. Lo que más valoro es poder observar cómo se cocina la comida a través del cristal, sin abrir continuamente el recipiente. También me parece muy práctico elegir entre las cubetas de 3,8 y 1,4 litros según la cantidad que vaya a preparar y utilizar después sus tapas para conservar la comida en el mismo envase. Son detalles que simplifican el día a día. Frente a la Ninja CRISPi, Cecotec destaca por sus seis modos de cocinado y por permitir regular la temperatura entre 40 y 200 °C. Para mi manera de cocinar, esa posibilidad de ajustar la temperatura es un punto a favor: me gusta tener margen para adaptar cada elaboración y buscar el acabado que quiero. Mi conclusión es que la Cecofry&Glass Crunchy M no se queda en un diseño bonito: en mis pruebas ha sido una ayuda práctica, versátil y sencilla de utilizar. Y lo mejor es que todavía quedan muchas recetas por descubrir. Próximamente compartiré las elaboraciones completas que preparé en Valencia, con ingredientes, tiempos y temperaturas. Porque después de ver los resultados, toca llevarlos a vuestra cocina.

  • Verdinas con pulpo

    Verdinas con pulpo Ingredientes: 300 g de verdinas secas. 400 g de pulpo ya cocido. 1 cebolla mediana. 2 dientes de ajo. ½ puerro. 1 hoja de laurel. 1 cucharadita de pimentón dulce. 50 ml de vino blanco. 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Aproximadamente 1 litro de caldo de pescado suave, bajo en sal. Agua para el remojo, la cocción previa y para ajustar el caldo. Sal y pimienta al gusto. Elaboración olla GM Ponemos las verdinas en un recipiente con abundante agua y las dejamos en remojo durante 12 horas. Después, desechamos el agua y las enjuagamos. Pelamos y picamos la cebolla y los ajos, limpiamos y picamos el puerro y cortamos el pulpo cocido en rodajas. Vertemos el aceite en la cubeta y seleccionamos Saltear a 160 °C, con la tapa abierta. Añadimos la cebolla y el puerro, y cocinamos durante unos 6–8 minutos, removiendo hasta que estén tiernos. Incorporamos los ajos y cocinamos 1 minuto más. Cancelamos el programa, añadimos el pimentón y removemos unos segundos con el calor residual. Vertemos inmediatamente el vino blanco. Volvemos a activar Saltear y dejamos hervir durante unos 2 minutos, con la tapa abierta. Cancelamos el programa e incorporamos las verdinas escurridas, el laurel y caldo suficiente para cubrirlas unos 2 centímetros. Reservamos el caldo restante para ajustar el guiso al final. Cerramos correctamente la tapa y seleccionamos Cocina a presión durante 35 minutos. Al terminar, cancelamos el mantenimiento del calor y esperamos a que la olla pierda completamente la presión antes de abrir, siguiendo las indicaciones del manual y sin forzar la tapa. Comprobamos las verdinas. Si todavía están firmes, terminamos su cocción con la tapa abierta, en Guisar a 100 °C, añadiendo caldo caliente si hace falta. Cuando estén tiernas, incorporamos el pulpo y seleccionamos Guisar a 100 °C durante unos 5–8 minutos, con la tapa abierta. Mantenemos un hervor suave y movemos cuidadosamente con una espátula, sin aplastar las verdinas. Si queremos espesar el caldo, retiramos una cucharada de verdinas, las aplastamos con un tenedor y las devolvemos a la cubeta. Probamos, rectificamos de sal y pimienta, cancelamos el programa y dejamos reposar 10 minutos antes de servir. Elaboración en olla lenta ChupChup Dejamos las verdinas en remojo durante 12 horas en abundante agua. Desechamos el agua y las enjuagamos. Pelamos y picamos la cebolla y los ajos, limpiamos y picamos el puerro y cortamos el pulpo cocido en rodajas. Reservamos el pulpo en la nevera hasta el final de la elaboración. Ponemos las verdinas en una cazuela con agua limpia y las llevamos a ebullición. Las mantenemos hirviendo durante al menos 30 minutos desde que comience el hervor, añadiendo agua caliente si hace falta. Después las escurrimos. Mientras tanto, calentamos el aceite en una sartén. Pochamos la cebolla y el puerro durante unos 8 minutos. Añadimos los ajos y cocinamos 1 minuto más. Apartamos la sartén del fuego, incorporamos el pimentón y removemos. Añadimos inmediatamente el vino blanco, devolvemos la sartén al fuego y dejamos hervir durante unos 2 minutos. Pasamos el sofrito y las verdinas a la cubeta de la ChupChup. Incorporamos el laurel y caldo suficiente para cubrirlas aproximadamente 1 centímetro. Reservamos el resto: en la cocción lenta se evapora menos líquido que en una cazuela convencional. Tapamos y seleccionamos potencia alta durante unas 4–6 horas, como tiempo orientativo después del hervor previo. Comprobamos el punto a partir de las 4 horas y prolongamos la cocción si es necesario. Si las verdinas necesitan más líquido, añadimos un poco de caldo caliente. Cuando estén completamente tiernas, incorporamos el pulpo y cocinamos otros 20–30 minutos en potencia alta, hasta que esté bien caliente. Mezclamos suavemente, evitando romper las verdinas. Si queremos un caldo más ligado, aplastamos una cucharada de verdinas y la incorporamos de nuevo. Probamos, rectificamos de sal y pimienta, apagamos la olla y dejamos reposar 10 minutos antes de servir. Elaboración en Mambo Ponemos las verdinas en remojo durante 12 horas en abundante agua. Después, desechamos el agua y las enjuagamos. Pelamos y picamos finamente la cebolla y los ajos, limpiamos y picamos el puerro y cortamos el pulpo cocido en rodajas. Introducimos las verdinas en una cazuela con agua limpia. Las llevamos a ebullición y mantenemos el hervor durante al menos 30 minutos, añadiendo agua caliente si es necesario. Las escurrimos y reservamos. Ponemos el aceite, la cebolla y el puerro en la jarra. Programamos 8 minutos a velocidad 0, temperatura 120 °C y potencia calorífica 6. En los modelos que permiten cocinar sin tapa a velocidad 0, removemos ocasionalmente con una espátula adecuada. Añadimos los ajos y cocinamos 1 minuto con los mismos ajustes. Detenemos el robot, incorporamos el pimentón y removemos unos segundos. Vertemos el vino blanco y programamos 2 minutos a velocidad 0, temperatura 120 °C y potencia calorífica 6. Incorporamos las verdinas, el laurel y caldo suficiente para cubrirlas ligeramente, sin superar la marca máxima. Colocamos la tapa y dejamos libre la salida de vapor, siguiendo el manual del modelo. Programamos 60 minutos a velocidad 0, temperatura 100 °C y potencia calorífica 7, como ajuste inicial de esta adaptación. Comprobamos durante la cocción que haya líquido suficiente y un hervor suave. Ajustamos la potencia si es necesario. Al terminar, probamos las verdinas y prolongamos la cocción en intervalos de 15 minutos hasta que estén tiernas, añadiendo caldo caliente cuando haga falta. Antes de abrir la tapa, detenemos el robot y respetamos las indicaciones de seguridad de nuestro modelo. Incorporamos el pulpo y programamos 8 minutos a velocidad 0, temperatura 100 °C y potencia calorífica 6. No activamos el movimiento de las cuchillas ni de la cuchara mezcladora. Retiramos el laurel. Si queremos espesar el caldo, sacamos una cucharada de verdinas, las aplastamos con un tenedor y las devolvemos a la jarra. Rectificamos de sal y pimienta, mezclamos suavemente con la espátula y dejamos reposar 10 minutos antes de servir. Elaboración tradicional Dejamos las verdinas en remojo durante 12 horas en abundante agua. Desechamos el agua y las enjuagamos. Pelamos y picamos la cebolla y los ajos, limpiamos y picamos el puerro y cortamos el pulpo cocido en rodajas. Calentamos el aceite en una cazuela amplia. Añadimos la cebolla y el puerro y los pochamos a fuego medio-bajo durante unos 8–10 minutos, hasta que estén tiernos. Incorporamos los ajos y cocinamos 1 minuto más. Apartamos la cazuela del fuego, añadimos el pimentón y removemos unos segundos. Vertemos inmediatamente el vino blanco, devolvemos la cazuela al fuego y dejamos hervir durante unos 2 minutos. Incorporamos las verdinas, el laurel y caldo suficiente para cubrirlas unos 2–3 centímetros. Llevamos a ebullición y mantenemos un hervor continuo durante los primeros 30 minutos, vigilando el líquido y añadiendo agua caliente si hace falta. Bajamos el fuego y continuamos la cocción con un hervor suave y la cazuela parcialmente tapada hasta que las verdinas estén tiernas. Como orientación, la cocción total puede rondar 1 hora y media o más, dependiendo de la antigüedad de la legumbre. Añadimos caldo o agua caliente cuando sea necesario. Incorporamos el pulpo cocido y dejamos cocinar el conjunto durante unos 5–8 minutos a fuego suave para integrar los sabores. Movemos la cazuela con cuidado o mezclamos suavemente, sin romper las verdinas. Si queremos espesar el caldo, aplastamos una cucharada de verdinas y las incorporamos de nuevo. Si está demasiado espeso, añadimos un poco de caldo caliente. Retiramos el laurel, probamos y rectificamos de sal y pimienta. Apagamos el fuego y dejamos reposar 10 minutos antes de servir.

  • Risotto de setas

    Risotto de setas Ingredientes: 200 g de arroz para risotto, preferiblemente arborio o carnaroli. 200 g de setas variadas de bote, pesadas una vez escurridas. 75 g de jamón curado en taquitos. 1 cebolla pequeña. 1 diente de ajo. 50 ml de vino blanco. 475 ml de caldo de pollo o verduras bajo en sal. Hasta 150 ml de caldo adicional, por si necesitamos ajustar la cocción. 25 ml de aceite de oliva virgen extra. 25 g de mantequilla. 25 g de queso parmesano rallado. Sal y pimienta al gusto. Elaboración en olla GM Escurrimos bien las setas y cortamos las más grandes en trozos. Pelamos y picamos finamente la cebolla y el ajo. Cortamos el jamón en taquitos y calentamos el caldo en un recipiente aparte. Ponemos el aceite en la cubeta y seleccionamos Saltear a 160 °C, con la tapa abierta. Añadimos la cebolla y cocinamos durante unos 5 minutos, removiendo hasta que esté tierna. Incorporamos el ajo y cocinamos 1 minuto más. Añadimos las setas escurridas y el jamón. Rehogamos durante 2 minutos, removiendo con una espátula adecuada para no dañar el revestimiento de la cubeta. Incorporamos el arroz y lo removemos durante 1 minuto. Vertemos el vino blanco y cocinamos unos 2 minutos más, manteniendo la tapa abierta. Cancelamos el programa anterior y seleccionamos Guisar a 110 °C. Añadimos unos 300 ml de caldo caliente y cocinamos con la tapa abierta, removiendo con frecuencia. Incorporamos el resto de los 475 ml poco a poco, a medida que el arroz lo vaya absorbiendo. El programa Guisar permite ajustar la temperatura entre 60 y 115 °C. Cocinamos durante unos 16–20 minutos desde que el caldo comience a hervir suavemente. Probamos el arroz y, si todavía está duro o necesita más líquido, añadimos pequeñas cantidades del caldo adicional y prolongamos la cocción hasta que esté en su punto. Cancelamos el programa y desactivamos el mantenimiento del calor. Añadimos la mantequilla y el parmesano, y removemos suavemente hasta integrarlos. Si queda demasiado espeso, incorporamos un poco de caldo caliente. Probamos antes de añadir sal, incorporamos pimienta al gusto y servimos inmediatamente. Elaboración tradicional Escurrimos bien las setas y troceamos las más grandes. Pelamos y picamos finamente la cebolla y el ajo. Cortamos el jamón en taquitos y calentamos el caldo en un cazo, manteniéndolo caliente durante la elaboración. Ponemos el aceite en una cazuela amplia. Añadimos la cebolla y la pochamos a fuego medio-bajo durante unos 7–10 minutos, hasta que esté tierna. Incorporamos el ajo y cocinamos 1 minuto más. Añadimos las setas y el jamón. Rehogamos durante unos 2 minutos, removiendo para mezclar los sabores. Incorporamos el arroz y lo cocinamos durante 1–2 minutos, removiendo. Vertemos el vino blanco y dejamos que reduzca durante unos 2 minutos. Añadimos un cucharón de caldo caliente y cocinamos a fuego medio-bajo, removiendo con frecuencia. Cuando el arroz haya absorbido buena parte del líquido, incorporamos otro cucharón. Repetimos el proceso, sin dejar que el arroz se seque por completo. La incorporación gradual del caldo y el removido son parte del método tradicional del risotto. Cocinamos durante unos 16–20 minutos, o el tiempo indicado en el envase del arroz. Utilizamos primero los 475 ml de caldo y añadimos el caldo adicional solo si hace falta, hasta conseguir un arroz cocinado pero ligeramente firme en el centro. Retiramos la cazuela del fuego, incorporamos la mantequilla y el parmesano, y removemos hasta obtener una textura cremosa. Si está demasiado espeso, añadimos un poco más de caldo caliente. Probamos antes de rectificar de sal, añadimos pimienta al gusto y servimos inmediatamente. Elaboración en Mambo Escurrimos bien las setas y cortamos las más grandes en trozos. Pelamos y picamos finamente la cebolla y el ajo. Cortamos el jamón en taquitos y calentamos el caldo en un recipiente aparte. Con el robot apagado, colocamos la cuchara MamboMix en su posición. Introducimos el aceite, la cebolla y el ajo picados. Cerramos la tapa y programamos 5 minutos a velocidad 1, temperatura 120 °C y potencia de calor 6. Añadimos las setas escurridas y el jamón. Cerramos la tapa y programamos 2 minutos a velocidad 1, temperatura 120 °C y potencia de calor 6. Incorporamos el arroz y el vino blanco. Mezclamos con la espátula, cerramos la tapa y programamos 1 minuto a velocidad 1, temperatura 110 °C y potencia de calor 6. Este tiempo es una adaptación para rehogar el arroz antes de añadir el caldo. Vertemos los 475 ml de caldo caliente y mezclamos con la espátula. Cerramos la tapa y programamos 16 minutos a velocidad 1, temperatura 100 °C y potencia de calor 7. Cuando falten 2 minutos para terminar, pausamos el robot y esperamos a que la cuchara se detenga antes de abrir la tapa. Añadimos la mantequilla, cerramos y reanudamos la cocción. Al finalizar, comprobamos el punto del arroz. Si todavía está duro, añadimos un poco del caldo adicional caliente y programamos 2 minutos más con los mismos ajustes. Repetimos solo si es necesario. Añadimos el parmesano y mezclamos suavemente con la espátula. Ajustamos la cremosidad con un poco de caldo caliente si hace falta, probamos antes de añadir sal, incorporamos pimienta al gusto y servimos inmediatamente.

  • Mejillones en salsa verde

    Mejillones en salsa verde Ingredientes: 1 kg de mejillones 1 cebolla mediana 1 diente de ajo ½ vaso de vino blanco ½ vaso de agua 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 1 cucharada de perejil fresco 1 cucharilla de maicena (opcional) Sal y pimienta Elaboración en robot de cocina: Limpiamos los mejillones y ponemos en la vaporera. En la jarra ponemos el aceite, la cebolla partida en cuartos y los ajos; programamos a velocidad 4 durante 5 minutos a 120 °C con control de temperatura 4. Echamos la pimienta, el vino, el agua, la sal y el perejil, programamos 10 minutos a 120 °C, con control de potencia 6 y velocidad 3, con la vaporera puesta con nuestros mejillones. Retiramos la vaporera y picamos la salsa con el turbo; si la salsa no se queda ligada, usamos la maicena. Para ello retiramos un poco de salsa y desliamos la Mairena en ella, incorporamos a la jarra y cocinamos 1 minuto a velocidad 2 y 100 °C. Servimos los mejillones en salsa verde en robot de cocina con solo una concha con la salsa por encima. Elaboración en olla GM: Limpiamos los mejillones bajo el grifo, retiramos las barbas y raspamos las impurezas de las conchas. Desechamos los que estén rotos y los que, estando abiertos, no se cierren al darles un pequeño golpe. Picamos finamente la cebolla y el ajo. Ponemos el aceite y la cebolla en la cubeta. Seleccionamos el programa Saltear a 160 °C, con la tapa abierta, y cocinamos durante unos 5–7 minutos, removiendo hasta que la cebolla esté tierna. Añadimos el ajo y cocinamos 1 minuto más, sin dejar que se queme. Incorporamos el vino blanco y dejamos hervir suavemente durante unos 2 minutos, manteniendo la tapa abierta. Añadimos el agua, reservando una cucharada de agua fría si vamos a utilizar maicena. Incorporamos la pimienta y la mitad del perejil. Cancelamos el programa anterior, seleccionamos Guisar a 110 °C y esperamos a que la salsa hierva suavemente, con la tapa abierta. Incorporamos los mejillones y los movemos con cuidado para repartir el calor. Cocinamos sin presión y con la tapa abierta hasta que se abran, y continuamos la cocción durante 3–5 minutos más, manteniendo un hervor suave. Si no caben holgadamente en la cubeta, los cocinamos en dos tandas. Desechamos los que permanezcan cerrados al terminar. Cancelamos el programa y retiramos los mejillones. Si queremos una salsa fina, la pasamos a un recipiente aparte y la trituramos con una batidora; no utilizamos la batidora directamente dentro de la cubeta. Devolvemos la salsa a la olla, añadimos el perejil restante y probamos antes de rectificar de sal y pimienta. Si queremos espesar la salsa, disolvemos la cucharadita de maicena en el agua fría reservada. La incorporamos a la cubeta y seleccionamos Guisar a 100 °C, con la tapa abierta. Cocinamos durante 1–2 minutos, removiendo hasta que la salsa espese, y cancelamos el programa. Retiramos una de las conchas de cada mejillón, los colocamos en una fuente y repartimos la salsa caliente por encima. Servimos inmediatamente. Elaboración tradicional Limpiamos los mejillones bajo el grifo, retiramos las barbas y raspamos las impurezas de las conchas. Desechamos los que estén rotos y los que, estando abiertos, no se cierren al darles un pequeño golpe. Picamos finamente la cebolla y el ajo. Calentamos el aceite en una cazuela amplia. Añadimos la cebolla y la pochamos a fuego medio-bajo durante unos 7–10 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que esté tierna. Incorporamos el ajo y cocinamos 1 minuto más, evitando que se queme. Vertemos el vino blanco y dejamos hervir suavemente durante unos 2 minutos, con la cazuela destapada. Añadimos el agua, reservando una cucharada de agua fría si vamos a utilizar maicena. Incorporamos la pimienta y la mitad del perejil, y llevamos la salsa a un hervor suave. Incorporamos los mejillones y tapamos la cazuela. Cocinamos al vapor durante unos 4–9 minutos desde que se forme vapor, moviendo suavemente la cazuela de vez en cuando, hasta que estén abiertos y cocinados. Si no caben holgadamente, los hacemos en dos tandas. Desechamos los que permanezcan cerrados al terminar. Retiramos los mejillones y, si queremos una salsa fina, la trituramos con una batidora. Añadimos el perejil restante, probamos y rectificamos de sal y pimienta. Si queremos espesar la salsa, disolvemos la cucharadita de maicena en el agua fría reservada. La incorporamos a la cazuela y dejamos hervir suavemente durante 1–2 minutos, removiendo hasta que espese. Retiramos una de las conchas de cada mejillón, los colocamos en una fuente y repartimos la salsa caliente por encima. Servimos inmediatamente.

  • Tartaletas de mousse de regaliz rojo

    Tartaletas de mousse de regaliz rojo Ingredientes 140 g de yogur griego natural sin azúcar 20 g de azúcar 170 g de regaliz rojo 300 ml de nata para montar, con un 35 % de materia grasa, muy fría 275 ml de leche desnatada 6 hojas grandes de gelatina, o 8 pequeñas Galletas de caramelo suficientes para cubrir la base de los moldes Colorante alimentario rojo o rosa, opcional Elaboración tradicional Colocamos unos 8 aros de emplatar pequeños sobre una bandeja plana cubierta con papel de horno. Forramos también el interior de cada aro con una tira de papel de horno o acetato. Si las galletas de caramelo son lo bastante grandes, cortamos círculos del tamaño de los aros y ponemos uno en el fondo de cada molde. Si se rompen o son pequeñas, podemos triturar galletas, mezclarlas con la mantequilla derretida y presionar una capa fina en cada base. Reservamos los moldes en la nevera. Ponemos las hojas de gelatina en abundante agua fría durante el tiempo indicado en el envase. Mientras tanto, cortamos el regaliz en trozos pequeños. Calentamos la leche en un cazo a fuego bajo. Añadimos el regaliz y removemos con frecuencia hasta que se ablande y se integre. Si quedan trozos, trituramos la mezcla con una batidora de mano hasta que esté lo más fina posible. No dejamos que hierva con fuerza. Retiramos el cazo del fuego. Escurrimos la gelatina, la añadimos a la leche caliente y removemos hasta que se disuelva por completo. Dejamos templar la mezcla: debe estar a temperatura ambiente, pero todavía líquida. Incorporamos el yogur y mezclamos hasta obtener una crema uniforme. Si queremos un color más intenso, añadimos ahora unas gotas de colorante. Montamos la nata muy fría con el azúcar hasta que forme picos suaves. Añadimos primero unas cucharadas de nata a la mezcla de regaliz y removemos con suavidad. Después incorporamos el resto en varias tandas, con movimientos envolventes. Repartimos la mousse entre los aros, sin llenarlos hasta el borde. Alisamos la superficie y refrigeramos durante un mínimo de 8 horas. Para desmoldar, retiramos el aro con cuidado y despegamos el papel o acetato. Servimos las tartaletas frías. Elaboración con robot de cocina Preparamos los aros sobre una bandeja con papel de horno y forramos su interior. Colocamos una galleta de caramelo cortada a medida en cada base. Si preferimos la alternativa triturada, picamos las galletas en la jarra con las cuchillas, mezclamos las migas con la mantequilla derretida y presionamos la mezcla en el fondo de los aros. Reservamos en la nevera. Hidratamos la gelatina en agua fría según las indicaciones del envase. Con las cuchillas colocadas, introducimos el regaliz troceado en la jarra y lo picamos en golpes breves a velocidad 6–7. Bajamos los restos adheridos a las paredes. Añadimos la leche y programamos 8 minutos a 80 ºC y velocidad 2. Comprobamos si el regaliz se ha ablandado; si aún quedan trozos, prolongamos el calentamiento unos minutos y después trituramos en intervalos breves, sin temperatura, hasta obtener una mezcla fina. Estos tiempos son orientativos, ya que la textura del regaliz puede variar. Dejamos que la mezcla caliente pierda algo de temperatura. Añadimos la gelatina escurrida y mezclamos 20 segundos a velocidad 3, sin temperatura. Pasamos la crema a un bol y la dejamos templar hasta que ya no esté caliente, sin esperar a que empiece a cuajar. Incorporamos el yogur al bol y mezclamos a mano. Añadimos el colorante, si lo utilizamos. Lavamos y secamos muy bien la jarra. Colocamos la mariposa o el accesorio de varillas de nuestro modelo, vertemos la nata muy fría y batimos a velocidad 4. Cuando comience a espesar, añadimos el azúcar y seguimos batiendo solo hasta obtener picos suaves, vigilándola para que no se corte. Cecotec emplea la velocidad 4 para montar nata con este accesorio. Añadimos un poco de nata montada a la crema de regaliz para aligerarla. Incorporamos el resto a mano, en varias tandas y con movimientos envolventes. No usamos las cuchillas para este paso. Rellenamos los aros y dejamos las tartaletas en la nevera al menos 8 horas. Desmoldamos con cuidado y servimos frías.

  • Tiramisú de chocolate

    Tiramisú de chocolate Ingredientes 18 bizcochos de soletilla 300 g de queso mascarpone 150 g de queso blanco para untar 1 yema de huevo pasteurizada 150 g de chocolate fondant para postres 100 ml de nata para montar 4 cucharadas de azúcar 1 taza de café preparado 1 cucharada de cacao puro en polvo Elaboración con robot de cocina Preparamos el café y dejamos que se enfríe por completo. Sacamos el mascarpone y el queso de untar de la nevera solo unos minutos antes de mezclarlos. Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos el mascarpone, el queso de untar, la yema pasteurizada y el azúcar. Mezclamos sin temperatura durante unos 20 segundos a velocidad 3. Bajamos los restos de las paredes y mezclamos unos segundos más si es necesario, solo hasta obtener una crema lisa. La pasamos a un bol y la reservamos en la nevera. Lavamos y secamos bien la jarra. Introducimos el chocolate troceado y lo picamos durante unos 6 segundos a velocidad 7. Añadimos la nata y programamos 3 minutos a 50 ºC, potencia de calor baja y velocidad 1. Comprobamos si está fundido y prolongamos la mezcla en intervalos cortos si quedan trozos, sin calentarlo más de lo necesario. Estos ajustes son una adaptación para la receta; Cecotec utiliza velocidades de triturado y calentamiento suave en sus preparaciones con chocolate, aunque los controles pueden variar según el modelo de Mambo. Dejamos templar el chocolate unos minutos. Lo removemos de vez en cuando para que conserve una textura fluida, pero no lo vertemos muy caliente sobre la crema. Mojamos ligeramente 9 bizcochos en el café frío y los colocamos en el fondo de la fuente. Repartimos por encima la mitad de la crema de queso y extendemos después el chocolate templado. Mojamos ligeramente los otros 9 bizcochos y los colocamos sobre la capa de chocolate. Cubrimos con el resto de la crema y alisamos la superficie. Tapamos la fuente y la refrigeramos durante al menos 4 horas, preferiblemente hasta el día siguiente. Justo antes de servir, espolvoreamos el cacao con ayuda de un colador. Elaboración tradicional Preparamos el café y dejamos que se enfríe. Ponemos el mascarpone, el queso de untar, la yema pasteurizada y el azúcar en un bol. Mezclamos con unas varillas de mano hasta obtener una crema lisa y homogénea. Batimos solo lo necesario para integrar los ingredientes y guardamos la crema en la nevera mientras preparamos el chocolate. Troceamos el chocolate y lo ponemos con la nata en un recipiente resistente al calor. Colocamos el recipiente sobre un cazo con agua caliente, sin que su base toque el agua, y calentamos a fuego suave. Removemos hasta que el chocolate se funda y la mezcla quede uniforme. Retiramos el chocolate del baño maría y dejamos que se temple unos minutos, removiéndolo de vez en cuando. Mojamos brevemente 9 bizcochos en el café frío y los distribuimos en el fondo de una fuente rectangular. Extendemos encima la mitad de la crema de queso y añadimos una capa uniforme de chocolate templado. Mojamos los 9 bizcochos restantes, los colocamos sobre el chocolate y cubrimos con el resto de la crema. Alisamos la superficie con una espátula. Tapamos la fuente y dejamos el tiramisú en la nevera al menos 4 horas. Espolvoreamos el cacao justo antes de llevarlo a la mesa.

  • Bizcocho de chocolate blanco

    Bizcocho de chocolate blanco Ingredientes: 4 huevos a temperatura ambiente 150 g de azúcar 150 ml de leche entera 50 ml de aceite de oliva suave 150 g de chocolate blanco con nata 200 g de harina de repostería sin levadura incorporada 13 g de levadura química 25 g de pepitas de chocolate 1 cucharadita de esencia de vainilla Bourbon Un poco de mantequilla para engrasar el molde Azúcar glas para decorar, opcional Elaboración con robot de cocina Mambo Precalentamos el horno a 175 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Engrasamos el molde y separamos las claras de las yemas, procurando que no caiga nada de yema en las claras. Ponemos el chocolate blanco troceado y el aceite en un recipiente apto para microondas. Los calentamos a baja potencia en intervalos de 15–20 segundos, removiendo cada vez, hasta que el chocolate se funda. Dejamos templar la mezcla. Con la jarra de Mambo limpia y completamente seca, colocamos la mariposa y añadimos las claras. Programamos velocidad 4 durante 1 minuto. Seguimos batiendo a velocidad 4 mientras incorporamos el azúcar poco a poco, hasta obtener un merengue firme y brillante; necesitaremos aproximadamente 4–6 minutos más. Lo pasamos a un bol amplio. Retiramos la mariposa. Ponemos las yemas y la vainilla en la jarra y mezclamos 20 segundos a velocidad 3, sin temperatura. Añadimos el chocolate templado con el aceite y mezclamos 20 segundos a velocidad 3. Incorporamos la leche en tres tandas, mezclando unos segundos a velocidad 3 después de cada una. Tamizamos la harina con la levadura. Las añadimos a la jarra en tres tandas y mezclamos a velocidad 2 durante unos segundos cada vez, solo hasta que desaparezca la harina seca. Si quedan restos en las paredes, terminamos de integrarlos con una espátula. Pasamos la masa a un bol. Añadimos primero dos cucharadas del merengue para aligerarla y después incorporamos el resto en varias tandas, con movimientos envolventes de abajo arriba. Vertemos aproximadamente la mitad de la masa en el molde y repartimos parte de las pepitas de chocolate. Cubrimos con la masa restante y añadimos las demás pepitas por encima. Colocamos el molde sobre la rejilla, en la segunda posición del horno empezando por abajo. Horneamos unos 45–55 minutos. Si la superficie se dora demasiado pronto, la cubrimos holgadamente con papel de horno. Pinchamos el centro con una brocheta; cuando salga sin masa cruda, sacamos el bizcocho. Lo dejamos reposar 10 minutos sobre una rejilla, lo desmoldamos y esperamos a que se enfríe por completo antes de espolvorearlo con azúcar glas. Elaboración tradicional Precalentamos el horno a 175 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Engrasamos el molde y separamos las claras de las yemas. Fundimos el chocolate blanco troceado con el aceite en el microondas a baja potencia, en intervalos de 15–20 segundos. Removemos entre intervalos y dejamos templar. Batimos las claras con unas varillas eléctricas. Cuando empiecen a formar espuma, añadimos el azúcar poco a poco y continuamos batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante. Lo reservamos. Ponemos las yemas en un bol grande, añadimos la vainilla y mezclamos con unas varillas de mano. Incorporamos el chocolate templado con el aceite y removemos. Añadimos la leche en tres tandas, mezclando después de cada incorporación. Tamizamos la harina junto con la levadura y las agregamos en tres tandas. Mezclamos lo justo para integrarlas, sin batir la masa en exceso. Añadimos un par de cucharadas del merengue y mezclamos suavemente para aligerar la masa. Incorporamos el resto en varias tandas, con movimientos envolventes de abajo arriba. Vertemos la mitad de la masa en el molde, repartimos parte de las pepitas de chocolate y cubrimos con la masa restante. Distribuimos por encima las pepitas que quedan. Colocamos el molde sobre la rejilla, en la segunda posición del horno empezando por abajo, y horneamos unos 45–55 minutos. Si se dora demasiado por arriba, lo cubrimos holgadamente con papel de horno. Comprobamos la cocción introduciendo una brocheta en el centro. Dejamos reposar el bizcocho 10 minutos sobre una rejilla, lo desmoldamos y esperamos a que se enfríe antes de decorarlo con azúcar glas.

  • Cocido de Entroido

    Cocido de Entroido Ingredientes: 350 g de lacón de cerdo en salazón 1 hueso pequeño de espinazo salado ½ rabo de cerdo salado ¼ de cachucha (cabeza de cerdo salada y ahumada), preferiblemente troceada por el carnicero 1 muslo de gallina 250 g de pecho de ternera 250 g de tocino de hebra 250 g de tocino blanco o, si usamos unto, 20–30 g. 1 oreja de cerdo 3 chorizos de Lalín ½ repollo, berza o un manojo de grelos 500 g de patatas 300 g de garbanzos secos Agua Sal, solo si hace falta al final La cachucha, el lacón, el espinazo y el rabo aportan bastante sal. Comprobamos si la oreja y los tocinos que hemos comprado también están salados para incluirlos en el desalado. El unto no se desala salvo que el producto indique expresamente que debemos hacerlo. Preparación previa: Cuatro días antes, ponemos el lacón en agua fría dentro de la nevera. Cambiamos el agua cada 12 horas o, como mínimo, diariamente. Si la pieza es pequeña o su fabricante recomienda menos tiempo, ajustamos el desalado. Dos días antes, lavamos el espinazo, el rabo y la cachucha. Los dejamos en recipientes con agua fría en la nevera y cambiamos el agua cada 12–24 horas. Desalamos también la oreja o el tocino únicamente si son piezas en salazón. La víspera, cubrimos los garbanzos con abundante agua fría y los dejamos en remojo unas 10–12 horas. Después los escurrimos y desechamos esa agua. Elaboración en olla lenta ChupChup Con estas cantidades tendremos que trabajar en dos tandas si usamos la ChupChup Matic de 5,5 litros. Repartimos los ingredientes entre ambas sin llenar en exceso la cubeta; no intentamos meter toda la carne, los garbanzos y el agua a la vez. El siguiente proceso lo repetimos para cada mitad de la receta. Escurrimos las carnes desaladas. Cortamos las piezas grandes en porciones que quepan holgadamente en la cubeta y dividimos las carnes y los garbanzos remojados en dos tandas. Colocamos en la cubeta la primera mitad de las carnes, los garbanzos y, si lo usamos, parte del unto. Añadimos agua caliente suficiente para que los ingredientes queden bien bañados, sin superar la capacidad de llenado. No añadimos sal. Tapamos y cocinamos 1 hora en ALTA. Después seleccionamos BAJA durante unas 5–7 horas. Comprobamos que los garbanzos estén tiernos y que la cachucha, el rabo y el resto de las carnes se puedan separar fácilmente del hueso. Los tiempos son orientativos y pueden variar con el tamaño de los cortes. Retiramos la carne que vaya estando tierna, especialmente la gallina, para que no se deshaga. Mantenemos caliente la tanda que vayamos a servir de inmediato; si la prepararemos para otro día, pasamos carne y caldo a recipientes poco profundos y los refrigeramos sin demora. Repetimos la cocción con la segunda mitad de las carnes y los garbanzos. Cuando ambas tandas estén listas, reunimos parte de sus caldos en una olla grande. Llevamos el caldo a ebullición en el fuego. Añadimos los chorizos, las patatas peladas y el repollo o la berza troceados, o los grelos limpios. Cocemos suavemente hasta que la verdura y las patatas estén tiernas, aproximadamente 25–35 minutos. Así evitamos sobrecargar la cubeta y conservamos mejor la forma de las patatas. Probamos el caldo antes de añadir sal. Colamos una parte si queremos servirlo primero o preparar una sopa de fideos. Distribuimos las carnes, los garbanzos, los chorizos, las patatas y la verdura en fuentes y llevamos todo caliente a la mesa. Si cocinamos una tanda para servirla al día siguiente, no dejamos el cocido templado toda la noche dentro de la olla apagada. Lo refrigeramos en recipientes poco profundos antes de que transcurran dos horas y lo recalentamos bien para servirlo Elaboración en Olla GM H La cubeta de la GM H tiene 6 litros, pero el manual indica que, cuando cocinamos alimentos que se expanden, como los garbanzos, no debemos superar la mitad de su capacidad. Por ello cocinamos las carnes y los garbanzos en dos tandas y terminamos las verduras después. Escurrimos las carnes desaladas y los garbanzos. Pedimos que la cachucha esté troceada y repartimos las carnes, los garbanzos y el unto, si lo usamos, en dos mitades. Ponemos la primera mitad de las carnes en la cubeta y añadimos agua. Con la tapa abierta, seleccionamos Sofreír hasta que el agua comience a hervir. Retiramos con una espumadera la espuma de la superficie. Incorporamos la mitad de los garbanzos. Comprobamos que haya líquido suficiente y que el contenido, incluidos los garbanzos, no sobrepase la mitad de la cubeta. Cerramos la tapa y la válvula. Seleccionamos menú Presión durante 35–40 minutos, con los ajustes preconfigurados. Si alguna pieza de cachucha queda todavía dura al abrir, la cocinamos unos minutos más. Como referencia, una receta de cocido de Ollas GM emplea el menú Presión durante 30 minutos para las carnes y los garbanzos; ampliamos aquí el margen por los cortes de cerdo de esta receta. Dejamos que baje la presión y comprobamos que la olla esté completamente despresurizada antes de abrirla. Retiramos las carnes y los garbanzos; reservamos el caldo. Repetimos el proceso con la segunda mitad de los ingredientes, sin superar de nuevo el límite de llenado. Reunimos en la cubeta una cantidad de caldo que permita cocinar las patatas y la verdura sin alcanzar la marca máxima. Añadimos las patatas peladas y el repollo o la berza troceados, o los grelos limpios. Cerramos la tapa y la válvula y seleccionamos menú Presión durante unos 5–7 minutos. Despresurizamos por completo antes de abrir y comprobamos el punto de cocción. Añadimos los chorizos y seleccionamos Fuego lento, con la tapa abierta, durante unos 10–15 minutos, hasta que estén bien calientes. Si la cubeta está demasiado llena, los cocemos en una olla aparte con una porción del caldo. Probamos el caldo y salamos únicamente si hace falta. Lo colamos si queremos servirlo como primer plato y presentamos por separado las carnes, los chorizos, los garbanzos, las patatas y la verdura. Elaboración tradicional Escurrimos las carnes desaladas y los garbanzos. Colocamos la cachucha, el lacón, el espinazo, el rabo, la oreja, los tocinos, la ternera y la gallina en una olla grande. Añadimos agua abundante para cubrirlos y calentamos hasta que comience a hervir. Bajamos el fuego y retiramos la espuma que aparezca en la superficie. Añadimos los garbanzos escurridos y, si lo usamos, el unto. Mantenemos un hervor suave, con la olla parcialmente tapada, durante unas 2–3 horas. Añadimos agua caliente si el nivel baja demasiado. Comprobamos tanto los garbanzos como cada carne: pueden necesitar tiempos diferentes. Vamos retirando las piezas que ya estén tiernas para evitar que se deshagan. Las dejamos tapadas con un poco de caldo mientras termina de cocerse el resto. Cuando las carnes y los garbanzos estén prácticamente hechos, añadimos los chorizos, las patatas peladas y el repollo o la berza troceados, o los grelos limpios. Cocemos suavemente durante unos 25–35 minutos, hasta que las patatas y la verdura estén tiernas. Probamos el caldo y rectificamos de sal solo al final. Separamos una parte y la colamos si queremos servir una taza de caldo o hacer sopa con fideos. Cortamos las carnes en porciones. Servimos la cachucha y el resto de las carnes en una fuente, los chorizos y garbanzos en otra, y las patatas con la verdura en una tercera. Llevamos el caldo a la mesa bien caliente. Esta presentación por fuentes es una forma tradicional de servir el cocido gallego.

  • Salsa Romescu

    Salsa Romescu Ingredientes: 3 tomates maduros 250 ml de aceite de oliva virgen extra Hasta 100 ml de vinagre 15 g de almendras tostadas 15 g de avellanas tostadas 2 ñoras 1 rebanada de pan tostado 1 cabeza de ajo 1 guindilla, o la cantidad que prefiramos 1 cucharadita de pimentón dulce Sal Elaboración tradicional Ponemos las ñoras en agua fría y las dejamos hidratar durante al menos 5 horas en la nevera. Después retiramos los tallos y las semillas, raspamos la pulpa con una cucharilla y la reservamos. Precalentamos el horno a 200 ºC. Lavamos los tomates y colocamos la cabeza de ajo y los tomates en bandejas separadas. Asamos los tomates durante unos 20–25 minutos, hasta que estén blandos, y dejamos la cabeza de ajo unos 30–40 minutos, hasta que sus dientes estén tiernos. Vigilamos el horno porque el tamaño de los ingredientes puede cambiar los tiempos. Dejamos templar los tomates y los ajos. Pelamos los tomates y retiramos la parte dura donde se unía el tallo. Extraemos los dientes de ajo asados presionando suavemente su piel. Ponemos en el vaso de la batidora los tomates, los ajos, la pulpa de las ñoras, las almendras, las avellanas y el pan tostado troceado. Añadimos el pimentón, una pizca de sal y un poco de guindilla. Trituramos hasta obtener una pasta homogénea. Incorporamos unos 150 ml de aceite y parte del vinagre. Batimos de nuevo y añadimos gradualmente el resto del aceite hasta conseguir una salsa espesa y ligada. Agregamos más vinagre poco a poco, probando antes de llegar a los 100 ml. Probamos y ajustamos la sal y la guindilla. Si queremos una textura más fina, trituramos unos segundos más; si la preferimos con el grano característico de los frutos secos, la dejamos tal como está. Pasamos la salsa a un recipiente limpio con tapa y la guardamos en la nevera hasta el momento de servir. Elaboración con robot de cocina Ponemos las ñoras en agua fría y las dejamos hidratar durante al menos 5 horas en la nevera. Retiramos los tallos y las semillas, extraemos la pulpa con una cucharilla y la reservamos. Precalentamos el horno a 200 ºC. Colocamos los tomates lavados y la cabeza de ajo en bandejas separadas. Asamos los tomates unos 20–25 minutos y mantenemos los ajos unos 30–40 minutos, hasta que todo esté tierno. Dejamos templar, pelamos los tomates y extraemos los dientes de ajo asados. Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos los tomates, los ajos, la pulpa de las ñoras, las almendras, las avellanas y el pan tostado troceado. Incorporamos el pimentón, una pizca de sal y un poco de guindilla. Trituramos sin temperatura durante 30 segundos a velocidad 7. Bajamos con la espátula los restos adheridos a las paredes de la jarra. Añadimos unos 150 ml de aceite y parte del vinagre. Programamos 30 segundos a velocidad 10, sin temperatura. Comprobamos la textura y, si es necesario, bajamos de nuevo los restos y repetimos unos segundos más. Mambo permite trabajar a estas velocidades de triturado. Incorporamos gradualmente el resto del aceite y mezclamos unos segundos a velocidad 5. Añadimos más vinagre poco a poco y probamos la salsa antes de utilizar los 100 ml completos. Ajustamos la sal y la guindilla a nuestro gusto. Pasamos la salsa a un recipiente limpio con tapa y la reservamos en la nevera hasta el momento de servir.

  • Bizcocho de café con leche

    Bizcocho de café con leche Ingredientes comunes 3 huevos a temperatura ambiente 100 g de mantequilla derretida y templada 250 g de leche a temperatura ambiente 30 g de azúcar 250 g de harina de trigo 15 ml de esencia de vainilla 200 g de leche condensada 5 g de café soluble 1 sobre de levadura química Elaboración con robot de cocina Mambo Precalentamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo. Forramos un molde alargado de cake con papel de horno. Tamizamos la harina junto con la levadura química. Disolvemos el café soluble en unas cucharadas de la leche de la receta y reservamos. Colocamos la mariposa en la jarra de Mambo. Añadimos los huevos y programamos 2 minutos a velocidad 3, sin temperatura. Incorporamos la mantequilla templada, la leche condensada, la vainilla, el resto de la leche y el café disuelto. Mezclamos unos 30 segundos a velocidad 3, sin temperatura, hasta integrar los ingredientes. Añadimos 15 g de azúcar y la harina tamizada con la levadura. Mezclamos a velocidad 1 durante unos 15–20 segundos, solo hasta que desaparezca la harina seca. Si hace falta, terminamos de integrar la masa con una espátula, sin batirla en exceso. Vertemos la masa en el molde y espolvoreamos por encima los 15 g de azúcar restantes. Horneamos durante 45–50 minutos. Comprobamos el centro con una brocheta y, si sale con masa húmeda, prolongamos la cocción unos minutos y volvemos a comprobar. Dejamos reposar el bizcocho 10 minutos en el molde. Después lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Elaboración tradicional Precalentamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo. Forramos un molde alargado de cake con papel de horno. Tamizamos la harina con la levadura química. Disolvemos el café soluble en unas cucharadas de la leche de la receta y reservamos. Batimos los huevos en un bol durante unos 2 minutos con unas varillas, hasta que estén espumosos. Añadimos la mantequilla templada, la leche condensada, la vainilla, el resto de la leche y el café disuelto. Mezclamos hasta obtener una preparación homogénea. Incorporamos 15 g de azúcar y la harina tamizada con la levadura. Mezclamos suavemente con una espátula, solo hasta que no veamos restos de harina. Pasamos la masa al molde y repartimos los otros 15 g de azúcar por la superficie. Horneamos durante 45–50 minutos. Introducimos una brocheta en el centro y retiramos el bizcocho cuando salga sin masa húmeda adherida. Lo dejamos reposar 10 minutos en el molde, lo desmoldamos y esperamos a que se enfríe sobre una rejilla antes de cortarlo. Elaboración en freidora de aire Comprobamos que dos moldes pequeños aptos para horno caben, por separado, en el cestillo sin quedar pegados a las paredes. Los forramos con papel de horno o los engrasamos ligeramente. Tamizamos la harina con la levadura química. Disolvemos el café soluble en unas cucharadas de la leche de la receta. Batimos los huevos durante unos 2 minutos con unas varillas. Añadimos la mantequilla templada, la leche condensada, la vainilla, el resto de la leche y el café disuelto. Mezclamos hasta integrar. Incorporamos 15 g de azúcar y la harina con la levadura. Removemos suavemente con una espátula, sin trabajar demasiado la masa. Repartimos la masa entre los dos moldes, sin llenarlos más de dos tercios de su altura. Distribuimos por encima los 15 g de azúcar restantes. Precalentamos la freidora de aire a 160 ºC durante 3 minutos. Introducimos el primer molde y cocinamos a 160 ºC durante unos 30–40 minutos. A partir de los 30 minutos, comprobamos el centro con una brocheta y continuamos la cocción si sale con masa húmeda. Repetimos el proceso con el segundo molde. Dejamos reposar ambos bizcochos 10 minutos en sus moldes, los desmoldamos y los enfriamos sobre una rejilla.

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