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- Cocer camarones
Cocer camarones Elaboración: Para cocerlos te recomiendo emplear agua de mar. Pero en caso de que no tengamos la suerte de tener el mar cerca, y no queramos comprarla, la venden embotellada. Debemos introducir en una olla unos 60 gramos de sal por cada litro de agua dulce, además de unas hojas de laurel, hasta cubrir totalmente el marisco; no los metemos ya, por eso siempre vale más echar más agua que quedarnos cortos. Una vez empiece a hervir el agua, añadiremos los camarones frescos y, en cuanto comiencen a flotar en la olla, significará que nuestros camarones ya están listos para ser retirados. A continuación, añadiremos sal gorda por encima de ellos y la dejaremos durante unos 10-15 minutos para que la carne absorba parte de la sal y así conseguir ese sabor que los caracteriza. Para finalizar, haremos el proceso conocido como ‘lavado’ en el que los introduciremos durante 1 minuto en un recipiente con agua muy fría (con hielo) para quitar la sal sobrante y hacer que su carne se vuelva más tersa.
- Gofres belgas en robot de cocina
Gofres belgas en robot de cocina Ingredientes : 175 g de leche 1 pizca de sal 1 huevo 60 g de mantequilla 30 g de azúcar 150 g de harina 1/2 sobre de levadura Mantequilla para hacerlos en la gofrera Azúcar glass para espolvorear Sirope, dulce de leche, nata, mermelada... Elaboración: Agregamos a nuestra jarra la leche, sal, el huevo. La mantequilla y el azúcar y programamos 30 segundos a velocidad 5. Agregamos la harina y la levadura y programamos otro medio minuto a velocidad 5. Reservamos durante 15 minutos Untamos nuestra gofrera (si no tenemos y también vale en una sandwichera), calentamos y echamos nuestra masa, servimos y espolvoreamos con azúcar glasé y agregamos lo que queramos, en mi caso fue dulce de leche.
- Conservas, trucos de cómo hacerlo bien
Conservas, trucos de cómo hacerlo bien Ha llegado la primavera y con ella empiezan a llegar las frutas en su mejor momento, ahora mismo tenemos las fresas y fresones, a finales de mes llegarán los albaricoques, y así con un montón de productos de nuestras huertas, así que si queremos hacer conservas de mermelada en Mambo o tomate lo mejor es aprender como hacerlo bien. Hay que aprovechar durante todo el invierno para ir guardando botes bonitos para nuestras conservas y ahora aprovechar a hacerlas, pero siempre empezamos a dudar como hacerlas, si se van a conservar bien, si la he liado haciendo el vacío, yo como siempre anduve perdida en este tema, consulté a una experta, mi abuela Hilda, cuando yo era pequeña en primavera y verano andaba al lio del bote, con melocotones, mermeladas, tomates... y frejoles jajaja así que nadie mejor que ella para una master class de la conservación de la mermelada. Uno de los aspectos más relevantes es que las mermeladas, por el azúcar que empleamos en su preparación, nos ofrecen esa conservación. Esto se debe a que el azúcar es un conservante natural: cuanto más azúcar contiene la mermelada, más tiempo se conservará. Sin embargo, si no deseamos consumirla con exceso de azúcar, simplemente debemos comerla antes. ¿Cuáles son las normas no escritas para la proporción entre azúcar y alimento? Generalmente, se usa el mismo peso de fruta que de azúcar; sin embargo, en las ollas tendemos a usar entre la mitad o un poco más del peso del alimento. Por ejemplo, si las fresas pesan 1 kg, normalmente emplearíamos 1 kg de azúcar; pero en nuestra olla lenta utilizaríamos entre 500 g y 750 g de azúcar. ¡Atención con esto! No se pesa de esta manera, porque hay que eliminar los titos, las pepitas y otros elementos que no estarán en la mermelada. Vamos al lío con el envasado al vacío: Los frascos: si planeamos reutilizar los frascos, deben ser de vidrio y estar completamente limpios, lo que significa que todas las etiquetas deben ser retiradas. No deben tener grietas ni golpes, y las tapas tienen que contar con un cierre hermético. Además, no deben presentar ningún bollo o golpe y tampoco coloración de alimentos viejos. No basta con que estén limpios; también es necesario esterilizarlos. Esterilización: Llenamos una olla con agua y colocamos un paño en el fondo, y así evitamos el baile del tarro al hervir el agua, colocamos dentro los frascos y las tapas. La colocamos en el fuego hasta que comienza a hervir, momento en el cual los dejamos por 10 minutos y los retiramos con precaución para no quemarnos, usando unas pinzas o guantes de cocina. Después de sacarlos, los dejamos secar al aire; no se pueden secar con toallas de cocina. Rellenado: Para prevenir que el llenado se derrame y ensucie la parte superior, utilizaremos un embudo de boca ancha. Si nos excedemos un poco, debemos limpiarlo con cuidado para impedir que quede algo expuesto al aire y la liemos. No es necesario llenarlos completamente, solo dejaremos un centímetro más o menos. Debemos realizar esto justo después de terminar la preparación de la mermelada, para que la temperatura ejecute su función de vacío. Hacer el vacío: Contamos con dos métodos, dependiendo de cuánto tiempo deseemos que se mantenga y cómo. Yo prefiero la de larga conservación, a pesar de que tengamos que abrirlo al día siguiente porque nos puede la ansiedad, pero por cuestiones de espacio y confiabilidad. Técnicas de envasado al vacío: Corta conservación: Lo primero es que esto debe guardarse en el refrigerador y no sobrepasar los 3 meses. Para ello, después de hacer la mermelada, la ponemos en el frasco con mucha calor y cerramos la tapa. Luego le damos vuelta al frasco y lo dejamos así hasta que se enfríe. Finalmente, lo guardamos en el refrigerador. Conservación prolongada: Además conocida como pasteurización, el método de mi abuela Hilda y probablemente también el de vuestras casas, consiste en llenar nuestras despensas y alacenas con mermeladas y conservas, lo que es lo mejor del mundo. Ubicamos los tarros de pie y cerrados en una olla que quepan todos, para impedir el movimiento, colocamos un paño en la parte inferior y llenamos los tarros con agua fría. Encendemos la candela y esperamos a que hierva. En ese instante, debemos permanecer al menos 30 minutos, dependiendo de la cantidad de azúcar que agreguemos; si es poca, puede llegar hasta 50 minutos. Los apagamos y los dejamos enfriar en el agua; después, con cuidado de no quemarnos, los retiramos y los ponemos boca abajo para que se enfríen. Cuando estén frías,, las volteamos y el secreto para verificar si están bien es observar la tapa; debe estar ligeramente hundida. Y ten presente: Que cuando los abramos, en este caso, si NO HACE POP, HAZ STOP. Esto quiere decir que tienen que hacer ruido al abrirse, como cuando compras uno en el supermercado; que cueste un poco abrirlo y no se abra sin más; y que al abrirlo no tenga moho o vida interior.
- Ensalada de salmón y frutos secos en robot de cocina
Ensalada de salmón y frutos secos en robot de cocina Ingredientes: Salmón ahumado Pimientos asados del Bierzo Mezclum de lechugas 1 cucharada de nueces 1 cucharada de avellanas 1 cucharada de almendras 1 cucharada de pipas peladas AOVE Sal Vinagre de sidra Elaboración: Introducimos en la jarra los frutos secos y picamos a golpe de turbo con cuidado de no pasarnos y que quede en polvo, agregamos el vinagre, la sal y el aceite y programamos 1 minuto a velocidad 1. Disponemos todos los ingredientes en un bol y aliñamos con nuestra vinagreta.
- La seguridad ante todo con las ollas lentas
La seguridad ante todo en las ollas lentas Ufff esto de cocinar puede resultar tan fácil cuando tenemos una olla así, tan fácil que nos olvidamos que es cocina y en toda cocina hay que seguir unas "buenas prácticas" para hacerla segura, no porque estas sean un peligro, porque la verdad es que no lo son, no nos asustemos, pero todo en esta vida hay que hacerlo con cabeza. Lo primero de todo es que, cuando la tengamos en casa por primera vez, miremos y revisemos que no tenga ningún fallo ni ninguna fisura y que todo funcione perfecto. Os recomiendo que durante el primer cocinado hagáis algo rápido y vigilante. Lo segundo e importantísimo es que nunca se deje al alcance de los niños y de las mascotas, esto es lógico y normal, ¿verdad?, que para cocinar en cualquier cosa o tener algo que pueda emitir calor, pues que sea algo a lo que no puedan acceder tan fácil y evitar accidentes innecesarios. Una vez que sepamos que los niños y las mascotas deben estar controlados, debemos considerar dónde la vamos a colocar. En la cocina, diréis. Está bien, hasta ahí todos lo hacemos, pero no en cualquier parte de la cocina. Debemos tener en cuenta cómo es el lugar donde la vamos a poner. Los fabricantes sugieren siempre ubicarla sobre una superficie aislante; por ejemplo, vidrio, mármol o metal, pero nunca sobre una tabla de plástico o de madera. Además, debe estar siempre recta; no puede quedar más alta de un lado que del otro; tiene que reposar sobre una superficie plana. ¿Y si las ponemos sobre la vitro? Es el error más común y grave que podemos cometer, porque podríamos encenderla accidentalmente. Podemos bloquearla, pero a menudo nos olvidamos de hacerlo por distracción. Lo mejor es comprar un cubrevitro de cristal templado y ponerlas sobre él si no queda otro remedio. Es importante recordar que no se debe mojar la carcasa, o sea, el lugar donde va instalada la cubeta, cuando limpiamos la olla. Allí se halla el motor y podríamos dañarlo o hacerle algo peor. Sé que esto es obvio, pero lo menciono por si acaso no lo sabéis... En Estados Unidos, los microondas vienen con una etiqueta que dice "No meter un gato en el microondas", porque a alguien se le ocurrió esa gran idea... Para limpiar el interior de la carcasa, hay que seguir estos pasos: humedecer un paño con solo suficiente agua para que las manchas se ablanden, pero sin empaparse; agregarle limpiador al paño y dejarlo actuar por un tiempo; después, frotar con un estropajo; a continuación, aclarar con otro trapo húmedo y secar. Este último paso es crucial: debe estar completamente seco antes de cocinar nuevamente. Y bueno, lo habitual: no pongas la olla cerca del borde de la encimera, ten cuidado por donde va el cable para que no se queme si enciendes el fuego y apágala si no vas a cocinar. Si utilizas un temporizador, asegúrate de que esté funcionando bien.
- Patatas gajo
Patatas gajo Ingredientes: 3 o 4 patatas medianas 2 cucharaditas de AOVE 1/2 cucharadita de perejil 1 cucharadita de orégano 1 cucharadita de ajo en polvo Sal de ajo 1 cucharadita de harina Aceite para freír Elaboración: Lavamos bien nuestras patatas, ya que las vamos a comer con piel, y las cortamos en gajos. En una olla con 2 litros de agua hirviendo, echamos nuestras patatas, cocinamos 15 minutos y las sacamos. Escurrimos y reservamos. Preparamos nuestro aderezo mezclando todas las especias y lo echamos a nuestras patatas y removemos para que se reparta bien por todas ellas. En una sartén vertemos aceite de freír a fuego medio-alto, freímos nuestras patatas, retiramos el aceite sobrante con ayuda de un papel secante y espolvoreamos con sal de ajo antes de servir.
- Ensalada de encurtidos tradicional
Ensalada de encurtidos tradicional Ingredientes: Aceitunas variadas Cebolletas Pepinillos Picatostes Mezclum de lechugas Tomates cherry Vinagreta francesa: 2 cucharadas de mostaza a la antigua 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 1 pellizco de sal 2 cucharadas de vinagre de sidra Elaboración: En un vaso de batidora echamos los ingredientes de la vinagreta y batimos a velocidad alta con nuestra batidora, hasta que esté emulsionado. Disponemos de todos los ingredientes y aliñamos con nuestra vinagreta.
- Patatas gajo en robot de cocina
Patatas gajo en robot de cocina Ingredientes: 3 o 4 patatas medianas 2 cucharaditas de AOVE 1/2 cucharadita de perejil 1 cucharadita de orégano 1 cucharadita de ajo en polvo Sal de ajo 1 cucharadita de harina Aceite para freír Elaboración: Lavamos bien nuestras patatas, ya que las vamos a comer con piel y las cortamos en gajos. En nuestra jarra vertemos 1 litro de agua y echamos nuestras patatas, cocinamos 15 minutos a 120 °C sin velocidad, las sacamos y reservamos. Preparamos nuestro aliño mezclando el resto de los ingredientes (salvo la sal de ajo y el aceite de freír) en él echamos nuestras patatas y removemos para que se reparta bien por todas ellas. En una sartén vertemos aceite de freír a fuego medio-alto, freímos nuestras patatas, retiramos el aceite sobrante con ayuda de un papel secante y espolvoreamos con sal de ajo antes de servir.
- Truco: corregir el picante
Truco: Corregir el picante Si te gusta dar un toque picante a la cocina, este es tu post. Vamos a ver diferentes chiles, sus trucos y cosillas para darle ese toque "hot" a los platos. En España no es que abusemos del picante. Y aunque contamos con cosas como los padrones, el pimentón picante, la salsa brava y los mejillones cabreaos, etc., no podemos compararnos con otros países como México o las naciones del sudeste asiático, donde el picante es el rey y se nota de verdad. Las cocinas de restaurantes aquí se han adaptado a la cultura española, por lo que muchas veces escuchamos comentarios como "pero esto pica para un mexicano" o "pica para mí jeje". Si dicen que es picante para ellos, sólo hay que prepararlo con miga de pan, jeje. Si nos referimos a productos secos en España, contamos con la guindilla, la cayena, algunos pimientos deshidratados como las ñoras y los choriceros, y por supuesto el pimentón picante. En los frescos, nos familiarizamos principalmente con las guindillas, que normalmente encurtimos y agregamos como ingrediente crudo al final de la receta. Y, por supuesto, las piparras exquisitas, que se pueden consumir fritas o encurtidas. Y los famosos padrones. Las piparras y las guindillas en fresco no son tan duras, pero en seco, la cosa cambia, sobre todo donde están las guindillas y las cayenas —que no son exactamente lo mismo— y donde el sabor se potencia. La cuestión es que los pimientos pican por la presencia de capsaicina (una oleorresina natural que se da en el género Capsicum, donde se engloban pimientos, chiles y ajís) en ellos y cuanto más se seca, más se concentra. Razón por la que siempre será más picante un pimiento seco que uno fresco, así que cuando veamos recetas que incluyan chiles o pimientos, hay que tener claro cómo está el pimiento, porque una de las dos opciones puede multiplicar el picor. Esto no quita que los verdes no piquen, claro, pero sí picarán menos y, sobre todo, pueden ser más ligeros si pasas al siguiente epígrafe. Y qué es lo que pica, ¿la piel, las semillas, todo? Los mamíferos tenemos los receptores de capsaicina en nuestra boca, así que sentiremos el picante de lo que probemos. La parte que más capsaicina concentra son estas semillas, mientras que después irían las venas o nervios, siendo lo menos picante la carne. De este modo, si quieres desbravar tus pimientos picantes, solo tienes que prescindir de semillas y nervios, que será el truco habitual para evitar picantes demasiado potentes. Cómo clasificar el picante: Como cada individuo es diferente y yo lo tolero con mucha facilidad, o sea, para que me pique a mí..., debe picar mucho y otros se mueren de dolor con un poco. No hay mejor manera que observar la escala oficial del picante, la ESCALA SCOVILLE, que mide esto según el nivel de capsaicina. Por ejemplo, el pimiento morrón tiene cero unidades Scoville (no es picante); en cambio, el pimiento picante (el del pimentón) oscila entre 100 y 500 unidades; el poblano cuenta con aproximadamente 1.500 unidades; el jalapeño va hasta las 8.000 unidades Scoville, mientras que los grados de picor ya son muy altos con el habanero (más de 30.000 unidades) o con el chile tabasco, que también tiene cerca de 30.000 unidades. Por ejemplo, tenemos el Carolina Reaper o el Naga Jolokia, que sobrepasan las 100.000 unidades Scoville y solo son aptos para suicidas gastronómicos, jeje. Otro de los mortíferos es el Escorpión de Trinidad; en estos 3 hay que manipular con guantes. Corregir el exceso de picante. Añadir caldo. Es la solución más sencilla para guisos, estofados, sopas o cremas. Añade caldo, hacemos un leve hervido y listo. Cuando mordemos un pimiento picante, no tenemos que beber agua, sino comer pan o tomar lácteos. La grasa de estos neutraliza el picante. Si se trata de sopas y cremas, es fácil incorporar natas o leches; cuanto más grasos sean los ingredientes adicionales, más atenuará el picor del plato. Hasta un platillo con queso rallado. Un poco de aceite. La capsaicina no se disuelve en agua, por lo que esta no alivia el picor: lo incrementa al propagarlo por la boca. Sin embargo, sí es soluble en aceites. Frutos secos. Además, contienen grasa, que posibilita que la capsaicina se disuelva y sea menos concentrada. Muchos platos, como la comida china o el pad thai, contienen anacardos o cacahuetes. Por lo tanto, si le va bien, podemos agregar algunos frutos secos picados para reducir el picor. Hortalizas que son dulces. Unos pedazos de boniatos, calabaza, patatas o zanahorias nos ayudarán a neutralizar el exceso de picante en un plato. Corregir la acidez. El pomelo, la naranja, el limón y la lima pueden ser útiles para recuperar una sopa o crema picante; de igual forma, el vinagre tradicional puede contribuir a aliviar un exceso de picor. La explicación es que los niveles elevados de pH de los ácidos se oponen a la capsaicina, un aceite alcalino. Aliviar las consecuencias del picante después de haberlo consumido El problema que se presenta cuando intentamos aliviar el picor con agua es que la capsaicina es un aceite insoluble en ella, lo cual provoca que el ardor aumente y se extienda. La única manera de que pudieras tomarla sin morir en el intento sería si estuviera mezclada con vinagre, pero eso no es lo ideal. La cerveza puede aliviar la sensación de picor, pero debe estar bien fría y, si es posible, con un poco de limón. No es necesario tragarla; solo necesitas enjuagarte la boca con ella. Eso es el estilo mexicano, jeje. El ácido y el alcohol neutralizan las consecuencias de la grasa, mientras que el gas carbónico y la temperatura fría contribuyen a que la sensación de ardor se reduzca o incluso desaparezca. Otra alternativa consiste en ingerir una cucharada de aceite. Otro consejo es consumir algo que contenga caseína, una proteína presente en la leche y sus derivados, entre cada bocado de comida picante. Siempre que no sea desnatado o semidesnatado, porque en tal caso no tendría ningún efecto. Si eres de los que llegan a sudar o a llorar, lo mejor es pasarte un paño húmedo por la cara y el cuello y, cuando te hayas refrescado y tranquilizado, tomar una botella entera de agua si lo deseas.
- Truco: Clarificar caldos
Truco: Clarificar caldos Uno de los trucos para poder ser rápidos y ahorrar mucho tiempo en la cocina es preparar caldo y guardarlo para otras elaboraciones, como puede ser un guiso, salsa o lo que queramos, pero para ello hemos de tener un buen caldo y solamente con clarificarlo mejoraremos desde una simple sopa a un buen puchero. Esta técnica de cocina hará que nuestro caldo sea limpio, con menos grasas, además de una mejor presencia y textura. Para los que no os suene este término, clarificar solo es quitar las grasas y otras impurezas que nos soltaron los alimentos, la técnica es sencilla y lo vamos a agradecer. Lo que necesitamos para clarificar un caldo es: Un bol Una olla Un colador o estameña de tela, mucho mejor la estameña. Una espumadera Unas varillas 1 clara de huevo por cada litro de caldo Cómo se hace: Lo primero es que el caldo, cuando se cocine, no hierva a borbotones, para que no enturbie; solo ha de ser calentado y hecho a una temperatura de unos 95 ºC y así se hará perfecto. Según lo estamos haciendo con la espumadera, vamos retirando la espuma que sale mientras cocinamos. Lo dejamos reposar entre 8 y 24 horas; siempre son mejores las 24 que las 8, pero hay veces que las prisas nos apuran. Para ello lo dejamos en la nevera; esto hará que la grasa suba a la superficie y gelifique un poco, lo que hace que la quitemos de manera fácil. Una vez que retiremos la placa de grasa que ha quedado en la superficie, lo pasamos por un colador de tela o una estameña; si no disponemos de ninguna de las dos cosas, podemos usar un par de trozos de papel de cocina absorbente, que pondremos sobre un colador. De esta manera ya tenemos el caldo limpio, pero vamos a clarificarlo; para ello batimos una clara de huevo por cada litro de caldo, batimos un poco, no montamos merengue, como para una tortilla sería perfecto. Calentamos el caldo en una olla hasta que rompa a hervir; en ese momento bajamos el fuego al mínimo y agregamos las claras al caldo. Ya no debemos remover ni tocarlo, tan solo dejarlo cocer a fuego bajo durante 30 minutos. Cuando pasen los 30 minutos, apagamos el fuego y dejamos enfriar por completo. Una vez frío, quitamos las claras con una espumadera; veremos que, si quedaba alguna impureza, ahí están pegadas, jeje. Después volvemos a colar con nuestra estameña y tendríamos ya una clarificación perfecta, con un caldo limpio y cristalino.










