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  • Ku-bak con gambas en olla GM

    Ku-bak con gambas en olla GM Ingredientes: 175 g de arroz redondo 1 zanahoria 1 cebolla 1 calabacín 20 gambas peladas Salsa de soja Salsa de ostras Maicena Aceite de oliva 500 ml de agua Elaboración: Pelamos la zanahoria y la cebolla y las cortamos en dados pequeños. Lavamos bien el calabacín, dejamos la piel y lo cortamos también en dados. Reservamos las verduras y las gambas. Añadimos 400 ml de agua a la cubeta de la Olla GM y seleccionamos el menú Arroz durante 4 minutos, con la tapa abierta, para que el agua comience a calentarse. Incorporamos el arroz, removemos y cerramos la tapa con la válvula en posición de presión. Programamos el menú Arroz durante 8 minutos. Cuando termine, dejamos que la presión baje de forma natural durante unos minutos antes de abrir la tapa. Comprobamos que el arroz esté tierno, lo retiramos de la cubeta y lo reservamos. Limpiamos y secamos la cubeta. Añadimos el aceite de oliva, seleccionamos el menú Sofreír y, cuando esté caliente, incorporamos la zanahoria, la cebolla y el calabacín. Sofreímos durante 10 minutos con la tapa abierta, removiendo de vez en cuando para que las verduras se cocinen de manera uniforme. Añadimos las gambas peladas cuando queden unos 4 minutos de cocinado y mezclamos bien con las verduras. Dejamos que se cocinen hasta que cambien de color, procurando que no se hagan demasiado. Incorporamos la salsa de soja y la salsa de ostras, removemos y dejamos que las verduras y las gambas se impregnen bien de la salsa durante 1 minuto. Disolvemos la maicena en los 100 ml de agua restantes y los añadimos poco a poco a la cubeta. Cocinamos durante 2 o 3 minutos en el menú Sofreír, sin tapa, removiendo hasta que la salsa espese ligeramente. Debe quedar jugosa y cubrir las verduras y las gambas, pero sin resultar demasiado líquida. Añadimos el arroz reservado y mezclamos con cuidado durante 1 o 2 minutos, hasta que quede bien integrado con la salsa, las verduras y las gambas. Servimos recién hecho.

  • Ternera con pimientos estilo restaurante chino en robot de cocina

    Ternera con pimientos estilo restaurante chino en robot de cocina Ingredientes: 2 filetes de ternera. Harina para enharinar la carne. 2 pimientos italianos verdes. 1 cebolla. 1 chile rojo picado, al gusto. 2 cucharadas de salsa de soja. 1 cucharadita de azúcar. 1 vaso de caldo de pollo. Aceite de oliva virgen extra. Sal Pimienta negra Elaboración: Cortamos los filetes de ternera en tiras finas, los salpimentamos y los pasamos ligeramente por harina. Reservamos mientras preparamos las verduras. Lavamos los pimientos, retiramos las semillas y los cortamos en tiras. Pelamos la cebolla y la cortamos en tiras finas. Picamos el chile rojo, retirando las semillas si preferimos un resultado menos picante. Colocamos la MamboMix en la jarra, añadimos un chorrito de aceite y programamos 3 minutos a 120 ºC, potencia de calor 8 y velocidad 1 para calentar el aceite. Incorporamos la ternera enharinada y la sofreímos durante 4 minutos a 120 ºC, potencia de calor 8 y velocidad 1. Cuando esté dorada, la retiramos y la reservamos para evitar que se cocine demasiado. Añadimos los pimientos, la cebolla y el chile picado a la jarra. Si es necesario, incorporamos un poco más de aceite y cocinamos durante 10 minutos a 120 ºC, potencia de calor 7 y velocidad 1, hasta que las verduras estén tiernas. Volvemos a incorporar la ternera reservada y añadimos la salsa de soja, el azúcar y el caldo de pollo. Mezclamos todo bien con la espátula para que se integren los sabores. Programamos 5 minutos a 110 ºC, potencia de calor 6 y velocidad 1, sin cubilete, para que la salsa reduzca y espese. Servimos la ternera con pimientos bien calientes .

  • Patatas finas fritas en freidora de aire

    Patatas finas fritas en freidora de aire Ingredientes: 600 g de patatas para freír (variedad agria) 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra Sal fina Elaboración: Pelamos y picamos las patatas a nuestro gusto, las lavamos en abundante agua y sumergimos durante media hora en un bol con agua fría para quitar el almidón. Ponemos las patatas sobre un colador para retirar el exceso de agua, las secamos con papel absorbente y procedemos a mezclarlas con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra y sal. Precalentamos la freidora de aire de forma manual durante 5 minutos a 200 ℃. Introducimos las patatas en el cestillo de la freidora de aire y la programamos 25 minutos a 200 ℃. A los 10 minutos, abrimos la freidora de aire, sacamos el cestillo y removemos las patatas para que cambien de posición y las patatas se vayan cocinando de forma homogénea. Volvemos a remover pasados otros 10 minutos. Sacamos y servimos (yo les eché un poco de sal de ajo para darle un toque nada más acabar de freír)

  • Piparras fritas en freidora de aire

    Piparras fritas en freidora de aire Ingredientes: 20 piparras frescas 1 cucharadita de aceite de oliva Sal en escamas Elaboración: Precalentamos nuestra freidora sin aceite durante 3 minutos a 200 ºC, colocamos las piparras y echamos un poco de aceite rociándolas levemente. Cocinamos 18 minutos a 180 ºC; a mitad del cocinado las sacamos y removemos. Servimos acompañadas de un poco de sal en escamas por encima.

  • Escamas de cecina tradicional

    Escamas de cecina tradicional Ingredientes: 8 lonchas de cecina, lo más finas posible. Elaboración: Colocamos en un plato las lonchas de cecina; es importante que estén separadas unas de otras; si lo tenemos que hacer en varias tandas, no pasa nada. Metemos nuestro plato al microondas y cocinamos a 800 W durante 1 minuto; sacamos las lonchas, le damos la vuelta y volvemos a cocinar otro minuto. Sacamos y dejamos secar sobre un papel de horno. Las lonchas estarán secas pasados unos minutos y se parten solas; no hace falta que quede muy molido, con lo cual podemos romperlas con la mano; si queremos polvo, las pasamos por nuestro robot.

  • Careta de cerdo adobada en olla lenta y freidora de aire

    Careta de cerdo adobada en olla lenta y freidora de aire Ingredientes: 1 Careta de cerdo 3 dientes de ajo 2 cucharadas soperas de pimentón rojo dulce 1 cucharada sopera de aceite de oliva Sal Sal en escamas. Elaboración: En un mortero majamos los dientes de ajo, y mezclamos con la cucharada de aceite, un poco de sal y el pimentón. Bañamos la careta sin cortar y dejamos reposar en la nevera 1 día. Colocamos la careta en la vaporera y metemos en nuestra olla lenta; cocinamos durante 4 horas a temperatura media/low; depende de nuestra máquina cómo llame a la temperatura más baja. Sacamos la careta y la cortamos en trozos, mientras vamos precalentando nuestra freidora sin aceite a 200 ºC durante 5 minutos. Metemos en trozos nuestra careta y cocinamos 10 minutos a 200 ºC; les damos la vuelta y cocinamos otros 10 minutos más. Como esto suelta mucha grasa, os aconsejo poner en el recogegrasas un trozo de papel de aluminio para que recoja ahí y la limpiemos aún más fácil. Servimos recién hecha con escamas de sal.

  • Calabaza asada en olla lenta

    Calabaza asada en olla lenta Esta receta es un básico para nuestras tartas de calabaza especiada, para darle un toque más potente de sabor a las cremas... Ingredientes: 3 kilos de calabaza Elaboración: Colocamos la calabaza en la olla entera sin partir!!! Seleccionamos la potencia alta (high) durante 4 horas. Pasado ese tiempo, la piel de la calabaza se habrá quedado blanda por la parte exterior y cocida por dentro. Apagamos nuestra olla y dejamos que enfríe. Dejamos que se vaya enfriando y la cortamos en 2 mitades, extraemos las semillas y separamos la carne de la piel con la ayuda de una cuchara... Reservaremos para hacer puré, cremas, pasteles, rellenos... Estará increíble.

  • Tipos de pasta italiana

    Tipos de pasta italiana No podemos hablar de pasta y pensar únicamente en macarrones y espaguetis. La gastronomía italiana reúne cientos de formatos diferentes, con tamaños, texturas y usos muy variados. De hecho, se estima que existen más de 300 variedades de pasta en Italia, aunque muchas de ellas son poco conocidas fuera de sus regiones de origen. Hoy vamos a descubrir algunas de las clases de pasta más habituales y una selección de formatos populares. No están todos —sería prácticamente imposible reunirlos en una sola lista—, pero sí encontraremos muchos de los más representativos de la cocina italiana. Clases de pasta Pasta al huevo: se elabora habitualmente con harina o sémola de trigo y huevos. Tiene un característico color amarillento, una textura más suave y un sabor más intenso. Es frecuente en elaboraciones como las tagliatelle, los fettuccine, la lasaña o muchas variedades de pasta rellena. Pasta integral: se prepara con harina integral, que conserva una mayor proporción de las partes del grano. Por ello, suele aportar más fibra y presenta un sabor más rústico e intenso que la pasta elaborada con harina refinada. Pasta seca: es la más habitual en supermercados y despensas. Se somete a un proceso de secado que prolonga su conservación durante meses. Muchos formatos de pasta seca se elaboran con sémola de trigo duro y agua, como los espaguetis, los penne o los fusilli. Pasta fresca: no pasa por un proceso de secado y, por tanto, tiene una vida útil más corta. Debemos conservarla refrigerada y consumirla en pocos días. Puede elaborarse con harina y agua o incorporar huevo, según el formato y la tradición de cada región. Pasta artesanal: se prepara a mano o en pequeños obradores, siguiendo técnicas tradicionales. Puede ser fresca o seca y suele destacar por su textura irregular y por la calidad de sus ingredientes. Las orecchiette elaboradas a mano en Apulia son uno de los ejemplos más conocidos de esta tradición. (italia.it) Pasta rellena: agrupa las piezas de pasta que encierran un relleno en su interior. Podemos encontrarlas rellenas de carne, queso, verduras, pescado o combinaciones de estos ingredientes. Entre las más conocidas están los ravioli, los tortellini, los cappelletti y los casoncelli. Además, hoy encontramos pastas elaboradas con distintos tipos de harinas y cereales, como trigo, espelta, arroz o maíz. También existen versiones con harina de castaña, legumbres u otros ingredientes. La elección de la harina y el grado de molienda influyen en la textura, el sabor y el perfil nutricional de cada variedad. Pasta corta Penne: son tubos cortos con los extremos cortados en diagonal. Podemos encontrarlos lisos o estriados, en tamaños diferentes, y resultan ideales para salsas jugosas, ya que estas se introducen fácilmente en su interior. Fusilli: tienen una forma rizada o en espiral. En España solemos conocerlos como espirales y son perfectos para retener salsas, cremas y pequeños trozos de ingredientes. Farfalle: su nombre significa «mariposas» en italiano, aunque también las conocemos como lacitos por su parecido con una pajarita. Son muy vistosas y funcionan especialmente bien en ensaladas de pasta y salsas ligeras. Maccheroni: es un término muy amplio que puede referirse a distintos tipos de pasta tubular, según la región italiana. Generalmente son tubos cortos, lisos o estriados, de diferentes tamaños. Rigatoni: son tubos grandes y estriados, con una textura ideal para retener salsas densas, ragús y preparaciones gratinadas. Tortiglioni: son similares a los rigatoni, aunque sus estrías aparecen en espiral. Su superficie rugosa ayuda a que la salsa se adhiera muy bien. Sedanini: presentan forma de tubo corto, ligeramente curvado y con estrías. Gracias a su pequeño hueco interior, son una buena elección para salsas cremosas o platos de pasta al horno. Paccheri: son tubos grandes, anchos y lisos, originarios del sur de Italia, especialmente de Campania. Podemos servirlos con salsas abundantes o rellenarlos antes de hornearlos. Conchiglioni: tienen forma de concha y un tamaño considerable. Son perfectos para rellenar con ricotta, espinacas, carne, verduras u otros ingredientes y gratinarlos después en el horno. Rotelle: tienen forma de pequeñas ruedas, tal y como indica su nombre. Son un formato divertido, muy utilizado en sopas, ensaladas y recetas pensadas para los más pequeños. Orecchiette: su nombre significa «orejitas» y son típicas de Apulia. Su forma cóncava permite recoger muy bien las salsas y son especialmente conocidas en recetas con verduras, como las orecchiette con cime di rapa. (italia.it) Trofie: son pequeños bastones finos y retorcidos, tradicionales de Liguria. Su forma las convierte en una pasta perfecta para acompañar con pesto. Pasta larga Spaghetti: son uno de los formatos más conocidos del mundo. Tienen forma larga, fina, lisa y redonda, y suelen elaborarse con sémola de trigo duro y agua. (italia.it) Tagliatelle: son cintas largas y planas, de anchura media. Se utilizan habitualmente con salsas consistentes, como ragús de carne, setas o guisos. Linguine: se parecen a los espaguetis, pero son más planos. Son muy habituales en recetas de pescado y marisco. Vermicelli: son una pasta larga y redonda, similar a los espaguetis. Según la zona y el fabricante, pueden presentar un grosor distinto. Strangozzi: son tiras largas, planas y rústicas, propias de la cocina tradicional de Umbría. Suelen servirse con salsas sencillas de tomate, trufa, setas o aceite de oliva. Fettuccine: son cintas planas similares a las tagliatelle, aunque sus dimensiones pueden variar según la zona. Combinan muy bien con salsas cremosas y platos de carne. Reginette o mafaldine: son cintas largas de borde ondulado. Su aspecto recuerda al de una cinta decorativa y resultan ideales para salsas suaves o preparaciones con verduras. Bucatini: son parecidos a los espaguetis, pero tienen un agujero en el centro. Esta característica permite que la salsa entre en el interior y aporta una textura muy particular. Pappardelle: son cintas largas, planas y anchas. Podemos encontrarlas frescas o secas y son una excelente elección para salsas contundentes, especialmente de carne, setas o caza. Ziti: son tubos largos y lisos, de mayor diámetro que los bucatini. Son habituales en recetas del sur de Italia y pueden cocinarse enteros o cortarse antes de utilizarlos. Pici: son una pasta artesanal originaria de la Toscana. Se parecen a unos espaguetis gruesos, irregulares y hechos a mano, ideales para acompañar con salsas sencillas y sabrosas. Pasta rellena Ravioli: son pequeñas piezas de pasta rellena, habitualmente cuadradas o rectangulares. Podemos encontrarlos rellenos de carne, pescado, verduras, ricotta, setas o queso. Tortellini: son pequeñas piezas de pasta rellena con forma de anillo. Son típicos de Emilia-Romaña y suelen servirse en caldo, aunque también podemos encontrarlos con salsas suaves. Cappelletti: tienen una forma parecida a un pequeño sombrero, de ahí su nombre. Son similares a los tortellini, pero normalmente algo más grandes. En Romaña son una elaboración tradicional de celebraciones y comidas navideñas. Casoncelli: son una pasta rellena tradicional de la zona de Bérgamo. Su relleno puede incluir carne, queso, amaretti, pasas y otros ingredientes, y se sirven habitualmente con mantequilla, panceta y salvia. Otros formatos de pasta Lasaña: son láminas grandes de pasta, frescas o secas, que utilizamos para montar preparaciones en capas con rellenos, salsas y queso. Cannelloni: son láminas de pasta enrolladas en forma de tubo y rellenas antes de gratinarlas. A diferencia de la lasaña, no se presentan en capas, sino como piezas individuales. Stelline: tienen forma de pequeñas estrellas y son muy populares en sopas y caldos, especialmente en recetas infantiles. Filini: son fideos muy finos y cortos, similares a los que utilizamos en España para preparar sopas. Ditaloni: son pequeños tubos con forma parecida a un dedal. Funcionan muy bien en sopas, minestrones y platos de cuchara. Pasta mista: es una mezcla de varios formatos pequeños de pasta. Es típica del sur de Italia y suele utilizarse en sopas y guisos, como la tradicional pasta con alubias.

  • Historia de la tarta Tatin

    Historia de la tarta Tatin La tarta Tatin tiene una historia tan deliciosa como discutida: según quién la cuente, existen varias versiones sobre su origen. Lo que sí parece claro es que está vinculada a las hermanas Stéphanie y Caroline Tatin, que regentaban el Hôtel Tatin en Lamotte-Beuvron, en la región francesa de Sologne, a finales del siglo XIX. Por entonces, Lamotte-Beuvron era un destino muy frecuentado por aficionados a la caza procedentes de París y Orleans. El hotel de las hermanas Tatin recibía a una clientela acomodada: burgueses, empresarios, aristócratas y otras figuras influyentes de la época; los influencers de entonces, aunque sin redes sociales ni cuentas de Instagram. La versión más extendida cuenta que Stéphanie, encargada de la cocina, dejó las manzanas demasiado tiempo al fuego con mantequilla y azúcar. Para aprovecharlas, las cubrió rápidamente con una masa y terminó la cocción en el horno. Al darle la vuelta para servirla, descubrieron una tarta de manzanas caramelizadas, jugosas y con una base crujiente que conquistó a los comensales. Otra leyenda dice que el olvido no fue el tiempo de cocción, sino la masa: Stéphanie habría colocado las manzanas en el molde, las habría llevado al horno y, al darse cuenta de que faltaba la base, añadió la masa por encima a toda prisa. También existe una tercera versión según la cual la tarta se cayó o se horneó al revés por accidente y, para salvarla, decidieron servirla invertida. No hay una única explicación definitiva, pero todas coinciden en que el resultado fue un éxito. La tarta se convirtió en una de las especialidades más conocidas del Hôtel Tatin. Años después, el gastrónomo Curnonsky contribuyó a difundirla fuera de la región al publicar la receta en 1926 con el nombre de «tarta de las señoritas Tatin». Desde entonces, el postre quedó asociado para siempre al apellido de las dos hermanas. La receta tradicional se prepara con manzanas caramelizadas en mantequilla y azúcar. Sobre la fruta se coloca una única capa de masa y, después de hornearla, se invierte la tarta sobre una fuente. No lleva masa por arriba y por abajo, como una empanada: su característica esencial es precisamente ese horneado invertido. Hoy podemos encontrar versiones con otras frutas, como pera, melocotón, ciruelas o albaricoques, e incluso propuestas saladas con verduras.

  • Pulpo a feira en olla rápida

    Ingredientes: 1 pulpo de 1,5 kg aprox. congelado 1 cebolla Pimentón picante o dulce al gusto Sal gruesa Aceite de oliva virgen extra Elaboración: Lavamos bien el pulpo bajo el grifo y retiramos, si fuera necesario, el pico situado en la parte central. Ponemos abundante agua en la olla rápida junto con la cebolla pelada y llevamos a ebullición sin añadir sal. Cuando el agua hierva, sujetamos el pulpo por la cabeza y lo sumergimos y retiramos tres veces seguidas. Con este escaldado conseguimos que los tentáculos se encojan y la piel se mantenga mejor durante la cocción. Introducimos el pulpo por completo en la olla, cerramos la tapa y cocinamos durante 10 minutos desde que alcance la presión alta. Apagamos el fuego y dejamos que la presión baje de forma natural antes de abrir la olla, siguiendo siempre las indicaciones de seguridad del fabricante. Retiramos el pulpo y lo dejamos reposar unos minutos. Cortamos el pulpo en rodajas de unos 1 o 2 cm con unas tijeras y cortamos las patatas en rodajas. Repartimos en la fuente de servicio o en una tabla de madera. Espolvoreamos con pimentón, añadimos sal y terminamos con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Servimos inmediatamente, mientras el pulpo esté caliente.

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