top of page

Resultados de la búsqueda

Resultados encontrados sin ingresar un término de búsqueda

  • Salpicón de "bogavante" en robot de cocina

    Salpicón de "bogavante" en robot de cocina Ingredientes: 200 g de gambas 150–200 g de surimi tipo langosta, en trozos 2 huevos 80–120 g de aceitunas negras (mejor sin hueso) Vinagreta 1/2 pimiento verde (muy picado) 1/2 pimiento rojo (muy picado 1/4 cebolla o cebolleta (muy picada) 1/2 diente de ajo (muy picado o rallado) 5–6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 2–3 cucharadas de vinagre (de vino o de Jerez) Sal y pimienta al gusto Elaboración: Ponemos en la jarra 700 g de agua y un chorrito de vinagre, introducimos los huevos con cáscara y programamos 13 minutos a 120 ºC, potencia de calor 10 y velocidad 0; al terminar, los sacamos y los enfriamos en agua muy fría para cortar la cocción. Vaciamos la jarra, la enjuagamos y vertemos 1 litro de agua con sal para cocer las gambas; programamos 6 minutos a 120 ºC, potencia de calor 10 y velocidad 0 para llevar el agua a ebullición, dejando el vaso medidor sin bloquear para que salga el vapor. Cuando el agua ya está hirviendo, echamos las gambas y las cocemos 2 minutos a 120 ºC, potencia de calor 10 y velocidad 0; en cuanto acabe el tiempo, las pasamos a un bol con agua fría y hielo, las refrescamos 1–2 minutos y las escurrimos. Secamos la jarra y echamos dentro el pimiento verde, el pimiento rojo, la cebolla y el ajo, y lo picamos 5 segundos a velocidad 6; bajamos los restos con la espátula. Añadimos el aceite de oliva, el vinagre, la sal y la pimienta, y mezclamos 10 segundos a velocidad 3 para que la vinagreta quede bien integrada. Pelamos los huevos ya fríos y los cortamos a mano en trozos, y preparamos también el surimi en trozos y las aceitunas negras. En un bol o en la fuente, juntamos gambas, surimi, huevo y aceitunas, añadimos la vinagreta y mezclamos con suavidad; justo antes de servir, terminamos echando un hilo de aceite por encima.

  • Ensalada ahumada

    Ensalada ahumada tradicional Ingredientes: 200 g de salmón ahumado 1 diente de ajo 5 patatas medianas 2 aguacates El zumo de 1 limón 40 ml de aceite de oliva 2 cebolletas frescas pequeñitas Pimienta rosa Sal Elaboración. Lavamos las patatas y las hervimos en agua fría con sal hasta que estén cocidas, aproximadamente unos 20 minutos, comprobamos con un palillo que estén tiernas antes de sacar, las sacamos del agua y las dejamos enfriar un poco, solo un poco porque cuanto más calientes estén mejor pelan. Las cortamos en rodajas gruesas y las dejamos enfriar por completo. Cortamos los aguacates a lo largo por la mitad, les quitamos el hueso y les vaciamos la pulpa y la picamos, añadimos sobre esta el zumo de limón, el aceite y la sal, lo metemos en el vaso de la batidora. Pelamos y picamos el ajo y juntamos con la pulpa del aguacate, con ayuda de una batidora de cocina lo trituramos todo hasta conseguir una salsa sin grumos y espesa. Lavamos la cebolleta y la cortamos en rodajas finas. Montamos la ensalada poniendo una base de patata, la cebolleta encima y por ultimo el salmón. Ponemos sobre esto nuestro aliño y le damos un toque de pimienta rosa. Ensalada ahumada tradicional Ingredientes: 200 g de salmón ahumado 1 diente de ajo 5 patatas medianas 2 aguacates El zumo de 1 limón 40 ml de aceite de oliva 2 cebolletas frescas pequeñitas Pimienta rosa Sal Elaboración. Lavamos las patatas y las hervimos en agua fría con sal hasta que estén cocidas, aproximadamente unos 20 minutos, comprobamos con un palillo que estén tiernas antes de sacar, las sacamos del agua y las dejamos enfriar un poco, solo un poco porque cuanto más calientes estén mejor pelan. Las cortamos en rodajas gruesas y las dejamos enfriar por completo. Cortamos los aguacates a lo largo por la mitad, les quitamos el hueso y les vaciamos la pulpa y la picamos, añadimos sobre esta el zumo de limón, el aceite y la sal, lo metemos en el vaso de la batidora. Pelamos y picamos el ajo y juntamos con la pulpa del aguacate, con ayuda de una batidora de cocina lo trituramos todo hasta conseguir una salsa sin grumos y espesa. Lavamos la cebolleta y la cortamos en rodajas finas. Montamos la ensalada poniendo una base de patata, la cebolleta encima y por ultimo el salmón. Ponemos sobre esto nuestro aliño y le damos un toque de pimienta rosa.

  • Sangria de vino blanco

    Ingredientes: 1 botella de vino blanco 1 naranja en cachitos 1 limón en cuartos 1 manzana en trozos 50 ml de zumo de manzana 50 ml de ron 330 ml de refresco de lima-limón Azúcar al gusto Abundante hielo Hierbabuena al gusto Elaboración: Preparamos la fruta; yo no la pelo, pero eso es cuestión de gustos. La corto en trocitos y la dejo un poquito en la jarra con el azúcar y el ron. Pasados unos 10 minutos, removemos y echamos el vino, el zumo, el refresco, la hierbabuena y mucho hielo; servimos en vasos; si lo vamos a tomar, pero no rápido, no echamos el hielo en la jarra y lo echamos en los vasos. Ya que si lo echamos a la jarra, se acaba aguando.

  • Base para helados: la clásica con huevo y sin huevo

    Base para helados: la clásica con huevo y sin huevo Con este post pretendo descubriros las bases de cómo hacer cualquier tipo de helado. Hay una versión clásica, una especie de natillas claritas, y otra base más especial, sin huevo, especialmente indicada para las personas que presentan alergias a este alimento, pero que también tiene la ventaja de ser menos delicada de preparar que la base clásica, pues no se puede cortar. La receta clásica del helado tiene una base parecida a unas natillas, un cuajado de yemas/huevos con nata, leche o ambas. Este cuajado se suele aromatizar con vainilla y luego se añaden otros saborizantes. La mezcla se manteca, es decir, se bate al tiempo que la congelamos, con el objeto de agregar microburbujas de aire que dan ligereza al helado, pero sobre todo para romper los cristales de hielo que forma el agua que contiene la mezcla, hasta dejarlos de un tamaño que nuestro paladar no sea capaz de percibir. En la receta de base sin huevo, este ingrediente se sustituye por almidón de maíz. El almidón es una molécula grande que se hidrata con el agua para hacerse aún más grande. Además de no dejar tanta agua libre para formar cristales de hielo, estorba literalmente la formación de los cristales, evitando que se hagan grandes, lo que le aporta al helado la sensación de cremosidad que buscamos. La base con huevo tiene un color más amarillo, como es natural, pero ambas bases están igualmente ricas y cremosas si se mantecan correctamente. Como hemos comentado, se trata de bases de helado, que se pueden consumir tal cual como un sencillo helado de vainilla o saborizar con cacao en polvo para obtener helado de chocolate, con licores, añadiéndoles pasas y distintos tropezones, con puré de frutas, etc. La clásica con huevos: Ingredientes: 320 g de leche entera 4 yemas 130 g de azúcar Una vaina de vainilla Un pellizco de sal 400 g de nata líquida para montar Elaboración: Empezamos preparando las natillas. Ponemos en un cazo las yemas, la leche, el azúcar, la sal y las semillas de la vaina de vainilla (o media cdta. de extracto de vainilla). Mezclamos bien con unas varillas y ponemos el cazo a fuego muy bajo. Calentamos suavemente sin dejar de remover con las varillas o con cuchara de madera para que no se nos pegue al fondo, hasta que observamos que empieza a espesar ligeramente. Si tenemos un termómetro, podemos controlar la temperatura; no debe pasar de 85-90 ºC porque se nos podría cortar. Cuando ha espesado (cambia la consistencia y desaparece la espuma de la superficie), añadimos la nata fría, mezclamos perfectamente y dejamos enfriar tapado. Una vez a temperatura ambiente, pasamos las natillas al frigorífico para que se enfríen del todo y maduren; las tendremos un mínimo de ocho horas, preferiblemente toda una noche. En este tiempo las proteínas se hidratan, mejorando la consistencia posterior, y los sabores se asientan. Cuando la base esté perfectamente refrigerada, podemos mantecarla, bien en heladera, bien por el método tradicional, metiéndola en el congelador y batiéndola con batidora manual cada media hora. Sin huevo: Ingredientes: 250 g de leche entera 240 g de nata líquida para montar 250 g de leche evaporada 140 g de azúcar Una vaina de vainilla Un pellizco de sal 4 cucharaditas de café de Maizena Elaboración: Tomamos 100 g de leche fría en un bol y le añadimos la maicena. Desleímos bien con una cucharilla hasta que no queden grumos. Reservamos. En un cazo ponemos el resto de la leche, la nata líquida, la leche evaporada, el azúcar, la sal y las semillas de la vaina de vainilla (o media cdta. de extracto de vainilla), y agregamos la leche con la maicena. Mezclamos con varillas y ponemos el cazo a fuego bajo. Calentamos sin dejar de remover hasta que llegue a hervir. Hervimos un par de minutos y dejamos enfriar tapado. Si ha quedado algún grumo, pasamos la mezcla por una batidora. Veis que una de las principales diferencias de esta base sin huevo respecto a la clásica es que en este caso no solo no importa que la mezcla hierva, sino que es necesario que hierva brevemente para espesar. Cuando la mezcla tiene un almidón como la Maizena, no puede cortarse; además, cuando está fría, esta es más sólida que la de huevo. Cuando la mezcla esté fría por completo, pasamos el recipiente al frigorífico, para que siga enfriándose. Lo tendremos un mínimo de ocho horas. Cuando la base esté perfectamente refrigerada, podemos mantecarla, bien en heladera, bien por el método tradicional, metiéndola en el congelador y batiéndola cada media hora.

  • Sorbete de melón con almíbar en robot de cocina

    Sorbete de melón con almíbar en robot de cocina Ingredientes: 1 melón de Cantalupo 30 g de azúcar 1 cucharada de miel Hojas de menta para decorar Medio limón 3 cucharadas de agua Elaboración: Exprimimos el limón y lo colamos, lo agregamos en la jarra, en la que ponemos nuestra mariposa, junto con la miel, el agua y el azúcar, y programamos a 120 ºC con control de potencia 8 y velocidad 1; lo tenemos que llevar a ebullición. En apenas 3 minutos está, cuando rompa a hervir, cocinamos 2 minutos más, retiramos y dejamos enfriar. Lavamos la jarra y la mariposa. Partimos el melón por la mitad y quitamos las semillas, sacamos toda la pulpa y la metemos en la jarra troceada en cachos pequeños, la trituramos a velocidad 7 durante 3 minutos, bajamos los restos y trituramos a velocidad 10; nos tiene que quedar como un batido. Colocamos nuestras mariposas y echamos sobre el batido el almíbar, mezclamos a velocidad 3 durante 3 minutos. Echamos en una fuente y lo tapamos con papel film, tocando el sorbete, para evitar que le quede nada de aire; lo metemos a congelar unos 90 minutos. Sacamos el sorbete, lo rompemos un poco y lo metemos en la jarra de nuevo, esta vez sin mariposas y a velocidad 5 durante 2 minutos, para romper los cristales de hielo. Lo volvemos a congelar en el mismo bol, con la misma técnica del film. Lo sacamos 4 minutos antes de consumir y presentamos con ayuda de una cuchara de helados, sacando bolas. Decoramos con hojas de menta. Truco: Para un día especial, en vez de hacerlo con almíbar, podemos hacer solo el melón sin azúcar y sin nada, solo la pulpa con medio litro de cava, triturando todo junto y siguiendo los pasos, o justo antes de servir con esta receta, añadirle un poco de Contreau o Pippermint.

  • Gelificantes, que lío de gelatinas y agar

    Gelificantes, que lío de gelatinas y agar Muchas veces, cuando vamos a hacer una receta, vemos que necesitamos echar cuajada en concreto, o gelatina y no tenemos y necesitamos cambiarlo si o si porque es domingo y no puedo ir a comprar, o no quiero o básicamente soy vegano y como es lógico no voy a usar gelatina de origen animal, y necesito esa tabla de ayuda que aveces encontramos fácilmente en san Google y otras morimos en el intento, pues hoy os traigo precisamente eso, unas tablas de conversión y un poco de ayuda con nuestras gelatinas, cuajadas etc… Para la cuajada, tan sencillo como saberse que 12g de cuajada en polvo son 15g de gelatina en polvo, depende del fabricante 1 sobre por 1 sobre. El agar-agar El agar es un gelificante natural que se extrae de las algas. es especialmente interesante para dietas veganas por su origen en el reino vegetal. Está llena de beneficios y además es un gelificante muy potente, que llega a actuar unas 10 veces más fuerte que los de origen animal y no agrega ni sabor ni olor a la receta. Además, no tiene gluten, por lo que también es apta para celiacos. También podemos usarla para platos calientes. El agar agar es un gelificante muy práctico para platos fríos, pero mucho más para platos calientes. A diferencia de otros espesantes, el agar agar conserva hasta una temperatura de 65ºC la textura de la gelatina. La cantidad a emplear depende, tanto de la textura que deseemos obtener, como del volumen del líquido a solidificar. Aquí están las medidas por cada litro según el nivel de dureza que queramos conseguir: Textura muy blanda: 1,6 gramos Textura blanda: 3 gramos Textura dura: 10 gramos Textura muy dura: 14 gramos Cuajada: Aunque le llamemos cuajada a los polvos que encontramos en todos los lineales de nuestros supers, esto no es cuajada en si o cuajo, sino que es un nombre genérico que se le ha dado ya que con ella podríamos intentar hacer cuajada tradicional, bueno mejor dicho el amago, porque no se parece en sabor ni por asomo. Es un producto que ayuda a espesar, normalmente postres lácteos, y si nos fijamos en los ingredientes del sobrecito veremos que lleva de todo menos cuajo, almidón, fructosa, espesante (E-407), azúcar, estabilizador (E-339), aromas y cuajo. Además de que pueden contener trazas de trigo, leche y huevo. Esto hace que sea un producto no apto para las personas con ciertas alergias, intolerancias y otras restricciones alimenticias, así que ante la duda de usarlo si no conocemos las intolerancias alimenticias mejor lo sustituimos. Resulta llamativo que, para elaborar un postre que en su versión natural solo lleva leche fresca de oveja y cuajo, sean necesarios tantos ingredientes. Gelatina: La gelatina es una sustancia incolora e inodora, extraída de los huesos y los cartílagos de los animales. Sirve como agente gelificante en la elaboración de postres. También se utiliza como estabilizante o espesante en otros alimentos. En recetarios de hace unos años se suele llamar cola de pescado. Las hojas de gelatina se deben poner a remojo en agua fría durante 5 minutos. Las hojas no se disuelven, pero se ablandan. Después de este tiempo hay que tomarlas con las manos y apretarlas suavemente. A continuación se hará lo que indique la receta, normalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su total disolución. La gelatina en polvo se añade al agua fría y no se debe remover, se deja reposar unos 5 minutos, hasta que adquiere un aspecto esponjoso. Procederemos entonces como dice la receta, normalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo hasta que se disuelva por completo. No es apta para el consumo de personas veganas o vegetarianas, ya que su origen es animal. Grenetina: La grenetina es igual a la gelatina sin sabor, no tiene ningún sabor ni color, se hace de la piel de unos animales y de los huesos, lo más importante es que tiene colágeno y algunas vitaminas, de allí que tenga tantas propiedades, además, no tiene colesterol. Es otro producto que tenemos que evitar si tenemos un vegano en casa.

  • Truco: Empanadas de 10

    Truco: Empanadas de 10 Las empanadas caseras muchas veces nos pueden traer por la calle de la amargura, hay gente que las borda como mi madre, a otros nos salen cada vez mejor pero no son perfectas, y otros montan un show en el horno y encimera, Con este post pretendo dar unos trucos para que cada vez nos salgan mejor. Evitar un exceso de humedad en el relleno. Para disfrutar de unas empanadas para chuparse los dedos, el relleno debe ser jugoso, pero no en exceso. Si es demasiado húmedo, estaremos ante una empanada que puede gotear y, además, puede que la masa no se haga del todo y quede cruda, lo que nos impedirá disfrutar de un sabor crujiente. Si el relleno de la empanada queda muy seco, se puede añadir un poco más de aceite que el original. Si está muy húmeda, en cambio, hay que escurrir parte del aceite antes de poner el relleno en la empanada. El relleno de carne o de verduras de hoja (como acelga o espinaca) suele dejar mucho líquido en su preparación, y no debería ponerse de esa forma dentro de la empanada. Por eso, una vez que el relleno esté listo, quitá el jugo de la carne o de las verduras, por ejemplo, pasándolo por un colador antes de comenzar a rellenar las empanadas. Mezclar la harina Uno de los problemas que nos podemos encontrar al elaborar empanadas artesanas es que la masa nos queda seca. Lo que pasa es que la masa queda compacta y se nota en el sabor. El mejor consejo para que esto no nos ocurra es mezclar harina de trigo con harina de maíz. Vamos a poner mitad y mitad. El resultado será una masa para empanada perfecta. Usar levadura fresca Otra de las cosas que tienen que tener nuestras empanadas es la levadura fresca. No obstante, muchas veces no tenemos este ingrediente en casa y consideramos que podemos sustituirlo por Royal. Esto es un grave error. La levadura fresca nos permitirá obtener una masa perfecta de empanada. Agujerear la superficie de la masa Otro de los consejos es realizar unos agujeros sobre la masa antes de introducirlas en el horno. Así, el vapor que se forme en el interior de la masa saldrá, evitando que se formen zonas infladas. Recomendamos realizar tan solo uno o dos agujeros, no más. Un buen repulgue: Otro de los secretos para hacer empanadas deliciosas está en el repulgue. No es solo algo para que se vean bonitas, son una parte fundamental de la empanada porque es el modo de cerrarlas. Y atención, porque un repulgue mal hecho puede significar que la empanada, durante la cocción, se abra. Que no se “peguen”: Siempre en el fondo del molde utilizar papel sulfurizado o untar este con mantequilla o aceite y espolvorear harina, luego lo sacudimos para quitar el exceso de harina de este, no hay nada peor que intentar desmoldar una empanada, que nos ha quedado bonita y cuando le damos la vuelta se nos rompa o quede en el molde, y eso por lo menos a mi me fastidia en exceso. Pintar con huevo: Para obtener este color doradito, tan apetecible, debemos batir un huevo y pintar con él la masa de la empanada antes de meterla en el horno. Para hacer esto utilizaremos una brocha de cocina. También colócalo en la parte del repulgue. No pongas demasiado huevo batido para evitar que la masa se humedezca de más y se ablande. El queso en su lugar El queso es uno de los ingredientes que poco a poco se ha ido ganando su lugar en el relleno de las empanadas. Pero muchas veces sucede que, al cocinar, se derrite de más y sale hacia afuera de la empanada. Para que esto no ocurra, coloca harina en un pequeño recipiente y pasa por allí los trocitos de queso que vayas a utilizar. ¿Cómo conservarlas correctamente? Las empanadas solo duran 3 días en el refrigerador. Según la autoridad sanitaria, la empanada es un alimento de consumo inmediato, y si se guarda, es importante conservarlas en el refrigerador a una temperatura inferior a 5º.

  • Los rollitos de primavera

    Los rollitos de primavera Los rollitos de primavera, a los que también se les llama arrollados de primavera o se conocen por distintos nombres según el país, quizá sean uno de los platos más populares de la cocina china fuera de China. Lo que mucha gente no sabe es que están vinculados a una celebración tradicional: el Año Nuevo chino, que se conoce precisamente como Fiesta de la Primavera, aunque se celebra a finales de enero o en febrero (según el calendario lunar). Se considera que el origen de este plato se remonta a la antigua China y suele situarse en torno a épocas como la dinastía Tang (618–907). En aquellos tiempos se consumían durante la Fiesta de la Primavera, coincidiendo con el inicio del ciclo agrícola, como símbolo de buenos augurios y futuras cosechas. De ahí que el nombre “rollito de primavera” haya quedado asociado a esa festividad. Otro dato curioso tiene que ver con la forma: el rollito, alargado, se interpreta a menudo como un guiño simbólico (y muy repetido en la cultura popular gastronómica) a elementos tradicionales de la época, como el gusano de seda. Un “secreto” de este plato es que existen varios tipos de rollitos y conviene no confundirlos. En Occidente llamamos rollito de primavera a preparaciones que, según la receta y el país, pueden parecerse más a versiones vietnamitas o tailandesas. En cambio, en otros contextos se diferencia entre el rollito de primavera con oblea de trigo (muy común en China) y otras variantes como los egg rolls (más típicos en adaptaciones occidentales, con una envoltura más gruesa y diferente textura). En resumen: se parecen, pero no son exactamente lo mismo, y aun así aquí los metemos a todos en el mismo saco y los seguimos llamando “rollitos de primavera”. El relleno suele ser una mezcla salteada y picada de verduras: zanahoria, cebolla, col china (este ingrediente es fundamental), setas y brotes de soja. En muchas versiones también se añaden fideos de cristal (fideos de soja) y, según la receta, carne picada. Para darles el punto salado característico, se suele terminar con unas gotas de salsa de soja. Además de los fritos, existen versiones no fritas. Suelen prepararse con envolturas más finas o semitransparentes y se cocinan al vapor o escaldadas, dejando ver el interior verdoso. Sea frito o al vapor, el rollito se disfruta caliente y normalmente acompañado de salsa de soja o salsa agridulce. Y sí, también hay versiones dulces: algunas se rellenan con pasta de judía roja, un clásico de muchos postres asiáticos.

  • Conservar fruta en almíbar

    Conservar fruta en almíbar La fruta en almíbar es una forma fácil y estupenda de disfrutar de la fruta durante todo el año, incluso fuera de temporada. Para prepararla bien solo necesitamos una buena fruta, azúcar y agua, aunque también podemos aromatizar el almíbar con otros ingredientes como vainilla, limón, anís o canela. Como medida básica orientativa, por cada 1 kg de fruta y 500 ml de agua se añaden 250 g de azúcar. A partir de ahí, podemos ajustar el azúcar según el dulzor de la fruta, el resultado que busquemos y el tiempo de conservación. Cómo preparar la fruta en almíbar Limpiamos la fruta, la pelamos, le quitamos el hueso o las pepitas si procede y la troceamos al tamaño que nos guste. Es importante que los trozos sean lo más parecidos posible para que se cocinen de forma uniforme. Ponemos la fruta en una olla con el agua y el azúcar, y añadimos los aromatizadores si queremos. Cocinamos hasta que la fruta esté tierna pero entera; el tiempo dependerá del tipo de fruta y del tamaño de los trozos. Podemos usar prácticamente cualquier fruta. Añadir un poco de zumo de limón ayuda a reducir la oxidación y puede aportar mejor textura al almíbar. Conviene elegir fruta sana, sin golpes y no excesivamente madura para que mantenga mejor la forma. Cuando la fruta esté lista, la introducimos junto con el almíbar en tarros herméticos y procedemos a envasar. Vamos al lío con el envasado al vacío Los tarros: deben ser de cristal y estar muy limpios. Si los reutilizamos, quitamos todas las etiquetas. No deben tener golpes ni fisuras. Las tapas tienen que cerrar bien y estar en buen estado, sin abolladuras ni deformaciones, y sin restos ni olores de usos anteriores. Además de limpios, deben estar esterilizados. Esterilización: llenamos una olla con agua y colocamos un paño en el fondo para evitar golpes durante la ebullición. Metemos los tarros y las tapas, llevamos a ebullición y contamos 10 minutos desde que el agua hierva. Sacamos con cuidado (pinzas o manoplas) y dejamos secar al aire. No se recomienda secarlos con paños de cocina. Rellenado: llenamos los tarros con la fruta y el almíbar calientes. Evitamos manchar el borde; si se mancha, lo limpiamos bien para asegurar un cierre perfecto. No llenamos hasta arriba: dejamos aproximadamente 1 cm de margen. Conviene hacerlo justo al terminar la conserva para aprovechar el calor. Hacer el vacío: hay dos métodos, según cuánto tiempo queramos conservar y cómo. Corta conservación: rellenamos en caliente, cerramos y dejamos enfriar. Este método requiere conservar en nevera y es para consumo más bien rápido. Como referencia, conviene no alargarlo demasiado y revisar siempre olor, aspecto y cierre. Larga conservación (pasteurización al baño maría): es el método más fiable para guardar en despensa. Colocamos un paño en el fondo de una olla grande, ponemos los tarros cerrados de pie y los cubrimos con agua. Calentamos hasta que hierva y mantenemos una ebullición suave durante el tiempo adecuado (orientativamente, 20–30 minutos, ajustando según tamaño de tarro y tipo de fruta). Apagamos, dejamos templar unos minutos dentro del agua, sacamos con cuidado y dejamos enfriar. Cuando estén fríos, comprobamos que la tapa ha quedado bien sellada (normalmente se nota porque queda ligeramente hundida). Y recuerda Guarda los tarros en un lugar fresco, seco y oscuro. Etiquétalos con la fecha de elaboración para llevar control. La fruta en almíbar casera suele conservarse bien alrededor de un año si el cierre y el procesado han sido correctos. Cuando vayas a abrir un tarro, debe notarse que estaba al vacío. Si no hay señal clara de cierre, si se abre demasiado fácil, si huele raro o si aparece moho, se descarta. Consejo Si quieres preparar mermelada con esta fruta en almíbar, solo tienes que triturarla y reducirla al gusto; te quedará una mermelada rápida y muy rica.

  • Conservas de mermelada

    Conservas de mermelada Qué ricas quedan las mermeladas en la olla de cocción lenta. Y ahora que se acerca la primavera (preciosa… aunque los alérgicos como yo la suframos un poquito), también llegan cosas buenas: frutas y verduras de nuestras huertas en su mejor momento, como las fresas y fresones de Huelva. Durante el invierno podemos ir guardando tarros bonitos para nuestras conservas y, cuando llega la temporada, aprovechar para prepararlas. Pero siempre aparecen dudas: si se van a conservar bien, si hemos hecho el vacío correctamente, si la hemos liado… A mí me pasaba, así que consulté a una experta: mi abuela Hilda. Cuando yo era pequeña, en primavera y verano estaba siempre con el lío del tarro: melocotones, mermeladas, tomate… ¡Y hasta frejoles! Así que nadie mejor que ella para una master class de conservación. Una de las claves de la mermelada es el azúcar, porque ayuda a conservar. En general, cuanto más azúcar lleva, más tiempo aguanta en buen estado. Si no queremos pasarnos de azúcar, no pasa nada: simplemente conviene consumirla antes y ser más cuidadosos con la conservación. Sobre la proporción, la regla más conocida es usar el mismo peso de fruta que de azúcar. En olla lenta, mucha gente baja a la mitad o a entre la mitad y tres cuartos. Ejemplo: Si tenemos 1 kg de fresas, en vez de 1 kg de azúcar podemos usar entre 500 g y 750 g. Ojo con esto: el peso hay que hacerlo con la fruta ya limpia, sin hojas, rabitos, pepitas duras o partes que no vayan a la mermelada. Vamos al lío con el envasado al vacío. Los tarros tienen que ser de cristal y estar muy limpios. Si vamos a reutilizarlos, quitamos todas las etiquetas. No pueden tener golpes ni fisuras, y las tapas deben cerrar bien. Si la tapa está deformada, con óxido o con marcas raras de usos anteriores, mejor no usarla. Esterilización: Llenamos una olla con agua y ponemos un paño en el fondo para evitar que los tarros golpeen al hervir. Colocamos dentro los tarros y las tapas, llevamos el agua a ebullición y, cuando hierva, los dejamos unos 10 minutos. Los sacamos con cuidado (pinzas o manoplas) y los dejamos secar al aire. No conviene secarlos con paños de cocina. Rellenado: Usamos un embudo de boca ancha para no manchar. Rellenamos el tarro con la mermelada recién hecha, muy caliente, y no lo llenamos hasta arriba: dejamos aproximadamente un centímetro libre. Si se mancha el borde o la rosca, lo limpiamos bien para que cierre perfecto. Esto hay que hacerlo nada más terminar la mermelada, para aprovechar el calor. Cómo hacer el vacío (dos formas, según para qué la queramos): Conservación corta: Rellenamos en caliente, cerramos y guardamos en la nevera cuando esté fría. Es práctica, pero no está pensada para tenerla meses y meses en despensa. Lo ideal es consumirla relativamente pronto. Conservación larga (pasteurización al baño maría): Este es el método más fiable para tener tarros en despensa. Ponemos un paño en el fondo de una olla grande, colocamos los tarros ya llenos y cerrados, los cubrimos con agua y calentamos hasta que hierva. A partir de la ebullición, mantenemos el hervor el tiempo necesario (en casa suele moverse entre 30 y 50 minutos, especialmente si hemos reducido bastante el azúcar). Apagamos, dejamos templar dentro del agua y luego sacamos los tarros con cuidado. Los dejamos enfriar, y cuando estén fríos comprobamos que la tapa ha quedado bien sellada (normalmente se nota porque queda ligeramente hundida). Y recuerda: al abrir un tarro, tiene que notarse que estaba bien cerrado. Si al abrir no hay señal de vacío, si huele raro, si se abre demasiado fácil o si vemos moho o cualquier “vida interior”, se descarta. Extra útil: Las verduras o frutas suelen soltar jugo en algunas preparaciones; si te queda caldo o jugo limpio, se puede colar y congelar para dar sabor a otras recetas.

logo amazon

Sígueme en:

  • Facebook
  • Instagram
  • TikTok
  • Icono social Twitter
  • Whatsapp
  • Trapos
bottom of page