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- Patatas con bacon y queso estilo Foster’s Hollywood
Patatas con bacon y queso estilo Foster’s Hollywood Ingredientes: Para las patatas: 800 g de patatas 100 g de queso rallado; en esta receta usamos una mezcla de cuatro quesos 100 g de bacon o panceta en tiras Aceite de oliva Sal y pimienta Para la salsa ranchera: 200 ml de nata para cocinar 100 g de mayonesa 1 cucharadita de ajo en polvo 1 cucharadita de cebolla en polvo 1 cucharada de zumo de limón Un ramillete pequeño de perejil o cilantro fresco Sal y pimienta Elaboración en freidora de aire Ponemos la mayonesa en un bol y añadimos el ajo en polvo, la cebolla en polvo y el perejil o cilantro picado. Incorporamos la nata y el zumo de limón, mezclamos bien, salpimentamos y reservamos la salsa en la nevera. Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en bastones de grosor parecido. Las secamos bien con un paño limpio o papel de cocina y las mezclamos con un poco de aceite de oliva. Precalentamos la freidora de aire a 200 ºC durante 3 minutos. Repartimos las patatas en el cestillo sin amontonarlas; si es pequeño, las cocinamos en varias tandas. Cocinamos las patatas a 200 ºC durante unos 20–25 minutos. Sacudimos el cestillo a mitad de cocción y comprobamos el punto al final: deben quedar tiernas por dentro y doradas por fuera. Ajustamos unos minutos más si lo necesitan. Retiramos las patatas y cocinamos el bacon en el cestillo a 180 ºC durante unos 6–8 minutos, vigilándolo hasta que quede bien hecho y crujiente. Lo dejamos sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Salpimentamos las patatas y las colocamos en una fuente apta para freidora de aire. Añadimos unas cucharadas de salsa ranchera, repartimos el queso y terminamos con el bacon. Introducimos la fuente en la freidora a 170 ºC durante 2–4 minutos, solo hasta que se funda el queso. Servimos enseguida con el resto de la salsa aparte. Elaboración con robot de cocina Ponemos en la jarra la mayonesa, la nata, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el zumo de limón y el perejil o cilantro picado. Añadimos sal y pimienta y mezclamos a velocidad baja durante unos 15 segundos. Pasamos la salsa a un recipiente y la reservamos en la nevera. Lavamos la jarra. Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en bastones de grosor uniforme. Vertemos 1 litro de agua en la jarra, distribuimos las patatas en la vaporera y programamos la cocción al vapor a 120 ºC durante unos 25–30 minutos, o hasta que estén casi tiernas sin deshacerse. Comprobamos el punto con un tenedor. Precalentamos el horno a 220 ºC. Extendemos las patatas sobre una bandeja, las secamos con cuidado, añadimos un poco de aceite de oliva y las horneamos durante unos 20–25 minutos. Les damos la vuelta a mitad de tiempo y las retiramos cuando estén doradas. Extendemos el bacon en otra bandeja y lo introducimos en el horno durante los últimos 8–12 minutos de cocción de las patatas. Lo vigilamos y lo retiramos cuando esté bien hecho y crujiente; después, lo dejamos sobre papel de cocina. Salpimentamos las patatas y las pasamos a una fuente apta para horno. Repartimos unas cucharadas de salsa ranchera por encima, añadimos el queso y terminamos con el bacon. Introducimos la fuente de nuevo en el horno durante 3–5 minutos, hasta que se funda el queso. Servimos caliente con el resto de la salsa aparte. Elaboración tradicional Mezclamos en un bol la mayonesa con el ajo en polvo, la cebolla en polvo y el perejil o cilantro picado. Añadimos la nata y el zumo de limón, removemos hasta integrar, salpimentamos y dejamos reposar la salsa en la nevera. Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en bastones del mismo grosor. Las secamos bien para evitar salpicaduras al freírlas. Calentamos abundante aceite de oliva en una sartén honda. Freímos las patatas en tandas, sin llenar demasiado la sartén, hasta que estén tiernas y doradas. Las retiramos a un plato con papel de cocina y las salpimentamos. Doramos el bacon en una sartén sin añadir aceite, a fuego medio, hasta que esté bien hecho y crujiente. Lo dejamos sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Precalentamos el horno a 200 ºC. Colocamos las patatas en una fuente apta para horno, repartimos unas cucharadas de salsa ranchera, añadimos el queso rallado y terminamos con el bacon. Calentamos la fuente en el horno durante 3–5 minutos, hasta que se funda el queso. Servimos inmediatamente y llevamos a la mesa la salsa restante.
- Blinis
Blinis Ingredientes: 190 g de leche entera 1 huevo grande 35 g de mantequilla sin sal, derretida, y un poco más para la sartén 40 g de azúcar 125 g de harina de trigo 3 cucharaditas de levadura química de repostería Una pizca de sal Elaboración con robot de cocina Mambo Colocamos las cuchillas en la jarra. Añadimos la leche, el huevo, la mantequilla derretida y templada, el azúcar, la harina, la levadura química y la sal. Mezclamos 30 segundos a velocidad 5, sin temperatura. Bajamos con la espátula los restos de las paredes y mezclamos 15 segundos más a velocidad 5. Pasamos la masa a una jarra o cuenco y la dejamos reposar 10–15 minutos en la nevera. Pincelamos una sartén antiadherente o plancha lisa con un poco de mantequilla y la calentamos a fuego medio. Vertemos pequeñas porciones de masa y formamos círculos de unos 5–6 cm. Cuando aparezcan burbujas en la superficie y los bordes empiecen a asentarse, damos la vuelta a los blinis. Los cocinamos por el otro lado hasta que estén dorados. Repetimos con el resto de la masa. Dejamos que se templen antes de añadir la cobertura. Elaboración tradicional Ponemos en un cuenco la leche, el huevo y la mantequilla derretida y templada. Añadimos el azúcar, la harina, la levadura química y la sal. Batimos con unas varillas o una batidora de mano hasta obtener una masa sin grumos. Dejamos reposar la masa 10–15 minutos en la nevera. Engrasamos ligeramente una sartén antiadherente o plancha lisa con mantequilla. A fuego medio, echamos pequeñas cucharadas de masa y formamos blinis de 5–6 cm. Cuando salgan burbujas en la superficie, les damos la vuelta y terminamos de dorarlos. Los retiramos y continuamos hasta acabar la masa.
- Salsa napolitana
Salsa napolitana Ingredientes 400 g de tomate triturado, o tomates maduros pelados y triturados 1 o 2 dientes de ajo 2 cucharadas de aceite de oliva Unas hojas de albahaca fresca Sal y pimienta negra molida Hasta 1 cucharadita de azúcar, solo si el tomate resulta ácido 1 o 2 cucharadas de agua, solo si la salsa espesa demasiado Elaboración en Mambo Colocamos las cuchillas en la jarra. Añadimos el ajo pelado y lo picamos durante 5 segundos a velocidad 6. Bajamos los restos de las paredes. Incorporamos el aceite y sofreímos durante 3 minutos a 110 °C, potencia calorífica 6 y velocidad 1, procurando que el ajo no se queme. Añadimos el tomate y programamos 30 minutos a 110 °C, potencia calorífica 6 y velocidad 1. Colocamos el cestillo sobre la tapa, en lugar del vaso medidor, para favorecer la evaporación sin que salpique. Comprobamos el espesor al terminar y prolongamos la cocción 5 minutos si la queremos más concentrada. Añadimos sal, pimienta y la albahaca troceada. Probamos antes de incorporar azúcar. Mezclamos 1 minuto a velocidad 1, sin temperatura, y servimos. Elaboración en olla lenta ChupChup Pelamos y machacamos el ajo. Lo doramos suavemente en una sartén con el aceite durante 1–2 minutos y, sin dejar que se queme, lo pasamos con el aceite a la cubeta. Añadimos el tomate y removemos. Tapamos y cocinamos unas 3 horas en temperatura alta o 5–6 horas en temperatura baja. Comprobamos la salsa hacia el final: los tiempos son orientativos y, al ser una cantidad pequeña, conviene vigilar que no se adhiera a la cubeta. Incorporamos sal, pimienta y la albahaca durante los últimos 15 minutos. Probamos y añadimos azúcar únicamente si hace falta. La ChupChup retiene buena parte de la humedad mientras cocina con la tapa puesta. Si queremos una salsa más espesa, la pasamos a un cazo y la reducimos unos minutos a fuego medio. Elaboración en olla GM Pelamos y machacamos el ajo. Vertemos el aceite en la cubeta y, con la tapa abierta, seleccionamos el menú sofreír. Doramos el ajo 1–2 minutos, removiendo. Añadimos el tomate. Seleccionamos un programa que permita cocinar suavemente con la tapa abierta, como fuego lento si nuestro modelo lo incorpora, y dejamos reducir unos 30–40 minutos, removiendo de vez en cuando. No usamos presión: necesitamos que salga el vapor para que la salsa espese. Cinco minutos antes de terminar, agregamos sal, pimienta y la albahaca troceada. Probamos el tomate y, si está ácido, añadimos un poco de azúcar. Si ha espesado demasiado, incorporamos una cucharada de agua. Elaboración tradicional Pelamos y machacamos el ajo. Calentamos el aceite en una sartén honda o cazuela y lo doramos a fuego medio durante 1–2 minutos, sin dejar que tome un color oscuro. Añadimos el tomate y removemos. Cocinamos a fuego bajo, con la cazuela destapada, durante 35–40 minutos, removiendo de vez en cuando. Si se espesa antes de tiempo, añadimos una o dos cucharadas de agua. Cinco minutos antes de acabar, incorporamos sal, pimienta y la albahaca troceada. Probamos la salsa y añadimos azúcar solo si necesita corregir la acidez. Consejo: para una salsa rústica, dejamos el tomate tal cual; si la preferimos fina, podemos triturarla al terminar.
- Enrollados de tortilla francesa y requesón
Enrollados de tortilla francesa y requesón Ingredientes: 3 huevos 80 g de jamón cocido 100 g de requesón 3 cucharadas de mantequilla, ablandada 2 cucharadas de leche Cebollino fresco Unas gotas de aceite Sal Elaboración en Cecofry Escurrimos bien el requesón. Lo trituramos brevemente con la mantequilla ablandada y el jamón troceado, hasta obtener una crema que se pueda extender. La reservamos en la nevera. Batimos los huevos con la leche, una pizca de sal y un poco de cebollino lavado y picado. Engrasamos ligeramente un molde bajo y ancho apto para freidora de aire que quepa en nuestra Cecofry. Vertemos la mezcla de huevo: nos interesa una capa fina para poder enrollarla después. Si el molde es pequeño, hacemos dos tortillas con la mitad de la mezcla en cada tanda. Cocinamos a 160 °C durante unos 8–12 minutos, comprobando desde el minuto 8. Retiramos la tortilla en cuanto esté cuajada: si se dora y se seca demasiado, costará enrollarla. El tiempo es orientativo y variará con el grosor y el modelo. Dejamos enfriar la tortilla por completo. Extendemos encima una capa uniforme de crema de jamón y requesón, sin llegar del todo a uno de los bordes. Enrollamos con cuidado, apretando lo justo para que conserve la forma. Envolvemos el rollo en film transparente y lo refrigeramos 1 hora. Retiramos el film, cortamos en rodajas con un cuchillo afilado y servimos con un poco más de cebollino picado. Elaboración tradicional Escurrimos el requesón y lo trituramos brevemente con la mantequilla ablandada y el jamón cocido troceado. Reservamos la crema en la nevera. Batimos los huevos con la leche, una pizca de sal y cebollino picado. Engrasamos una sartén antiadherente amplia con unas gotas de aceite y vertemos el huevo. Lo extendemos para formar una tortilla fina. Cocinamos a fuego medio-bajo durante 2–3 minutos, hasta que la base esté firme; le damos la vuelta con ayuda de un plato y cuajamos el otro lado aproximadamente 1 minuto. Pasamos la tortilla a un plato y dejamos que se enfríe. Repartimos la crema por encima, enrollamos y envolvemos en film transparente. Refrigeramos 1 hora para que el rollo se asiente. Lo cortamos en rodajas y espolvoreamos cebollino antes de servir. Consejo: extendemos el relleno solo cuando la tortilla esté fría; así la crema no se ablandará con el calor y será más fácil obtener rodajas definidas.
- Tarta Ferrero
Tarta Ferrero Ingredientes: 200 g de galletas tipo Digestive 75 g de avellanas tostadas 80 g de mantequilla 500 ml de leche entera 500 ml de nata para montar o cocinar 100 g de azúcar 150 g de crema de cacao y avellanas 2 sobres de cuajada 100 g de avellanas tostadas picadas 100 g de crema de cacao y avellanas para la cobertura 6 bombones Ferrero Rocher para decorar Elaboración en robot de cocina Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos las galletas y los 75 g de avellanas tostadas. Trituramos durante 15 segundos a velocidad 8. Incorporamos la mantequilla fundida y mezclamos durante 20 segundos a velocidad 4, hasta obtener una mezcla húmeda y con textura de arena. Forramos la base de un molde desmontable de unos 22 cm con papel de horno. Vertemos la mezcla de galletas y la repartimos, presionando bien con el dorso de una cuchara para formar una base compacta. Reservamos el molde en el frigorífico. Sin necesidad de lavar la jarra, añadimos la leche, la nata, el azúcar, la crema de cacao y avellanas, los sobres de cuajada y los 100 g de avellanas tostadas picadas. Programamos 12 minutos, 90 ºC y velocidad 4. Comprobamos que la mezcla esté completamente homogénea y sin trozos grandes de avellana. Vertemos con cuidado la crema sobre la base de galletas. Dejamos que se temple a temperatura ambiente durante unos 30 minutos y guardamos después en el frigorífico durante un mínimo de 6 horas. Para que quede bien firme, la dejamos reposar hasta el día siguiente. Calentamos los 100 g de crema de cacao y avellanas durante unos segundos en el microondas o al baño maría, solo hasta que tenga una textura más fluida. La vertemos sobre la tarta fría y la extendemos con suavidad. Repartimos los bombones Ferrero Rocher por la superficie y añadimos unas avellanas tostadas picadas para terminar la decoración. Conservamos la tarta en el frigorífico hasta el momento de servir. Elaboración tradicional Trituramos las galletas y los 75 g de avellanas tostadas con una picadora hasta obtener una textura fina. También podemos machacar las galletas dentro de una bolsa resistente con un rodillo y picar las avellanas por separado. Fundimos la mantequilla en un cazo a fuego suave o en el microondas, sin dejar que hierva. La añadimos a las galletas y las avellanas y mezclamos hasta conseguir una preparación húmeda, con textura de arena. Forramos la base de un molde desmontable de unos 22 cm con papel de horno. Repartimos la mezcla y presionamos con el dorso de una cuchara para formar una base uniforme y compacta. Reservamos en el frigorífico mientras preparamos el relleno. Separamos unos 200 ml de la leche fría y disolvemos en ella los dos sobres de cuajada, removiendo con unas varillas hasta que no queden grumos. Ponemos en una cazuela el resto de la leche, la nata, el azúcar y los 150 g de crema de cacao y avellanas. Calentamos a fuego medio-bajo, removiendo hasta que el azúcar se disuelva y la crema quede integrada. Incorporamos la leche con la cuajada y seguimos calentando, sin dejar de remover y prestando especial atención al fondo para que no se pegue. Llevamos a un hervor suave y completamos la cocción siguiendo las indicaciones del envase de la cuajada. Retiramos del fuego y añadimos los 100 g de avellanas tostadas picadas. Mezclamos para repartirlas por toda la crema. Si preferimos una textura menos granulada, las picamos muy finas antes de incorporarlas. Vertemos la preparación sobre la base de galletas, poco a poco y dejando que caiga sobre el dorso de una cuchara para no levantar la base. Dejamos que pierda el calor durante unos 30 minutos. Después, guardamos en el frigorífico un mínimo de 6 horas, preferiblemente hasta el día siguiente, para que quede bien firme. Para preparar la cobertura, calentamos ligeramente los 100 g de crema de cacao y avellanas al baño María o unos segundos en el microondas, solo hasta que se pueda extender. Dejamos templar si se ha calentado demasiado. Repartimos la cobertura sobre la tarta fría y la alisamos suavemente con una espátula. Refrigeramos unos 20–30 minutos antes de desmoldar. Desmoldamos con cuidado y decoramos con los seis bombones Ferrero Rocher. Si queremos, terminamos con unas avellanas tostadas picadas. Conservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.
- Chocoflan en robot de cocina
Chocoflan en robot de cocina Ingredientes Caramelo líquido Para el bizcocho: 100 g de harina 100 g de cacao en polvo 150 g de azúcar 150 g de mantequilla a temperatura ambiente 4 huevos 1 cucharadita de levadura química Para el flan: 1 bote pequeño de leche condensada, de 370 g 1 medida de leche entera, usando el bote vacío de leche condensada 4 huevos Elaboración: Precalentamos el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Preparamos una fuente honda apta para horno donde quepa el molde Bundt y calentamos agua suficiente para hacer el baño María. Engrasamos ligeramente el molde si fuera necesario y cubrimos bien su base y paredes con caramelo líquido. Ponemos en la jarra de Mambo la leche condensada, la leche entera y los cuatro huevos del flan. Mezclamos durante 30 segundos a velocidad 4, hasta conseguir una preparación homogénea. Vertemos la mezcla en una jarra o bol y la reservamos mientras hacemos la masa de chocolate. Lavamos y secamos bien la jarra. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar, y mezclamos durante 2 minutos a velocidad 4, hasta obtener una crema más clara y esponjosa. Bajamos los restos que hayan quedado adheridos a las paredes con la espátula. Incorporamos los cuatro huevos del bizcocho de uno en uno, mezclando 20 segundos a velocidad 3 después de cada adición. Esperamos a que cada huevo quede integrado antes de añadir el siguiente para conseguir una masa uniforme. Tamizamos la harina, el cacao en polvo y la levadura química. Añadimos esta mezcla seca a la jarra y programamos 30 segundos a velocidad 3. Terminamos de integrar la masa con la espátula, realizando movimientos suaves hasta que no queden restos de harina. La masa debe quedar densa, tipo brownie, pero manejable. Vertemos primero la mezcla de flan en el molde caramelizado. Repartimos después la masa de chocolate por encima, haciéndolo poco a poco con una cuchara para no mezclar ambas preparaciones en exceso. Durante la cocción, las capas se reorganizarán y, al desmoldar, el flan con caramelo quedará en la parte superior. Cubrimos el molde con papel de aluminio y lo colocamos dentro de la fuente honda. Añadimos agua caliente a la fuente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de la altura del molde, evitando que entre agua en la preparación. El baño María ayuda a que el flan se cocine de forma suave y uniforme. Horneamos durante 50–60 minutos a 175 ºC. Comprobamos que el bizcocho esté cocido pinchando en la parte de chocolate con un palillo; debe salir con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida. Retiramos el molde del baño María y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Cuando esté frío, lo llevamos al frigorífico durante al menos 4 horas para que el flan se asiente correctamente; queda aún mejor si reposa hasta el día siguiente. Pasamos un cuchillo fino por los bordes y por el tubo central del molde, colocamos una fuente encima y desmoldamos con un movimiento firme. Elaboración tradicional: Precalentamos el horno a 175 °C con calor arriba y abajo. Preparamos una fuente honda apta para horno donde quepa el molde y calentamos agua para el baño María. Utilizamos un molde de corona o tipo Bundt, preferiblemente de una sola pieza para evitar que entre agua. Engrasamos ligeramente las paredes si fuera necesario y repartimos el caramelo líquido por la base. Preparamos el flan. Ponemos la leche condensada, la leche entera y los cuatro huevos en un bol. Mezclamos con unas varillas manuales o una batidora a velocidad baja hasta obtener una preparación homogénea, procurando no incorporar demasiado aire. Reservamos. En otro bol, batimos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar utilizando unas varillas eléctricas, durante unos 3–4 minutos, hasta conseguir una crema más clara y esponjosa. Incorporamos los cuatro huevos del bizcocho de uno en uno, batiendo después de cada adición. No añadimos el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado. Bajamos con una espátula los restos adheridos a las paredes del bol. Tamizamos la harina, el cacao en polvo y la levadura química. Los incorporamos a la mezcla de mantequilla en varias veces, utilizando una espátula y movimientos suaves, hasta que no queden restos de ingredientes secos. Obtendremos una masa densa, similar a la de un brownie. Vertemos la preparación del flan en el molde caramelizado. Repartimos después la masa de chocolate por encima, poco a poco y con ayuda de una cuchara, sin remover ni intentar mezclar ambas preparaciones. Cubrimos el molde con papel de aluminio y lo colocamos dentro de la fuente honda. Vertemos agua caliente en la fuente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de la altura del molde, evitando que entre agua en la preparación. Horneamos a 175 °C durante unos 50–60 minutos como referencia inicial. Comprobamos la cocción pinchando la parte de bizcocho con un palillo: puede salir con algunas migas húmedas, pero no con masa líquida. El flan debe estar cuajado, aunque puede conservar un ligero temblor en el centro. Si fuera necesario, prolongamos el horneado y revisamos cada 5–10 minutos. Sacamos el molde del horno y lo retiramos con cuidado del baño María. Quitamos el papel de aluminio y dejamos enfriar sobre una rejilla. Cuando se haya enfriado, tapamos y llevamos al frigorífico durante al menos 4 horas, preferiblemente hasta el día siguiente, para que el flan se asiente y resulte más fácil desmoldarlo. Despegamos suavemente los bordes y el contorno del tubo central con una espátula fina, sin dañar el molde. Colocamos una fuente encima y damos la vuelta con un movimiento firme. Servimos frío, con el caramelo repartido por encima.
- Espaguetis picantones
Espaguetis picantones Ingredientes: 200 g de pasta 500 g de tomate frito; si es casero, mejor. 3 dientes de ajo 2 guindillas Medio vaso de vino blanco Orégano Sal 1 chorizo curado o ahumado 100 g de jamón curado AOVE (aceite de oliva virgen extra) Elaboración: En una cazuela agregamos el agua y sal, el agua ha de estar salada, pero no rabiosa de sal, llevamos a ebullición y cocinamos la pasta según las instrucciones del fabricante. Pelamos los ajos y cortamos en cubos nuestro chorizo y el jamón; en algunos supermercados ya lo encontramos así. Introducimos el ajo en el vaso de Mambo y picamos a golpe de turbo hasta que esté bien desmenuzado. Agregamos las guindillas y el aceite y cocinamos 5 minutos a velocidad 2 con control de potencia calorífica 2 y 60 °C. Agregamos nuestro chorizo y jamón y cocinamos 3 minutos más, con las mismas indicaciones de velocidad, potencia y temperatura. Agregamos la mariposa y vertemos el tomate, cocinamos 2 minutos a 100 °C, velocidad 2 y control de potencia 2, en este momento agregamos el vino y cocinamos unos 10 minutos más hasta que evapore. Agregamos los tallarines y corregimos de sal, cocinando un par de minutos más. Presentamos espolvoreando con el orégano. Elaboración tradicional: Pelamos los dientes de ajo y los picamos. Retiramos la piel del chorizo si fuera necesario y lo cortamos en dados pequeños. Cortamos también el jamón en dados. Calentamos el aceite en una cazuela amplia y añadimos los ajos y las guindillas. Sofreímos a fuego medio-bajo durante 1–2 minutos, vigilando que el ajo no se queme. Incorporamos el chorizo y cocinamos unos 3 minutos para que suelte parte de su grasa. Añadimos el jamón y lo salteamos durante un minuto más. Vertemos el vino blanco y dejamos reducir durante unos 4–5 minutos con la cazuela destapada, removiendo de vez en cuando. Añadimos el tomate frito y una pizca de orégano. Mezclamos y cocinamos a fuego suave durante unos 10 minutos. Como el tomate ya está cocinado, buscamos integrar los sabores y ajustar la consistencia de la salsa. Mientras tanto, llevamos a ebullición una cazuela con abundante agua y un poco de sal. Cocemos la pasta siguiendo el tiempo indicado en el envase, dejándola ligeramente firme. Reservamos una taza del agua de cocción y escurrimos la pasta sin enjuagarla. Retiramos las guindillas de la salsa e incorporamos la pasta. Mezclamos a fuego suave durante 1–2 minutos. Si la salsa está demasiado espesa, añadimos un poco del agua reservada. Probamos antes de rectificar de sal, teniendo en cuenta la que aportan el chorizo y el jamón. Servimos enseguida, espolvoreando un poco más de orégano. Elaboración en olla GM: Pelamos y picamos los dientes de ajo. Retiramos la piel del chorizo si fuera necesario y lo cortamos en dados pequeños. Cortamos también el jamón en dados. Ponemos agua y un poco de sal en la cubeta. Seleccionamos una función que permita mantener el agua hirviendo con la tapa abierta y sin presión, siguiendo las indicaciones de nuestro modelo. Cuando el agua hierva, incorporamos la pasta y la cocemos durante el tiempo indicado en el envase, dejándola ligeramente firme. Si utilizamos pasta larga, dejamos que se ablande y la sumergimos poco a poco, sin forzarla. Cancelamos el programa, reservamos una taza del agua de cocción y escurrimos la pasta con cuidado. Vaciamos y secamos la cubeta antes de continuar. Añadimos el aceite y seleccionamos el menú Sofreír con la tapa abierta. Incorporamos los ajos y las guindillas y cocinamos 1–2 minutos, regulando la temperatura para que el ajo no se queme. Agregamos el chorizo y lo salteamos unos 3 minutos. Añadimos el jamón y cocinamos un minuto más. Vertemos el vino blanco y dejamos reducir unos 4–5 minutos con la tapa abierta, removiendo con una espátula de silicona. Incorporamos el tomate frito y una pizca de orégano. Bajamos la temperatura para mantener un hervor suave y cocinamos unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que la salsa se pegue. Retiramos las guindillas y añadimos la pasta. Mezclamos suavemente durante 1–2 minutos. Si necesitamos aligerar la salsa, incorporamos un poco del agua de cocción reservada. Probamos y rectificamos de sal únicamente si hace falta. Cancelamos el programa y servimos enseguida con orégano por encima. Elaboración en olla lenta ChupChup: Pelamos y picamos los dientes de ajo. Retiramos la piel del chorizo si fuera necesario y lo cortamos en dados pequeños. Cortamos también el jamón en dados. Calentamos el aceite en una sartén y sofreímos los ajos y las guindillas a fuego medio-bajo durante 1–2 minutos, sin dejar que se quemen. Añadimos el chorizo y cocinamos unos 3 minutos. Incorporamos el jamón y salteamos durante un minuto más. Vertemos el vino blanco y dejamos reducir durante unos 4–5 minutos con la sartén destapada. Pasamos el sofrito a la cubeta de la ChupChup y añadimos el tomate frito. Mezclamos y tapamos, respetando los límites de llenado indicados para nuestro modelo. Seleccionamos potencia alta y cocinamos la salsa durante aproximadamente 1½–2 horas como referencia inicial. Comprobamos que esté bien caliente y que los sabores se hayan integrado; prolongamos la cocción si fuera necesario. Hacia el final, añadimos una pizca de orégano y retiramos las guindillas. Cocemos la pasta aparte en una cazuela con abundante agua y un poco de sal, siguiendo las instrucciones del envase. La dejamos ligeramente firme, ya que la mezclaremos después con la salsa caliente. Reservamos una taza del agua de cocción y escurrimos la pasta sin enjuagarla. Incorporamos la pasta a la salsa y mezclamos suavemente. Si está demasiado espesa, añadimos un poco del agua reservada hasta conseguir la consistencia deseada. Probamos, rectificamos de sal únicamente si hace falta y apagamos la olla. Servimos inmediatamente con un poco más de orégano.
- Albóndigas en salsa Teriyaki
Albóndigas en salsa Teriyaki Ingredientes: 500 g de carne picada, mitad ternera y mitad cerdo 2 rebanadas de pan de molde 25 g de leche 1 huevo 1 cebolla 2 dientes de ajo 200 g de cerveza 150 ml de salsa de soja 50 g de azúcar Sal Harina AOVE Elaboración en robot de cocina En la jarra echamos el pan de molde, un buen chorro de leche, el huevo y batimos 10 segundos, velocidad progresiva 5-7. Añadimos la carne picada, la sal y programamos otros 15 segundos, a velocidad 3 o hasta que todo esté integrado. Sacamos y reservamos. Echamos en la jarra la cebolla cortada en trozos, los dientes de ajo y el aceite. Sofreímos 9 minutos, temperatura 120 °C con control de temperatura 6 y velocidad 3. Añadimos la cerveza, la soja, el azúcar y una cucharadita de harina. Programamos 15 minutos, temperatura 120 °C con control de temperatura 5 y velocidad 4. Si nos gusta una textura muy cremosa, picamos hasta que esté todo triturado; si la salsa se nos ha quedado un poco corta, agregamos un poco de agua. Mientras se hace la salsa, hacemos la forma a las albóndigas, pasamos por harina y freímos en una sartén con aceite de oliva. Las colocamos en una cazuela y cocinamos 20 minutos a fuego medio junto con la salsa. Elaboración tradicional: Ponemos el pan de molde troceado en un bol y añadimos la leche. Dejamos que se empape y lo aplastamos con un tenedor. Incorporamos el huevo y mezclamos bien. Añadimos la carne picada y una pizca de sal. Mezclamos hasta integrar todos los ingredientes, sin trabajar la masa en exceso. Formamos las albóndigas procurando que tengan un tamaño similar. Las pasamos ligeramente por harina y sacudimos el exceso. Calentamos aceite de oliva en una sartén y doramos las albóndigas por tandas, dándoles la vuelta para que se doren por todos los lados. Las retiramos y reservamos; terminarán de cocinarse en la salsa. Pelamos la cebolla y los dientes de ajo y los picamos. Ponemos un poco de aceite en una cazuela amplia y los sofreímos a fuego medio durante unos 8–10 minutos, hasta que la cebolla esté tierna. Añadimos una cucharadita de harina y removemos durante un minuto. Incorporamos la cerveza poco a poco, mezclando para evitar grumos, y dejamos cocinar unos 3 minutos con la cazuela destapada. Agregamos la salsa de soja y el azúcar. Removemos y cocinamos a fuego suave durante unos 8–10 minutos. Si queremos una salsa fina, la trituramos con una batidora. Si ha quedado demasiado espesa, añadimos un poco de agua. Introducimos las albóndigas en la cazuela y cocinamos durante unos 20 minutos con un hervor suave, hasta que estén completamente cocinadas. Movemos ligeramente la cazuela de vez en cuando y vigilamos que la salsa no se pegue. Probamos la salsa antes de añadir más sal, ya que la soja aporta bastante. Dejamos reposar unos minutos y servimos las albóndigas bien cubiertas de salsa. Elaboración en olla GM: Ponemos el pan de molde troceado en un bol y añadimos la leche. Dejamos que se empape y lo aplastamos con un tenedor. Incorporamos el huevo y mezclamos bien. Añadimos la carne picada y una pizca de sal. Mezclamos hasta conseguir una masa homogénea, sin trabajarla en exceso. Formamos las albóndigas procurando que tengan un tamaño similar. Las pasamos ligeramente por harina y sacudimos el exceso. Vertemos aceite de oliva en la cubeta y seleccionamos el menú Freír a 140 °C como referencia. Con la tapa abierta, doramos las albóndigas por tandas, girándolas para que se doren por todos los lados. Retiramos y reservamos. Retiramos el exceso de aceite y los restos de harina que hayan quedado muy tostados. Pelamos la cebolla y los dientes de ajo y los picamos. Seleccionamos el menú Sofreír, con la tapa abierta, e incorporamos la cebolla y el ajo. Cocinamos durante unos 8–10 minutos, regulando la temperatura para que se ablanden sin quemarse. Añadimos una cucharadita de harina y removemos durante un minuto. Vertemos la cerveza poco a poco, mezclando para evitar grumos, y cocinamos unos 3 minutos con la tapa abierta. Incorporamos la salsa de soja y el azúcar. Mezclamos y dejamos cocinar unos minutos. Si queremos una salsa fina, la pasamos a un recipiente adecuado, la trituramos con una batidora y la devolvemos a la cubeta. Añadimos las albóndigas y, si la salsa está demasiado espesa, incorporamos un poco de agua. Seleccionamos el menú Fuego lento y cocinamos unos 20–25 minutos como referencia, regulando la temperatura para mantener un hervor suave. Trabajamos con la tapa abierta y sin presión para vigilar la salsa. Giramos las albóndigas con cuidado a mitad de cocción y comprobamos que la salsa no se pegue. Si se reduce demasiado, añadimos un poco más de agua. Cuando las albóndigas estén completamente cocinadas, probamos la salsa y rectificamos de sal únicamente si hace falta. Cancelamos el programa, dejamos reposar unos minutos y servimos.
- Fabada
Fabada Ingredientes: 500 g de fabes 250 g de panceta curada asturiana o tocino blanco 2 chorizos asturianos 2 morcillas asturianas Sal Elaboración: Para mí, el aspecto más relevante de una receta de fabada es elegir adecuadamente tanto la faba como el compangu, o sea, la mezcla que le vamos a agregar. No es igual un judión de la granja que una faba asturiana y tampoco lo es una morcilla asturiana que una de arroz; cuidado con eso. Lo primero ye escaxinar les fabes, jeje, es decir, escogerlas; para ello las extendemos sobre una superficie plana y desechamos aquellas que estén dañadas. Las lavamos para quitar impurezas. Las dejamos en un bol con agua fría en remojo durante la noche, normalmente 12 horas. Al día siguiente las escurrimos y apartamos hasta el momento de prepararlas. Añadimos las alubias en una pota baja (eso lo dice mi madre: "Trae pa'quí la pota de les fabes"), tartera o cazuela; yo uso de las esmaltadas de siempre, pero si tenéis barro, mejor que mejor. Cubrimos con agua hasta que quede un par de dedos por encima de las fabes y calentamos a fuego alto hasta que hierva. Echamos un poco de agua, apenas un cacillo para romper el hervor, y echamos el compango. Que siempre esté arriba y así evitamos roturas del chorizo o morcilla y que se nos jo... la fabada, jeje. Cada poco vamos con ayuda de una espumadera retirando las posibles impurezas y desgrasando, cuando vuelva a romper a hervir, cortamos nuevamente con un poco de agua y echamos la sal. Bajamos el fuego a fuego bajo y cocinamos unas 2 horas si la faba es buena. NO SE METE LA CUCHARA AQUÍ A NADA, OJO; lo que hacemos es menear de vez en cuando suavemente la cazuela cogiéndola. De las asas, meter la cuchara es delito, ya que puede romper las fabas. Probamos la fabada para ver si ya están tiernas y rectificamos de sal. Una vez probadas y tiernas, apartamos del fuego y dejamos reposar un rato; unos 10 minutos sobra. Retiramos el compangu y cortamos en trozos, servimos a cada uno un trozo de cada en el plato con las fabas. Elaboración con Mambo: Extendemos las fabes sobre una superficie y desechamos las que estén dañadas. Las lavamos y las dejamos en un recipiente con abundante agua fría durante unas 12 horas. Al día siguiente, las escurrimos y desechamos el agua del remojo. Repartimos los ingredientes en dos tandas iguales: 250 g de fabes, 125 g de panceta, un chorizo y una morcilla para cada una. Comprobamos que cada tanda, con el agua necesaria, quede por debajo de la capacidad útil de la jarra. Si no cabe, hacemos tandas más pequeñas; no debemos confundir la capacidad total de la jarra con su capacidad útil. Colocamos la cuchara MamboMix e introducimos las fabes correspondientes a la primera tanda. Añadimos agua hasta cubrirlas, dejando margen para el hervor. Trabajamos a velocidad 0, sin movimiento. Para llevar el agua a ebullición, cuando el agua hierva de forma continua, mantenemos la ebullición durante al menos 30 minutos, contando desde que comienza el hervor, no desde que encendemos el robot. Retiramos con cuidado la espuma superficial. El remojo y este hervor permiten reducir las lectinas presentes en las fabes. Añadimos la panceta, el chorizo y la morcilla de esa tanda. Incorporamos más agua si es necesario para mantener las fabes cubiertas, respetando siempre la capacidad útil. Como adaptación, seleccionamos 100 °C y velocidad 0, y regulamos la potencia de calor para mantener un hervor muy suave. Continuamos hasta que las fabes y la panceta estén tiernas. No activamos el movimiento ni removemos con una cuchara. Vigilamos el nivel de caldo y añadimos agua caliente si hace falta. No levantamos ni sacudimos la jarra mientras el robot esté funcionando. Probamos el caldo y añadimos sal únicamente si la necesita. Retiramos el compangu con cuidado y dejamos reposar las fabes unos 10 minutos. Repetimos la elaboración con la segunda tanda. Reunimos ambas preparaciones en una cazuela amplia, cortamos el compangu en porciones y servimos las fabes con un trozo de cada carne. Elaboración en olla GM: Extendemos las fabes sobre una superficie y desechamos las que estén dañadas. Las lavamos y las dejamos en un recipiente con abundante agua fría durante unas 12 horas. Al día siguiente, las escurrimos y desechamos el agua del remojo. Introducimos las fabes en la cubeta junto con la panceta y los chorizos. Reservamos las morcillas para incorporarlas después de la cocción a presión. Añadimos agua hasta cubrir los ingredientes. Al cocinar legumbres, el conjunto de alimentos y líquido no debe superar la mitad de la capacidad de la cubeta. Cerramos la tapa y colocamos la válvula en posición de presión. Programamos el menú Guiso durante 40 minutos, con los ajustes de temperatura y presión predeterminados del modelo. Al finalizar, cancelamos el mantenimiento del calor y dejamos que la presión baje de forma natural. Añadimos las morcillas y seleccionamos el menú Fuego lento durante unos 20 minutos, sin presión. Si nuestro modelo no dispone de ese menú, utilizamos una función que permita mantener un hervor suave sin presión. La incorporación de la morcilla en esta segunda fase sigue la receta de Ollas GM. Comprobamos que las fabes y la panceta estén tiernas y que las morcillas estén bien cocinadas. Si fuera necesario, prolongamos la cocción suave. Añadimos agua caliente si el caldo se ha reducido demasiado. Evitamos remover con una cuchara para no romper las fabes. Probamos el caldo y rectificamos de sal al final. Apagamos y dejamos reposar unos 10 minutos. Retiramos el compangu, lo cortamos en porciones y servimos las fabes acompañadas de un trozo de panceta, chorizo y morcilla. Elaboración en olla lenta ChupChup: Extendemos las fabes sobre una superficie y desechamos las que estén dañadas. Las lavamos y las dejamos en un recipiente con abundante agua fría durante unas 12 horas. Al día siguiente, las escurrimos y desechamos el agua del remojo. Ponemos las fabes en una cazuela con agua nueva y llevamos a ebullición. Las hervimos de forma continua durante al menos 30 minutos antes de pasarlas a la olla lenta. Escurrimos las fabes y las introducimos en la cubeta junto con la panceta, los chorizos y las morcillas. Colocamos las carnes sobre las fabes. Añadimos agua hasta cubrir los ingredientes, sin poner tanta como en una cazuela tradicional y sin superar los dos tercios de la capacidad de la cubeta. Evitamos los cambios bruscos de temperatura en la cubeta cerámica. Tapamos y seleccionamos potencia alta. Como referencia,, calculamos unas 4–6 horas y comprobamos el punto a partir de las 4 horas. Prolongamos la cocción si las fabes o la panceta todavía no están tiernas. Vigilamos que quede suficiente caldo y añadimos agua si hace falta. No removemos con una cuchara ni sacudimos la cubeta caliente. Procuramos mantener la tapa puesta y abrirla solo cuando sea necesario comprobar la cocción. Cuando todo esté en su punto, probamos el caldo y rectificamos de sal. Si queremos espesarlo, retiramos unas pocas fabes, las aplastamos en un plato y las reincorporamos con cuidado. Apagamos la olla y dejamos reposar unos 10 minutos. Retiramos el compangu, lo cortamos en porciones y servimos las fabes con un trozo de cada carne.
- Mousse de nectarinas
Mousse de nectarinas Ingredientes: 5 nectarinas medianas 3 cucharadas de queso crema tipo Filadelfia 3 cucharadas de leche condensada 200 ml de nata para montar 3 láminas de gelatina neutra Agua Elaboración en robot de cocina Mambo: Ponemos las láminas de gelatina en agua fría, cubiertas y separadas, durante unos 5 minutos para que se hidraten; las escurrimos, las calentamos en el microondas 20–30 segundos hasta que se derritan y las reservamos. Colocamos las cuchillas en la jarra del Mambo, añadimos las nectarinas peladas y troceadas y trituramos hasta obtener un puré fino, parando para bajar los restos con la espátula si hace falta. Añadimos a la jarra el queso crema y la leche condensada y mezclamos a velocidad media hasta que quede una crema homogénea. Con el robot en marcha a velocidad baja-media, incorporamos la gelatina ya derretida y mezclamos unos segundos más hasta que se integre por completo; pasamos la mezcla a un bol y reservamos. Lavamos y secamos bien la jarra, colocamos la mariposa, añadimos la nata muy fría y la montamos a velocidad 4, vigilando en todo momento para detenerla en cuanto esté firme. Añadimos la crema de nectarina a la jarra con la nata montada y mezclamos a velocidad baja solo lo justo para integrar, sin batir de más, y terminamos de unificar con la espátula si es necesario. Repartimos la mousse en copas o vasitos, los tapamos con film y los dejamos en la nevera un mínimo de 8 horas (mejor de un día para otro); si queremos probarla antes, la dejamos una hora en el congelador. Elaboración tradicional: Ponemos las láminas de gelatina en un bol con agua fría, cubiertas y separadas, durante el tiempo indicado en el envase. Cuando estén blandas, las escurrimos bien. Lavamos las nectarinas, las pelamos y retiramos los huesos. Troceamos la pulpa y la trituramos con una batidora hasta obtener un puré fino. Añadimos el queso crema y la leche condensada y batimos hasta conseguir una crema homogénea. Separamos unas cucharadas de esta crema y las calentamos suavemente en un cazo, sin que hiervan. Retiramos del fuego, añadimos la gelatina escurrida y removemos hasta que se disuelva por completo. Incorporamos poco a poco unas cucharadas de la crema fría a la mezcla con gelatina, removiendo para igualar las temperaturas. Después, añadimos esta preparación al resto de la crema de nectarina y mezclamos bien. Dejamos que pierda el calor si todavía está caliente, sin esperar a que cuaje. En un bol limpio y seco, montamos la nata muy fría con unas varillas eléctricas, vigilando para detenernos cuando esté firme y sin batir en exceso. Incorporamos la crema de nectarina a la nata montada en varias veces, utilizando una espátula y movimientos envolventes para conservar una textura aireada. Repartimos la mousse en copas o vasitos, los tapamos y los dejamos en el frigorífico un mínimo de 8 horas, preferiblemente de un día para otro. Servimos bien fría. Elaboración con olla GM: Ponemos las láminas de gelatina en un bol con agua fría, cubiertas y separadas, durante el tiempo indicado en el envase. Cuando estén blandas, las escurrimos bien. Lavamos las nectarinas, las pelamos y retiramos los huesos. Troceamos la pulpa y la trituramos con una batidora hasta obtener un puré fino. Introducimos el puré en la cubeta de la olla GM. Seleccionamos el menú Plancha a una temperatura baja que permita nuestro modelo, con la tapa abierta y sin presión. Calentamos suavemente mientras removemos con una espátula de silicona para evitar que se pegue. Cuando el puré esté caliente, sin llegar a hervir, cancelamos el programa. Añadimos la gelatina escurrida y removemos hasta que se disuelva por completo. Pasamos la mezcla a un bol y dejamos que pierda el calor, sin esperar a que cuaje. Incorporamos el queso crema y la leche condensada y mezclamos hasta obtener una crema homogénea. En otro bol limpio y seco, montamos la nata muy fría con unas varillas eléctricas, vigilando para detenernos cuando esté firme y sin batir en exceso. Cuando la crema de nectarina ya no esté caliente, la incorporamos a la nata montada en varias veces, con una espátula y movimientos envolventes. Repartimos la mousse en copas o vasitos, los tapamos y los dejamos en el frigorífico un mínimo de 8 horas, preferiblemente de un día para otro. Servimos bien fría.










