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- Flan de castañas en almíbar
Flan de castañas en almíbar Ingredientes Para el flan 500 ml de leche 200 ml de nata para montar, con un 35 % de materia grasa 130 g de azúcar moreno 250 g de castañas cocidas y peladas 5 huevos 1 cucharadita de extracto de vainilla Para el caramelo 6 cucharadas de azúcar blanco 2 cucharadas de agua Elaboración con robot de cocina Mambo Precalentamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo. Preparamos las flaneras y una fuente honda donde quepan sin tocarse. Ponemos el azúcar blanco y el agua en un cazo a fuego medio. Dejamos que el azúcar se disuelva sin removerlo con una cuchara; podemos mover el cazo suavemente por el mango. Cuando el caramelo tome un color ámbar, retiramos del fuego y lo repartimos con cuidado entre las flaneras. Dejamos que se endurezca unos minutos. Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos las castañas y unos 150 ml de la leche de la receta. Trituramos 30 segundos a velocidad 7, sin temperatura. Bajamos los restos de las paredes y repetimos unos segundos si quedan trozos. Mambo dispone de cuchillas y velocidades de triturado para este tipo de preparación; los tiempos son una adaptación para esta receta. Incorporamos el azúcar moreno, los huevos, la vainilla, el resto de la leche y la nata. Mezclamos 20 segundos a velocidad 4, sin temperatura. Buscamos una crema uniforme, pero evitamos batirla más de lo necesario para no llenarla de burbujas. Si queremos un flan especialmente fino, pasamos la mezcla por un colador de malla fina, presionando suavemente la pulpa de castaña con una espátula. La repartimos entre las flaneras caramelizadas. Colocamos las flaneras en la fuente y vertemos agua caliente en la fuente, hasta alcanzar aproximadamente la mitad o dos tercios de su altura. Horneamos 15 minutos a 180 ºC; después bajamos a 160 ºC y continuamos unos 25–35 minutos más. Son tiempos orientativos: el centro debe estar cuajado, pero conservar un leve temblor al mover la flanera. Sacamos las flaneras del baño maría con cuidado. Dejamos que pierdan calor y las refrigeramos al menos 4 horas, mejor de un día para otro, antes de desmoldar. Elaboración tradicional Precalentamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo. Hacemos el caramelo calentando el azúcar blanco con las dos cucharadas de agua en un cazo a fuego medio. Movemos suavemente el cazo, sin introducir una cuchara, y lo retiramos cuando adquiera un color ámbar. Lo distribuimos con cuidado entre las flaneras y dejamos que endurezca. Ponemos las castañas cocidas en el vaso de una batidora con unos 150 ml de leche. Trituramos hasta obtener un puré lo más fino posible. En un bol, mezclamos los huevos con el azúcar moreno y la vainilla usando unas varillas de mano. No necesitamos montarlos: basta con integrar los ingredientes. Incorporamos el puré de castañas, el resto de la leche y la nata. Removemos hasta conseguir una mezcla homogénea. Si deseamos una textura más sedosa, la pasamos por un colador de malla fina. Vertemos la preparación en las flaneras caramelizadas. Las colocamos en una fuente honda y añadimos agua caliente a la fuente, hasta llegar aproximadamente a la mitad o dos tercios de la altura de los moldes. Horneamos 15 minutos a 180 ºC y después 25–35 minutos a 160 ºC. Comprobamos el centro: debe estar cuajado y temblar ligeramente, sin verse líquido. Si disponemos de termómetro de cocina, los platos con huevo deben alcanzar 71 ºC en el centro. Retiramos las flaneras del agua, dejamos que pierdan calor y las llevamos a la nevera al menos 4 horas. Pasamos un cuchillo fino por el borde de cada flanera y desmoldamos justo antes de servir.
- Castañas cocidas
Castañas asadas Ingredientes Castañas frescas, la cantidad que queramos preparar Agua suficiente para cubrirlas Hasta 1 cucharada de sal, ajustando la cantidad al volumen de agua y a nuestro gusto Elaboración en olla lenta ChupChup Lavamos las castañas, descartamos las que estén dañadas y retiramos con cuidado su cáscara dura exterior. Dejamos puesta la piel fina que recubre cada castaña. Ponemos las castañas en la cubeta, añadimos la sal y las cubrimos con agua caliente. Dejamos espacio libre en la olla para que el contenido no llegue al borde. Colocamos la tapa y seleccionamos la posición ALTA. Cocinamos aproximadamente entre 3 y 4 horas, hasta que podamos atravesar fácilmente una castaña con la punta de un cuchillo. Comprobamos el punto hacia las 3 horas y prolongamos la cocción si hace falta. Escurrimos las castañas. Cuando podamos manipularlas sin quemarnos, retiramos la piel fina con los dedos y las servimos templadas. Elaboración en Olla GM Esta versión reproduce tu método de cocción con la tapa abierta, sin presión. No debemos confundirla con el menú Guiso utilizado con la tapa y la válvula cerradas. Lavamos las castañas y retiramos la cáscara exterior, dejando la piel fina interior. Vertemos agua en la cubeta, añadimos la sal y seleccionamos el menú Guiso con la tapa abierta. Esperamos hasta que el agua hierva. Incorporamos las castañas y mantenemos un hervor moderado durante unos 30–40 minutos, con la tapa abierta. Si el agua hierve con demasiada fuerza, reducimos la temperatura desde los controles de nuestro modelo. Añadimos agua caliente si fuese necesario para mantenerlas cubiertas. Pinchamos una castaña para comprobar que esté tierna. Cancelamos el programa, las escurrimos y retiramos la piel fina mientras aún estén templadas. Elaboración con robot de cocina Mambo Lavamos las castañas, retiramos la cáscara exterior y conservamos la piel fina interior. Ponemos las castañas en la jarra y añadimos agua suficiente para cubrirlas, sin superar la marca máxima de llenado. Incorporamos la sal y colocamos la tapa según las indicaciones de nuestro modelo, permitiendo la salida de vapor. Programamos 100 ºC, velocidad 0 y unos 40 minutos. Empezamos a comprobar el punto a los 30 minutos: si las castañas aún ofrecen resistencia al pincharlas, continuamos la cocción unos minutos más. Como Mambo tarda un tiempo en calentar el agua, el tiempo total puede variar. Apagamos el robot y esperamos a que deje de salir vapor antes de abrir la jarra. Escurrimos las castañas con cuidado y les quitamos la piel fina mientras estén templadas. Elaboración tradicional Lavamos las castañas y retiramos con cuidado la cáscara exterior, sin necesidad de quitar todavía la piel fina interior. Llenamos una olla con agua suficiente para cubrirlas, añadimos la sal y llevamos el agua a ebullición. Echamos las castañas, bajamos a fuego medio y las cocemos durante unos 30–40 minutos, manteniendo un hervor suave. Pinchamos una para comprobar que esté tierna; si aún está dura, continuamos unos minutos más. Escurrimos las castañas y las dejamos templar lo justo para poder sujetarlas. Retiramos la piel fina con los dedos y las servimos.
- Panetes de Jaén en almíbar
Panetes de Jaén en almíbar Ingredientes Para los panetes: 90 g de miga de pan de uno o dos días, o unas 3 rebanadas de pan de molde sin corteza 2 huevos M 45 ml de agua 1 cucharada sopera de azúcar 1 cucharadita de anís en grano La ralladura de ½ naranja grande Aceite de oliva virgen extra suave, abundante para freír Para el almíbar: 600 ml de agua 180 g de azúcar La piel de 1 naranja, sin la parte blanca 1 rama de canela Elaboración tradicional Rallamos o desmenuzamos el pan hasta obtener migas gruesas. Evitamos molerlo demasiado para que los panetes no queden apelmazados. Mezclamos las migas con la cucharada de azúcar, el anís y la ralladura de media naranja. Añadimos los huevos y el agua, y removemos hasta obtener una masa espesa. La dejamos reposar 5 minutos para que el pan absorba el líquido. Ponemos en una cazuela los 600 ml de agua, los 180 g de azúcar, la piel de naranja y la rama de canela. Llevamos a ebullición y cocemos a fuego medio-suave durante unos 25–30 minutos. Reservamos el almíbar caliente. Calentamos abundante aceite en una sartén honda. Con dos cucharillas formamos porciones pequeñas de masa y las dejamos caer en el aceite. Las freímos en tandas, dándoles la vuelta, hasta que estén doradas por todos los lados. Sacamos los panetes con una espumadera y los dejamos unos instantes sobre papel de cocina. Repetimos hasta terminar la masa. Pinchamos suavemente los panetes por dos lados con un tenedor y los introducimos en el almíbar. Los cocemos a fuego bajo durante unos 10 minutos para que se empapen sin deshacerse. Dejamos que se enfríen dentro del almíbar. Después los guardamos tapados en la nevera y los servimos fríos, con un poco de almíbar por encima. Elaboración con robot de cocina Mambo Colocamos las cuchillas en la jarra, añadimos el pan troceado y programamos unos 5 segundos a velocidad 5. Comprobamos que hayan quedado migas gruesas; si hay trozos grandes, damos otro golpe breve de triturado. Pasamos las migas a un bol. Ponemos en la jarra los huevos, los 45 ml de agua, la cucharada de azúcar, el anís y la ralladura de media naranja. Mezclamos 10 segundos a velocidad 3, sin temperatura. Añadimos las migas y mezclamos unos 10 segundos a velocidad 2. Pasamos la masa a un bol y la dejamos reposar 5 minutos. Si usamos pan de molde muy tierno y la masa queda demasiado blanda para formar porciones, la dejamos reposar un poco más. Lavamos la jarra. Añadimos los 600 ml de agua, los 180 g de azúcar y la piel de naranja. Programamos 25 minutos a 100 ºC y velocidad 1, con potencia de calor media. Al terminar, pasamos el almíbar a una cazuela, incorporamos la rama de canela y dejamos que infusione tapado durante 10 minutos. Así evitamos que la rama se enganche en las cuchillas. Los ajustes indicados son una adaptación de la receta a las funciones de mezcla y calentamiento de Mambo; comprobamos los controles de nuestro modelo. Calentamos abundante aceite en una sartén honda. Formamos porciones pequeñas de masa con dos cucharillas y las freímos en tandas, dándoles la vuelta hasta que estén doradas. Las retiramos con una espumadera y las dejamos brevemente sobre papel de cocina. Retiramos la canela del almíbar. Pinchamos suavemente los panetes con un tenedor, los introducimos en la cazuela y los cocemos a fuego bajo durante unos 10 minutos. Dejamos enfriar los panetes en su almíbar, los guardamos tapados en la nevera y los servimos fríos.
- Merluza a la sidra
Merluza a la sidra Ingredientes 4 rodajas gruesas o 4 lomos de merluza, de unos 180-200 g cada uno 600 g de almejas o chirlas Sal, al gusto Pimienta blanca molida, al gusto 60 g de harina de trigo 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 4 dientes de ajo 2 cebollas medianas 200 ml de tomate triturado 2 cucharadas de carne de pimiento choricero 1 cayena pequeña, opcional 600 ml de sidra natural asturiana 600 ml de caldo de pescado Perejil fresco picado Elaboración en cocinado tradicional: Ponemos las almejas en un bol con agua fría y sal durante 1 o 2 horas para que expulsen la arena. Las enjuagamos bien antes de utilizarlas. Salpimentamos la merluza y la enharinamos ligeramente. Sacudimos el exceso de harina. Calentamos el aceite en una cazuela amplia y doramos la merluza durante 1 o 2 minutos por cada lado. Solo debe tomar color, ya que terminará de cocinarse en la salsa. Retiramos y reservamos. En el mismo aceite, añadimos los ajos muy picados y las cebollas cortadas finas. Incorporamos una pizca de sal y cocinamos a fuego medio-suave durante 12-15 minutos, hasta que la cebolla esté muy tierna. Añadimos el tomate triturado, la carne de pimiento choricero y la cayena. Cocinamos durante 8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el sofrito reduzca. Vertemos la sidra natural, subimos ligeramente el fuego y dejamos reducir durante 5 minutos. Añadimos el caldo de pescado y trituramos la salsa si queremos un acabado completamente liso, sin trozos de cebolla. Para una textura más fina, la pasamos además por un colador. Incorporamos las almejas y colocamos la merluza en la cazuela. Tapamos y cocinamos a fuego medio durante 5-6 minutos, hasta que se abran las almejas y el pescado esté jugoso. Retiramos las almejas que no se hayan abierto. Movemos la cazuela con suavidad para ligar la salsa, espolvoreamos perejil picado y servimos inmediatamente con abundante salsa. Elaboración en olla GM: Dejamos las almejas en agua fría con sal durante 1 o 2 horas. Las enjuagamos bien y reservamos. Salpimentamos la merluza, la enharinamos ligeramente y retiramos el exceso de harina. Seleccionamos el menú Sofreír con la cubeta abierta. Añadimos el aceite y doramos la merluza durante 1 minuto por cada lado. Retiramos y reservamos. Incorporamos los ajos picados y las cebollas cortadas finas. Añadimos una pizca de sal y pochamos durante 10-12 minutos, removiendo con frecuencia. Añadimos el tomate triturado, la carne de pimiento choricero y la cayena opcional. Cocinamos 5 minutos más con la tapa abierta. Vertemos la sidra y dejamos que reduzca durante 4 minutos en menú Sofreír. Añadimos el caldo de pescado y trituramos la salsa con una batidora de mano si buscamos una salsa lisa y homogénea. Devolvemos la salsa a la cubeta. Incorporamos las almejas y colocamos los trozos de merluza sobre la salsa. Cerramos la tapa sin presión y programamos el menú Guiso a temperatura suave durante 5 minutos. Abrimos la olla, retiramos las almejas que no se hayan abierto y comprobamos el punto de la merluza. Si los lomos son especialmente gruesos, dejamos reposar 2 minutos más con la tapa cerrada y sin presión. Terminamos con perejil fresco picado y servimos con mucha salsa y las almejas repartidas alrededor del pescado.
- Salteado de pollo y judías verdes con arroz basmati
Salteado de pollo y judías verdes con arroz basmati Ingredientes: 400 g de pechuga de pollo 200 g de judías verdes 1 pimiento amarillo ½ pimiento rojo 1 cebolla 200 ml de vino de Jerez 200 g de arroz basmati 400 ml de agua para el arroz 1 hoja de laurel 2 ramitas de cebollino 4 cucharadas de aceite de oliva Sal y pimienta En robot de cocina: Cortamos el pollo en tiras finas. Lavamos las judías, les quitamos las puntas y las cortamos en trozos pequeños. Cortamos los pimientos y la cebolla en juliana, picamos el cebollino y enjuagamos el arroz. Ponemos en la jarra el arroz, el agua, el laurel y una pizca de sal. Programamos 100 °C, potencia calorífica 7 y velocidad 0 durante 12–15 minutos. Comprobamos que esté tierno, lo dejamos reposar 2 minutos y lo reservamos. Vaciamos y secamos la jarra. Añadimos 2 cucharadas de aceite y el pollo salpimentado. Programamos 120 °C, potencia calorífica 8 y velocidad 0 durante 4–6 minutos. Paramos el robot para remover si hace falta y retiramos el pollo. Echamos el aceite restante, la cebolla, los pimientos y las judías. Programamos 120 °C, potencia calorífica 7 y velocidad 0 durante 10–12 minutos. Paramos para remover de vez en cuando y comprobamos que las judías estén a nuestro gusto. Añadimos el vino y cocinamos a 120 °C, potencia calorífica 7 y velocidad 0 hasta que se reduzca aproximadamente a la mitad. Incorporamos el pollo y programamos 3–5 minutos a 100 °C, potencia calorífica 6 y velocidad 0, hasta que esté bien hecho. Servimos con el arroz y el cebollino. En olla GM Cortamos el pollo en tiras finas. Lavamos y despuntamos las judías, y las cortamos en trozos pequeños. Cortamos los pimientos y la cebolla en juliana, picamos el cebollino y enjuagamos el arroz. Ponemos en la cubeta el arroz, el agua, el laurel y una pizca de sal. Cerramos la tapa y la válvula y seleccionamos el menú arroz durante 5–6 minutos. Al terminar, despresurizamos según las indicaciones de nuestra olla, dejamos reposar el arroz 2 minutos y lo reservamos. Secamos la cubeta. Con la tapa abierta, seleccionamos el menú plancha o sofreír y doramos el pollo salpimentado con 2 cucharadas de aceite durante 4–5 minutos. Lo retiramos. Añadimos el resto del aceite y cocinamos la cebolla, los pimientos y las judías durante 10–12 minutos, removiendo. Si vemos que se pegan, añadimos un chorrito de agua. Vertemos el vino y, sin cerrar la tapa, dejamos que se reduzca aproximadamente a la mitad. Volvemos a poner el pollo en la cubeta y cocinamos unos minutos más, hasta que esté bien hecho. Servimos con el arroz y el cebollino. En freidora de aire: Cortamos el pollo en tiras finas. Lavamos y despuntamos las judías, y las cortamos en trozos pequeños. Cortamos los pimientos y la cebolla en juliana, picamos el cebollino y enjuagamos el arroz. Cocemos el arroz en un cazo con el agua, el laurel y una pizca de sal durante 10–12 minutos, o el tiempo que indique el paquete. Lo dejamos reposar tapado 2 minutos. Mezclamos la cebolla, los pimientos y las judías con 2 cucharadas de aceite. Los ponemos en la cesta sin amontonarlos y cocinamos a 190 °C durante 8–10 minutos. Removemos a mitad de tiempo. Salpimentamos el pollo, lo mezclamos con el aceite restante y lo añadimos a la cesta. Cocinamos todo junto a 190 °C durante otros 10–12 minutos, removiendo a mitad de tiempo. Si la cesta es pequeña, lo hacemos en dos tandas. Mientras tanto, ponemos el vino en un cazo y lo hervimos suavemente hasta reducirlo aproximadamente a la mitad. Mezclamos el pollo y las verduras con esta reducción y servimos con el arroz y el cebollino. De forma tradicional: Cortamos el pollo en tiras finas. Lavamos y despuntamos las judías, y las cortamos en trozos pequeños. Cortamos los pimientos y la cebolla en juliana, picamos el cebollino y enjuagamos el arroz. Ponemos el arroz en un cazo con el agua, el laurel y una pizca de sal. Lo cocemos a fuego suave durante 10–12 minutos, hasta que esté tierno, y lo dejamos reposar tapado 2 minutos. Calentamos 2 cucharadas de aceite en una sartén amplia. Salpimentamos el pollo, lo doramos durante 3–4 minutos y lo retiramos. Añadimos el resto del aceite y salteamos la cebolla, los pimientos y las judías durante 10–12 minutos. Removemos a menudo y, si hace falta, echamos un chorrito de agua para que las judías terminen de ablandarse. Vertemos el vino y dejamos que se reduzca aproximadamente a la mitad. Devolvemos el pollo a la sartén y lo cocinamos unos minutos más, hasta que esté bien hecho. Servimos el salteado con el arroz y terminamos con el cebollino.
- Bonito del norte, atún rojo y atún claro: ¿en qué se diferencian?
Bonito del norte, atún rojo y atún claro: ¿en qué se diferencian? Todos hemos oído hablar del bonito del norte, el atún rojo y el atún claro. Incluso puede que alguna vez hayamos usado estos nombres como si fueran lo mismo. Pero detrás de cada uno hay especies distintas, así que vamos a ver cómo diferenciarlas sin complicarnos demasiado. Bonito del norte El bonito del norte, también conocido como atún blanco, es Thunnus alalunga. Vive en el Atlántico y, durante sus migraciones, se acerca a las costas del norte de España. Allí se captura en la conocida costera del bonito, cuya duración puede variar de un año a otro. Si lo vemos entero, hay un detalle que nos ayuda a reconocerlo: sus aletas pectorales son especialmente largas. Tiene el lomo azul oscuro, el vientre plateado y una carne de color claro. En la costera se utilizan artes de pesca con anzuelo. Aun así, no podemos dar por hecho que todos los bonitos del norte se capturen de la misma manera ni que una técnica de pesca elimine por completo los descartes. No lo confundamos con el bonito común El bonito común (Sarda sarda) no es bonito del norte. Aunque comparten parte del nombre, pertenecen a géneros distintos. El bonito común se reconoce, entre otras cosas, por las rayas oscuras oblicuas de su dorso y habita tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo. También encontramos otros bonitos del género Sarda, como el bonito oriental (Sarda orientalis) y el bonito del Pacífico oriental (Sarda chiliensis). Por eso, cuando hablamos de estos pescados, el nombre científico nos puede sacar de dudas. Atún rojo El atún rojo (Thunnus thynnus) vive en el océano Atlántico y en el mar Mediterráneo. Es un pez de gran tamaño y cuerpo robusto. A diferencia del bonito del norte, tiene las aletas pectorales cortas. Su carne es muy apreciada y puede presentar un color rojo intenso, aunque el tono depende de la parte del pescado. Es una especie migratoria: algunas poblaciones se desplazan para reproducirse, pero no todos los ejemplares siguen exactamente la misma ruta. Una curiosidad gastronómica es el ronqueo, nombre que recibe el despiece del atún. Durante este proceso se separan sus distintas partes para aprovecharlas en la cocina. Atún claro El nombre atún claro lo encontramos sobre todo en las conservas. En España puede emplearse para el rabil o atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) y para el patudo o atún de ojo grande (Thunnus obesus). Así que «atún claro» no siempre nos dice por sí solo qué especie lleva una lata: para saberlo, nos fijamos en la información del envase. El rabil vive en aguas tropicales y subtropicales. Si lo vemos entero, sus aletas amarillas nos dan una buena pista para reconocerlo. El patudo, como su nombre indica, destaca por sus ojos grandes y su cuerpo robusto. Tanto el rabil como el patudo son especies distintas del atún rojo. No son variedades de este, aunque todos pertenezcan al grupo de los túnidos. Bonito del norte, atún rojo y atún claro: ¿en qué se diferencian? Entonces, ¿con qué nos quedamos? Si tenemos los pescados enteros delante, podemos fijarnos en las aletas: muy largas en el bonito del norte, cortas en el atún rojo y amarillas en el rabil. Si los compramos en conserva, lo más práctico es leer la especie indicada en el envase. Así sabremos mejor qué nos llevamos a casa y podremos llamar a cada pescado por su nombre. La I
- Papas arrugadas
Papas arrugadas Ingredientes: 1 kilo de papas 150 g de sal gorda Elaboración tradicional Comenzamos limpiando muy bien las patatas, ya que estas se comen con piel y debemos retirar toda la posible arena que tengan. Una vez limpias, las ponemos en un cazo con sal gruesa. Las cubrimos de agua hasta casi taparlas. Se dejan cocer unos 20 minutos a fuego medio-alto tapadas con un paño. Así se formará un vapor y la patata se cocinará igualmente aunque falte agua en la parte de arriba. Pasados 20 minutos, tendremos la mayor parte del agua evaporada y la patata lista. Es el momento de intensificar el fuego y esperar que se evapore toda el agua. El agua se habrá evaporado y habrá quedado la sal. Ahora toca mover las patatas para que acaben de hacerse y se cree una fina capa de sal sobre la piel. La servimos caliente con mojo picón o mojo verde y a disfrutar de una gran receta canaria. Elaboración en olla GM Lavamos bien las patatas (sin pelar). No hace falta pincharlas. En la cubeta, ponemos las patatas y añadimos agua sin llegar a cubrirlas del todo (aprox. hasta 1/2–2/3 de su altura). Añadimos la sal gruesa y cerramos la tapa; programamos "vapor" durante 10 minutos. Despresurizamos y pinchamos una patata para ver si está hecha, escurrimos casi todo el agua, dejando un culín en el fondo, y ponemos menú plancha unos 5 minutos y movemos suavemente las patatas, para que empiecen a arrugarse y se evapore el resto del agua, creando una capa por la patata de sal. Servimos acompañado de mojo picón o mojo verde. Elaboración en robot de cocina: Lavamos bien las patatas, sin pelarlas ni pincharlas. Ponemos las patatas en la jarra, añadimos el agua y la sal y comprobamos que no superamos la marca de llenado máximo. Si no caben holgadas, las hacemos en dos tandas. Programamos 120 °C, potencia calorífica 10 y velocidad 0 durante 25 minutos. Dejamos una salida para el vapor según las indicaciones de nuestro modelo. Al terminar, pinchamos una patata: si todavía ofrece resistencia, prolongamos la cocción en tandas de 5 minutos. El tiempo es orientativo y dependerá del tamaño de las patatas y de la Mambo que tengamos. Escurrimos las patatas con cuidado. Para arrugarlas, las pasamos a un cazo o sartén amplia y las movemos suavemente a fuego medio durante 2–5 minutos, hasta que se evapore la humedad y aparezca la capita blanca de sal. Hacemos este último paso fuera del robot para no dejar la jarra calentándose prácticamente en seco. Servimos las papas con mojo picón o mojo verde.
- Abril: productos de temporada
Empezó abril, y en ya los días son más largos y el sol parece pero va saliendo. Es tiempo de empezar a ir olvidando un poco los cocidos, los guisos... esas comidas calóricas y contundentes (digo un poco, no del todo, ¿eh?, jejeje, que yo sin mis legumbres muero) e ir escogiendo platos llenos de nutrientes y que nos llenen de vitalidad, pero más ligeros. Estamos en primavera y, como tal, es una estación de cambio gradual, así como nuestra alimentación tiene que ser así, poco a poco. Aunque ahora podamos encontrar todo el año de todo, debemos buscar los alimentos que mejor estén en cada temporada, por nuestra salud y por la de nuestro bolsillo... ¡Y optar por productos de proximidad que nos van a aportar mejor sabor y mayor calidad, evitando esos viajes de ultramar! Hay frutas y verduras que desaparecen, como puede ser el grelo, y la mayoría de naranjas, aunque hay una variedad tardía que, junto con el pomelo y el limón, están ahora en pleno momento; aparecen las judías, los nísperos... A las alcachofas les queda muy poco tiempo; aprovechémoslas ahora, y podemos hacer conserva. En el mes pasado empezaron a asomar por nuestras fruterías esas cajas de madera con fresas y fresones; es buen momento para comprar y consumir frescas o aprovechar y hacer confituras, y empezar a ver (si el tiempo cambia, porque está aún frío estos días y peor que se va a poner) con los albaricoques. Las acederas, rabanitos y rúculas y, como no, endibia, que harán nuestras ensaladas superbuenas de sabor y vitaminas, pero no dejemos de lado a nuestros aguacates, espinacas, ajos tiernos y cebollas tiernas, espárragos o zanahorias, y por supuesto el guisante fresco, los tirabeques y las judías verdes o fréjoles, como decimos por Asturias. Y si el bosque nos lo da, empezarían esas setas de primavera, representadas por senderuelas, setas de cardo, colmenillas y San Jorge, pero recordad que en el mundo micológico, hay que tener mucho cuidado y, si no sabemos qué seta es, ni tocarla. Bueno, os dejo aquí un listado de qué es lo que deberíamos incorporar a nuestros platos. Frutas En temporada óptima: fresa, limón, níspero, mango, naranja, papaya, piña, plátano. En temporada buena: aguacate, ciruela, dátil, kiwi, manzana, pera, pomelo. Verduras y hortalizas En temporada óptima: acedera, achicoria, ajo tierno, alcachofa, berro, brócoli, cebolla, coles de hoja, coliflor, espárrago, guisante, haba tierna, tirabeques, judía verde, puerro, rábano, remolacha, zanahoria. En temporada buena: acelga, apio, calabacín, champiñón, endibia, espinaca, lechuga, patata nueva, pepino. Y no nos olvidemos de que ¡¡¡¡¡¡las chufas ya están frescas y podemos empezar a hacer nuestras horchatas caseras!!!!!!
- Chocolate especiado
Chocolate especiado Ingredientes: 300 ml de leche entera 1 rama de canela 1 pieza de anís estrellado 1 g de jengibre en polvo 1 g de nuez moscada 100 g de chocolate negro Azúcar al gusto, si nos apetece. Elaboración en robot de cocina Echamos la leche, la canela, el anís, el jengibre y la nuez moscada en la jarra. Programamos 15 minutos a 90 °C, potencia calorífica 3 y velocidad 1. Colamos la leche y reservamos. Si queremos un sabor más intenso, dejamos que se enfríe, la guardamos tapada en la nevera con las especias y la colamos al día siguiente. Lavamos y secamos bien la jarra. Echamos el chocolate y lo trituramos 30 segundos a velocidad 8. Colocamos la mariposa, añadimos la leche infusionada y programamos 14 minutos a 90 °C, potencia calorífica 2 y velocidad 2. Probamos, añadimos azúcar si nos apetece, servimos y disfrutamos. Elaboración en olla GM Echamos la leche y las especias en la cubeta. Seleccionamos fuego lento, si nuestro modelo dispone de ese menú, y calentamos unos 15 minutos con la tapa abierta, removiendo de vez en cuando. Evitamos que la leche hierva. Colamos la leche. Si preferimos que sepa más a especias, la dejamos enfriar, la guardamos tapada en la nevera con ellas y la colamos al día siguiente. Troceamos el chocolate, devolvemos la leche colada a la cubeta y lo añadimos. Seguimos calentando sin presión y con la tapa abierta, a temperatura suave, mientras removemos hasta que se funda y el chocolate quede bien mezclado. Endulzamos al gusto, servimos y disfrutamos. Elaboración de forma tradicional Ponemos la leche y las especias en un cazo. Calentamos a fuego bajo unos 15 minutos, sin dejar que hierva, y removemos de vez en cuando. Colamos la leche. Para darle más sabor, la dejamos enfriar y la guardamos tapada en la nevera con las especias hasta el día siguiente; después, la colamos. Troceamos el chocolate y lo incorporamos a la leche infusionada. Calentamos a fuego bajo y removemos hasta que se funda y la mezcla quede homogénea. Añadimos azúcar si nos apetece, servimos y disfrutamos.
- Marañuelas de Avilés
Marañuelas de Avilés Ingredientes Para el prefermento 100 g de harina de fuerza 70 ml de leche entera templada 15 g de levadura fresca de panadería o 5 g de levadura seca de panadería Para la masa 400 g de harina de fuerza 125 g de mantequilla sin sal, fundida y templada 150 g de azúcar 1 huevo M 2 yemas de huevo M 40 ml de anís dulce Ralladura fina de 1 limón 5 g de sal 30-50 ml de leche entera templada, solo si la masa lo necesita Para terminar 1 huevo batido 1 cucharada de leche Elaboración en robot de cocina Colocamos la cuchara MamboMix en la jarra. Introducimos los 70 ml de leche templada y la levadura. Programamos 1 minuto, 37 ºC, potencia de calor 2, velocidad 2. Añadimos los 100 g de harina de fuerza del prefermento y programamos 30 segundos, velocidad 3. Retiramos la masa, formamos una bola, la cubrimos y la dejamos reposar entre 30 y 45 minutos, hasta que aumente claramente de volumen. Sin necesidad de lavar la jarra, incorporamos el huevo, las yemas, el azúcar y la ralladura de limón. Mezclamos durante 1 minuto a velocidad 4, sin temperatura. Añadimos la mantequilla fundida ya templada, el anís dulce y el prefermento. Programamos 30 segundos, velocidad 3. Incorporamos 350 g de harina, la sal y programamos 3 minutos, velocidad 2. Agregamos los 50 g de harina restantes y amasamos durante 4 minutos, velocidad 2. Comprobamos la masa: debe ser suave, elástica y ligeramente pegajosa, pero manejable. Si estuviera muy seca, añadimos leche templada de cucharada en cucharada y amasamos 1 minuto más a velocidad 2. Retiramos la masa, formamos una bola y la colocamos en un bol amplio ligeramente engrasado. Cubrimos y dejamos levar en un lugar templado entre 1 hora y 30 minutos y 2 horas, hasta que doble su volumen. Volcamos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y la dividimos en 10-12 porciones. Reservamos una pequeña parte de cada porción para crear el remate superior. Formamos una bola grande con cada porción y otra más pequeña con la masa reservada. Colocamos la bola pequeña sobre la grande y realizamos cuatro cortes poco profundos en cruz con unas tijeras o un cuchillo afilado, sin llegar a separar la masa por completo. Colocamos las marañuelas sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando separación entre ellas. Tapamos y dejamos reposar 30-40 minutos. Precalentamos el horno a 175 ºC, con calor arriba y abajo. Mezclamos el huevo batido con la leche y pincelamos con cuidado la superficie de los bollos. Horneamos durante 18-22 minutos, hasta que estén bien doradas. Dejamos enfriar sobre una rejilla. Elaboración tradicional Mezclamos en un bol los 70 ml de leche templada, la levadura y los 100 g de harina de fuerza del prefermento. Amasamos hasta obtener una bola lisa. Cubrimos el prefermento y lo dejamos reposar entre 30 y 45 minutos, hasta que aumente de volumen. En un bol grande batimos el huevo, las yemas y el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Añadimos la ralladura de limón, la mantequilla fundida y templada y el anís dulce. Incorporamos el prefermento y mezclamos hasta integrarlo. Añadimos poco a poco la harina de fuerza y la sal. Amasamos durante 10-12 minutos, hasta conseguir una masa lisa, elástica y suave. Si fuera necesario, añadimos entre 30 y 50 ml de leche templada poco a poco. Formamos una bola, la colocamos en un bol ligeramente engrasado, cubrimos y dejamos levar entre 1 hora y 30 minutos y 2 horas, o hasta que doble su volumen. Desgasificamos la masa presionando suavemente con las manos. Dividimos en 10-12 porciones y reservamos una pequeña parte de cada una. Formamos las bases redondas y colocamos encima las porciones pequeñas. Marcamos cuatro cortes en cruz en la parte superior para crear la forma característica. Disponemos las marañuelas sobre una bandeja forrada con papel de horno. Las cubrimos y dejamos reposar otros 30-40 minutos. Pincelamos con huevo batido mezclado con una cucharada de leche y horneamos a 175 ºC durante 18-22 minutos, hasta que estén doradas y cocidas por dentro. Dejamos enfriar sobre una rejilla antes de servir. Consejos No añadimos harina en exceso durante el amasado: una masa ligeramente pegajosa dará unas marañuelas más tiernas. La mantequilla debe estar fundida pero templada; si está caliente, puede afectar a la levadura. Si se doran demasiado rápido, cubrimos la bandeja de forma holgada con papel de aluminio durante los últimos minutos de horno. Se conservan bien 2-3 días en un recipiente hermético; también se pueden congelar una vez frías.










