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  • Cómo elegir una lavadora: guía práctica para acertar con tu compra

    Cómo elegir una lavadora: guía práctica para acertar con tu compra Cómo elegir una lavadora: guía práctica para acertar con tu compra Capacidad, centrifugado, eficiencia, programas y funciones inteligentes: todo lo que debes revisar antes de elegir tu próxima lavadora. Comprar una lavadora no debería basarse solo en el diseño o en cuántos kilos admite. Es un electrodoméstico que forma parte de la rutina diaria y, si eliges bien, puede ayudarte a ahorrar tiempo, energía y esfuerzo en cada colada. La clave está en encontrar un modelo que encaje con tu hogar, tu espacio y tu forma de lavar. ¿Vives solo o en familia? ¿Lavas edredones o prendas voluminosas? ¿Necesitas que funcione con poco ruido? ¿Buscas automatizar al máximo cada ciclo? Esta guía reúne los aspectos más importantes para escoger una lavadora. . Empieza por medir el espacio disponible. 1. Empieza por medir el espacio disponible. Antes de comparar capacidades o programas, revisa dónde vas a instalarla. Además de comprobar el ancho, alto y fondo del hueco, recuerda dejar espacio suficiente para las conexiones, la ventilación y la apertura de la puerta. Si la lavadora estará bajo una encimera, dentro de un mueble o en una zona de paso, cada centímetro cuenta. ¿Qué tipo de instalación necesitas? Lavadora de carga frontal: Es la opción más habitual. Permite aprovechar la parte superior como superficie de apoyo o instalarla bajo encimera, siempre que las medidas lo permitan. Lavadora de carga superior: Puede ser una buena alternativa cuando no hay espacio para abrir una puerta frontal. Lavadora integrable: está diseñada para quedar oculta tras la puerta de un mueble y mantener una estética uniforme en la cocina o lavandería. Consejo: Mide dos veces: el hueco, los accesos hasta la estancia y el recorrido que necesitará la puerta para abrirse cómodamente. Elige la capacidad según tu colada real 2. Elige la capacidad según tu colada real La capacidad se expresa en kilos y define la cantidad máxima de ropa que puede lavar la máquina en un ciclo. Pero no se trata de escoger siempre la lavadora más grande, sino la que mejor se adapta a tu ritmo. Orientación rápida de capacidad Capacidad Puede encajar contigo... 5–6 kg Vives solo o en pareja y haces coladas pequeñas con frecuencia. 7–8 kg Buscas una opción versátil para una o dos personas, o para un hogar con colada habitual. 9–10 kg Sois varios en casa, laváis toallas con frecuencia o queréis reducir el número de ciclos. 12 kg Necesitas lavar prendas voluminosas, ropa de cama o grandes cantidades de ropa en una sola tanda. Una mayor capacidad puede ayudarte a concentrar más ropa en menos lavados, pero solo será una ventaja si realmente la aprovechas. Si normalmente pones cargas ligeras, una lavadora demasiado grande puede no ser la opción más eficiente para tu rutina. Revisa las revoluciones 3. Revisa las revoluciones: las rpm importan Las revoluciones por minuto, o rpm, indican la velocidad máxima de centrifugado. Cuanto mayor sea, más agua puede extraer la lavadora de las prendas al finalizar el ciclo. Esto puede ser especialmente útil si: Tiendes la ropa dentro de casa. Quieres reducir el tiempo de secado. Utilizas secadora después del lavado. Lavas con frecuencia toallas, sábanas o prendas gruesas. ¿Qué centrifugado elegir? 1000 rpm: una opción adecuada para coladas cotidianas y tejidos que requieren un tratamiento más suave. 1200–1250 rpm: aporta un buen equilibrio para la mayoría de hogares. 1350–1400 rpm: una alternativa interesante para extraer más humedad de la ropa y agilizar el secado posterior. Lo más práctico es elegir una lavadora que permita regular el centrifugado: así podrás adaptar cada lavado a prendas delicadas, ropa deportiva, algodón, toallas o ropa de cama. Prioriza la eficiencia energética Prioriza la eficiencia energética La lavadora se utiliza durante todo el año, así que la eficiencia no es un detalle menor. Elegir un modelo con una buena clasificación energética puede marcar la diferencia en el consumo de cada ciclo. Pero no te quedes solo con la letra de la etiqueta: revisa también las tecnologías que ayudan a optimizar el lavado. Funciones que conviene valorar Programas ECO: pensados para reducir el consumo en el lavado habitual. Detección de carga: ajusta determinados parámetros según la cantidad de ropa introducida. Motores eficientes: ayudan a mejorar el rendimiento y a reducir ruido y vibraciones. Inicio diferido: permite programar la colada para el momento que mejor encaje con tu rutina. Motor Inverter o Direct Drive: compara el tipo de motor 5. Motor Inverter o Direct Drive: compara el tipo de motor El motor es uno de los elementos que más influye en la experiencia de uso. Si la lavadora estará cerca del salón, dormitorios o una zona de trabajo, conviene prestar atención al ruido y las vibraciones. En la gama actual aparecen dos alternativas principales: Motor Inverter: una opción orientada a un funcionamiento eficiente y estable. Direct Drive: una tecnología disponible en determinados modelos de mayor capacidad. No necesitas muchos programas: necesitas los adecuados 6. No necesitas muchos programas: necesitas los adecuados Tener muchos programas puede ser útil, pero solo si responden a cómo lavas realmente. Antes de comprar, piensa en las prendas que predominan en tu día a día y en los imprevistos que quieres resolver. Programas y funciones que aportan valor Programa rápido: para prendas poco sucias o coladas urgentes. Programa ECO: para el uso cotidiano con un consumo optimizado. Ropa delicada: para tejidos que requieren un cuidado específico. Prelavado: útil para ropa especialmente sucia. Programa antialergias: una opción a valorar en hogares con personas sensibles. Limpieza de tambor: ayuda a mantener el interior de la lavadora en buenas condiciones. Programa de vapor: un extra para quienes buscan un cuidado adicional de las prendas. El mejor criterio: elige una lavadora con ciclos que vayas a utilizar de verdad, no solo con una lista larga de opciones. Vapor: un extra para el cuidado de la ropa 7. Vapor: un extra para el cuidado de la ropa Las funciones de vapor son una característica interesante para quienes buscan un tratamiento adicional en determinados lavados. Según el modelo, el vapor puede integrarse en programas específicos para ayudar a tratar la colada y complementar el lavado convencional. Es una función a tener en cuenta si en casa se lava con frecuencia ropa de diario, prendas que necesitan un cuidado extra o textiles que se quieren refrescar. Funciones inteligentes que simplifican tu rutina 8. Funciones inteligentes que simplifican tu rutina La tecnología también puede facilitar la colada. Si prefieres dedicar menos tiempo a elegir ajustes, busca funciones que automaticen parte del proceso. Algunas opciones interesantes Autodosis: dosifica el detergente de forma automática según el sistema del modelo. Selección inteligente de programa: simplifica la elección del ciclo. Ajuste según carga: adapta parámetros del lavado a la cantidad de ropa. Pantalla a color: facilita la visualización de programas, opciones y progreso del ciclo. Carga automática: puede ayudar a ajustar el proceso de lavado. 9. Los pequeños detalles que se notan cada día Hay funciones que pueden parecer secundarias en la ficha técnica, pero que marcan una diferencia real en el uso diario. Antes de decidir, comprueba si el modelo incluye: Stop&Go: para pausar el ciclo y añadir una prenda olvidada, cuando el programa lo permita. Inicio diferido: para programar cuándo quieres que comience el lavado. Bloqueo infantil o KidLock: especialmente útil en hogares con niños. Puerta amplia: facilita la carga y descarga de prendas grandes. Display LED o pantalla táctil: para un manejo más visual e intuitivo. Limpieza de tambor: para el mantenimiento periódico del electrodoméstico. Checklist final: qué revisar antes de comprar una lavadora Checklist final: qué revisar antes de comprar una lavadora Antes de tomar la decisión, revisa esta lista: Medidas del hueco de instalación. Tipo de carga: frontal, superior o integrable. Capacidad adaptada a tu hogar. Revoluciones de centrifugado regulables. Clasificación energética y programa ECO. Tipo de motor. Programas que realmente utilizarás. Funciones de vapor, si buscas un cuidado adicional. Opciones inteligentes como autodosis o ajuste por carga. Extras de uso diario: Stop&Go, inicio diferido, bloqueo infantil y limpieza de tambor. La mejor lavadora es la que encaja contigo No existe una única lavadora perfecta para todos los hogares. La elección adecuada dependerá de cuánto lavas, qué tipo de prendas predominan en tu colada, el espacio disponible y las funciones que realmente te ayuden en el día a día. Si buscas una compra práctica, empieza por lo esencial: medidas, capacidad, centrifugado y eficiencia. Después, elige los extras que aporten comodidad a tu rutina: vapor, autodosis, programas inteligentes o controles más visuales. Porque escoger bien una lavadora no es solo lavar ropa: es ganar tiempo para lo que importa.

  • Fabes con almejas

    Fabes con almejas Ingredientes 350 g de fabes asturianas secas 1 kg de almejas finas o babosas 1 cebolla pequeña 1 puerro pequeño 3 dientes de ajo 1 hoja de laurel 100 ml de vino blanco seco 1,4 l de fumet de pescado suave o agua 50 ml de aceite de oliva virgen extra 1 cucharadita de pimentón dulce Unas hebras de azafrán Sal, al gusto Perejil fresco picado, opcional Elaboración tradicional Ponemos las fabes en un bol amplio, las cubrimos con abundante agua fría y las dejamos a remojo durante 12 horas. Colocamos las almejas en un recipiente con agua fría y sal durante 1 hora para que suelten la arena. Las enjuagamos bien bajo el grifo y descartamos las que estén rotas o abiertas y no se cierren al tocarlas. Escurrimos las fabes y las pasamos a una olla amplia junto con la cebolla pelada, el puerro limpio, dos dientes de ajo pelados y la hoja de laurel. Vertemos el fumet frío hasta cubrirlas dos dedos por encima. Llevamos a ebullición a fuego medio, retiramos la espuma que se forme en la superficie y bajamos el fuego cuando comiencen a hervir. Cocinamos con la olla parcialmente tapada durante 2 horas aproximadamente, hasta que las fabes estén tiernas. Añadimos un poco de agua fría si fuera necesario para mantenerlas cubiertas. Retiramos la cebolla, el puerro, los ajos y el laurel. Trituramos las verduras con unas cucharadas de caldo y 5 o 6 fabes, y devolvemos la crema a la olla para espesar el guiso. Calentamos el aceite en una sartén amplia a fuego suave. Añadimos el diente de ajo restante picado y lo cocinamos hasta que empiece a dorarse. Retiramos la sartén del fuego, incorporamos el pimentón y removemos rápidamente. Añadimos el vino blanco, devolvemos la sartén al fuego e incorporamos las almejas. Tapamos y cocinamos durante 2 o 3 minutos, hasta que se abran. Desechamos las que permanezcan cerradas. Incorporamos a la olla el jugo colado de las almejas, el sofrito y las hebras de azafrán. Cocinamos 5 minutos a fuego muy suave, moviendo la olla con movimientos circulares. Añadimos las almejas, probamos el punto de sal y dejamos reposar 10 minutos antes de servir en platos hondos. Terminamos con perejil picado si lo deseamos. Elaboración en olla GM Dejamos las fabes en remojo con abundante agua fría durante 12 horas. Después las escurrimos y las enjuagamos con cuidado. Dejamos las almejas en agua fría con sal durante 1 hora. Las enjuagamos bien y retiramos las que estén rotas o abiertas. Introducimos en la cubeta las fabes, la cebolla pelada, el puerro limpio, dos dientes de ajo, el laurel y 1,2 l de fumet o agua. Cerramos la olla y cocinamos a presión alta durante 32 minutos. Dejamos que la presión baje de forma natural durante 15 minutos antes de abrir. Comprobamos que las fabes estén tiernas; si lo necesitan, añadimos un poco más de líquido caliente y cocinamos 5 minutos adicionales a presión alta. Retiramos la cebolla, el puerro, los ajos y el laurel. Trituramos las verduras con unas cucharadas de caldo y unas pocas fabes, y las incorporamos de nuevo a la cubeta. Calentamos el aceite en una sartén, doramos el ajo restante picado y retiramos del fuego. Añadimos el pimentón, vertemos el vino blanco y llevamos de nuevo al fuego. Incorporamos las almejas, tapamos la sartén y cocinamos durante 2 o 3 minutos, hasta que se abran. Desechamos las que no se hayan abierto. Añadimos a la cubeta las almejas, su jugo previamente colado y el azafrán. Cocinamos con la tapa abierta durante 5 minutos en función guiso o a temperatura suave. Ajustamos de sal, dejamos reposar 10 minutos y servimos las fabes con almejas en platos hondos. Elaboración en olla lenta Ponemos las fabes a remojo en abundante agua fría durante 12 horas. Las escurrimos y las lavamos suavemente. Ponemos las almejas en un recipiente con agua fría y sal durante 1 hora. Las enjuagamos bien y descartamos las que estén rotas o no se cierren al tocarlas. Introducimos en la cubeta las fabes, la cebolla pelada, el puerro limpio, dos dientes de ajo, la hoja de laurel y el fumet o agua caliente. El líquido debe cubrir las fabes unos dos dedos. Cocinamos durante 7 horas en temperatura baja, sin remover con cuchara. Durante la última hora comprobamos el punto de cocción y añadimos un poco más de fumet caliente si lo necesitan. Retiramos la cebolla, el puerro, los ajos y el laurel. Trituramos las verduras con unas cucharadas de caldo y unas pocas fabes, y devolvemos la crema a la cubeta. Calentamos el aceite en una sartén pequeña, doramos el ajo restante picado y retiramos del fuego. Añadimos el pimentón, incorporamos el vino blanco y volvemos a poner la sartén al fuego. Añadimos las almejas, tapamos y cocinamos durante 2 o 3 minutos, hasta que se abran. Retiramos las almejas que no se hayan abierto y colamos el jugo que hayan soltado. Incorporamos el jugo de las almejas, el sofrito, el azafrán y las almejas abiertas a la cubeta. Cocinamos 20 minutos más en temperatura baja. Probamos el punto de sal, dejamos reposar 10 minutos y servimos en platos hondos.

  • Patatas guisadas con cordero (costillas)

    Patatas guisadas con cordero (costillas) Ingredientes: 600 g de costillas de cordero separadas ½ cebolla ½ pimiento rojo 3 o 4 dientes de ajo con piel 1 tomate maduro rallado 3 o 4 patatas medianas 1 hoja de laurel 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 80 ml de vino blanco ½ cucharadita de pimentón dulce Una pizca de pimentón picante, opcional Sal y pimienta negra molida 700-800 ml de agua caliente aproximadamente Elaboración: Separamos las costillas una a una y las salpimentamos al gusto. Damos un golpe ligero a los dientes de ajo sin quitarles la piel. Calentamos el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio. Añadimos los ajos y las costillas, y las doramos bien por todos los lados. Este paso aportará más sabor al caldo. Incorporamos la cebolla y el pimiento rojo cortados en trocitos pequeños, junto con la hoja de laurel. Rehogamos durante unos 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras estén tiernas. Añadimos el tomate rallado y cocinamos otros 7 u 8 minutos, hasta que pierda parte de su agua y el sofrito quede concentrado. Bajamos ligeramente el fuego, incorporamos el pimentón dulce y, si se desea, una pizca de pimentón picante. Removemos rápidamente para que no se queme. Vertemos el vino blanco y dejamos que hierva durante 2 o 3 minutos para evaporar el alcohol. Cubrimos las costillas con agua caliente, dejando el líquido unos dos dedos por encima de la carne. Probamos el caldo y ajustamos de sal. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 35-45 minutos, hasta que las costillas estén tiernas. Si el caldo reduce demasiado, añadimos un poco más de agua caliente. Pelamos las patatas y las cortamos en trozos de bocado, chascándolas al final del corte para que liberen almidón y ayuden a espesar el caldo. Incorporamos las patatas a la cazuela. El caldo debe cubrirlas casi por completo; añadimos un poco más de agua caliente si fuese necesario. Cocinamos sin remover en exceso durante 15-20 minutos, a fuego suave, hasta que las patatas estén tiernas. Podemos mover la cazuela por las asas de vez en cuando para ligar la salsa sin romperlas. Retiramos la hoja de laurel, dejamos reposar el guiso 5 minutos y servimos bien caliente.

  • Magdalenas de queso de los Beyos y nueces en robot de cocina y freidora de aire

    Magdalenas de queso de los Beyos y nueces en robot de cocina y freidora de aire Ingredientes 210 g de harina de trigo 7 g de levadura química 5 g de sal 2 huevos 100 g de azúcar 220 ml de aceite de oliva suave 60 ml de leche 120 g de queso Beyos en dados 60 g de nueces troceadas 12 cápsulas para magdalenas Elaboración: Mezclamos la harina con la levadura química y la sal, tamizamos la mezcla y la reservamos para incorporarla más adelante. Troceamos las nueces y cortamos el queso suave tipo Beyos en dados pequeños, reservando unos pocos trocitos de nuez para colocar sobre las magdalenas antes de cocinarlas. Colocamos la mariposa en la jarra de Mambo, añadimos los huevos y el azúcar y programamos 3 minutos a velocidad 3. Conseguimos así una mezcla más clara y con algo de volumen, que ayudará a que las magdalenas queden más esponjosas. Incorporamos el aceite de oliva suave y la leche, y mezclamos durante 20 segundos a velocidad 3. Añadimos las nueces troceadas y mezclamos 10 segundos a velocidad 2 para repartirlas sin triturarlas demasiado. Retiramos la mariposa, añadimos la harina que habíamos reservado y programamos 20 segundos a velocidad 3. Terminamos de integrar la masa con la espátula, realizando movimientos suaves y comprobando que no queden restos de harina en el fondo de la jarra. Cubrimos la masa y la dejamos reposar en el frigorífico durante 1 hora. Este reposo ayuda a que las magdalenas desarrollen mejor el copete durante la cocción y mejora su textura. Precalentamos la Cecofry a 170 ºC durante 3 minutos. Colocamos las cápsulas florales dentro de moldes rígidos para magdalenas, ya que así mantendrán mejor su forma, y las rellenamos hasta aproximadamente la mitad de su capacidad. Ponemos un dado de queso y unos trocitos de nuez en el centro de cada cápsula. Cubrimos con un poco más de masa hasta llegar a tres cuartas partes de la cápsula, procurando que el queso quede recogido en el interior para que se funda durante la cocción. Colocamos los moldes en el cestillo sin amontonarlos y cocinamos las magdalenas en la Cecofry a 170 ºC durante 11–14 minutos. Comprobamos la cocción pinchando la parte de masa con un palillo, evitando el centro donde se encuentra el queso; si sale limpio, las retiramos. Dejamos reposar las magdalenas 5 minutos dentro de los moldes antes de sacarlas a una rejilla. Las servimos templadas para disfrutar del queso fundido y de las nueces crujientes.

  • Fabes con pulpo

    Fabes con pulpo Ingredientes 350 g de fabes asturianas secas 700 g de pulpo cocido 1 cebolla 2 dientes de ajo 1 hoja de laurel 1 cucharadita de pimentón dulce ½ cucharadita de pimentón picante 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 1,2 l de caldo de cocción del pulpo o agua Sal al gusto Elaboración tradicional Ponemos las fabes en remojo con abundante agua fría durante 12 horas. Al día siguiente las escurrimos y las enjuagamos con suavidad. Pelamos la cebolla y los ajos. Ponemos las fabes en una olla amplia junto con la cebolla entera, los ajos y la hoja de laurel. Cubrimos con el caldo de cocción del pulpo o con agua fría, procurando que el líquido quede unos dos dedos por encima de las fabes. Llevamos a ebullición a fuego medio. Cuando comiencen a hervir, retiramos la espuma que se forme en la superficie y bajamos el fuego. Cocinamos las fabes a fuego muy suave durante 2 horas aproximadamente, con la olla parcialmente tapada. Añadimos un poco más de agua fría si lo necesitan durante la cocción y movemos la olla con movimientos circulares, sin remover con cuchara, para evitar que se rompan. Retiramos la cebolla, los ajos y el laurel. Trituramos la cebolla y los ajos con un poco de caldo hasta obtener una crema fina y la incorporamos de nuevo a la olla. Calentamos el aceite en una sartén pequeña, retiramos del fuego y añadimos los dos tipos de pimentón. Incorporamos este sofrito a las fabes y movemos la olla con suavidad para integrarlo. Cortamos el pulpo cocido en rodajas y lo añadimos cuando las fabes estén tiernas. Cocinamos durante 5 minutos a fuego bajo, ajustamos de sal y dejamos reposar 15 minutos antes de servir en platos hondos. Elaboración en olla GM Dejamos las fabes en remojo con abundante agua fría durante 12 horas. Las escurrimos y las enjuagamos con cuidado. Pelamos la cebolla y los ajos. Introducimos en la cubeta las fabes, la cebolla entera, los ajos, el laurel y el caldo de cocción del pulpo o el agua. Cerramos la olla, programamos presión alta durante 28 minutos y dejamos que la presión descienda de forma natural durante 15 minutos antes de abrir. Retiramos la cebolla, los ajos y el laurel. Trituramos la cebolla y los ajos con un poco de caldo y los devolvemos a la cubeta. Calentamos el aceite en una sartén, lo retiramos del fuego y añadimos el pimentón dulce y el picante. Vertemos el sofrito sobre las fabes y mezclamos moviendo la cubeta con suavidad. Incorporamos el pulpo cortado en rodajas y programamos el menú guiso con la tapa abierta durante 5 minutos. Probamos el caldo, rectificamos de sal si fuera necesario y dejamos reposar 10 minutos antes de servir en platos hondos. Elaboración en olla lenta Ponemos las fabes en remojo con abundante agua fría durante 12 horas. Después las escurrimos y las enjuagamos con suavidad. Pelamos la cebolla y los ajos. Incorporamos a la cubeta de la olla lenta las fabes, la cebolla entera, los ajos, el laurel y el caldo de cocción del pulpo o el agua. Cocinamos durante 7 horas en temperatura baja, sin destapar durante las primeras 5 horas. Si utilizamos temperatura alta, cocinamos durante 4 horas y 30 minutos. Retiramos la cebolla, los ajos y el laurel. Trituramos la cebolla y los ajos con un poco de caldo y añadimos la crema a la olla. Calentamos el aceite en una sartén pequeña, retiramos del fuego, agregamos el pimentón dulce y el picante e incorporamos el sofrito a las fabes. Añadimos el pulpo cortado en rodajas, mezclamos con movimientos suaves y cocinamos durante 20 minutos más a temperatura baja. Probamos el caldo, ajustamos de sal si fuera necesario y dejamos reposar 15 minutos antes de servir en platos hondos.

  • Bacalao Tizón

    Bacalao Tizón Ingredientes 1 kg de bacalao desalado, en lomos 3 pimientos rojos 1 cabeza de ajo 1 kg de patatas 200 ml de aceite de oliva suave 1 pizca de sal 1 pizca de azúcar Perejil fresco picado Elaboración tradicional Precalentamos el horno a 220 ºC. Lavamos los pimientos, los untamos con un poco de aceite y añadimos una pizca de sal. Asamos los pimientos durante 10 minutos, hasta que comiencen a ablandarse. Los retiramos, los cubrimos durante unos minutos para facilitar el pelado y reservamos el jugo que hayan soltado. Pelamos los pimientos, retiramos las semillas y los cortamos en tiras. Pelamos los ajos y los laminamos. Calentamos 3 cucharadas de aceite en una sartén amplia y sofreímos los ajos laminados a fuego suave hasta que estén ligeramente dorados. Retiramos unas láminas para decorar al final. Añadimos las tiras de pimiento y su jugo a la sartén. Cocinamos durante 5 minutos a fuego suave y agregamos una pizca de azúcar para equilibrar la acidez. Reservamos. Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas finas y las cocinamos en abundante aceite a fuego medio-bajo hasta que estén tiernas, sin llegar a dorarse demasiado. Las escurrimos y las distribuimos en una fuente apta para horno. Secamos los lomos de bacalao con papel de cocina y los marcamos en una plancha o sartén muy caliente durante 1 minuto por cada lado, comenzando por la parte de la piel. Colocamos el bacalao sobre las patatas y repartimos por encima los pimientos con los ajos. Horneamos a 180 ºC durante 8 minutos. Retiramos la fuente del horno. Ligamos los jugos de cocción con un poco del aceite de las patatas, moviendo la sartén o la fuente con suavidad hasta obtener una salsa ligera. Servimos cada lomo con las patatas panadera, los pimientos y la salsa. Terminamos con las láminas de ajo frito reservadas y un poco de perejil picado.

  • Huevos tontos

    Huevos tontos Ingredientes: 250 g de pan del día anterior, con miga consistente 220 ml de leche 3 huevos M 2 dientes de ajo 10 g de perejil fresco ½ cucharadita de sal Aceite de oliva suave o aceite de girasol, suficiente para freír Elaboración con robot de cocina: Pelamos los ajos, lavamos y secamos el perejil. Los incorporamos a la jarra y picamos durante 6 segundos a velocidad 6. Bajamos los restos hacia las cuchillas con la espátula. Cortamos el pan en dados pequeños y lo colocamos en un bol amplio. Vertemos la leche poco a poco y mezclamos hasta que el pan quede humedecido, sin exceso de líquido. Dejamos reposar 5 minutos. Añadimos al bol los ajos y el perejil picados, los huevos y la sal. Mezclamos con una cuchara o con las manos limpias hasta obtener una masa húmeda, compacta y fácil de porcionar. Si quedase demasiado seca, añadimos una cucharada más de leche; si quedase muy blanda, incorporamos un poco más de pan desmigado. Dejamos reposar la masa durante 10 minutos para que el pan absorba bien los líquidos. Calentamos abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. Formamos porciones con ayuda de dos cucharas y las introducimos con cuidado en el aceite caliente. Freímos durante 2 o 3 minutos por cada lado, hasta que queden doradas y crujientes por fuera. Retiramos los huevos tontos y los dejamos escurrir sobre papel absorbente antes de servirlos calientes. Elaboración tradicional: Pelamos y picamos muy finos los ajos. Lavamos, secamos y picamos el perejil. Cortamos el pan en dados pequeños y lo ponemos en un bol amplio. Añadimos la leche gradualmente, removiendo para humedecer toda la miga sin llegar a encharcarla. Dejamos reposar 5 minutos. Incorporamos los ajos, el perejil, los huevos y la sal. Mezclamos hasta conseguir una masa ligada, húmeda y consistente. Ajustamos con un poco más de leche si estuviese seca o con pan desmigado si resultase demasiado líquida. Dejamos reposar la mezcla durante 10 minutos. Calentamos abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. Tomamos pequeñas porciones de masa con dos cucharas y las depositamos en el aceite, procurando no llenar demasiado la sartén. Freímos los huevos tontos durante 2 o 3 minutos por cada lado, hasta que estén bien dorados. Los retiramos sobre papel absorbente y los servimos recién hechos.

  • Tosta de ricotta y anchoas

    Tosta de ricotta y anchoas Ingredientes: 1 barra de pan de masa madre 200 g de queso ricotta o requesón 50 ml de nata para montar bien fría Sal, al gusto Pimienta negra recién molida, al gusto Ralladura de medio limón Aceite de oliva virgen extra 8 sardinas anchoadas o anchoas de buena calidad Elaboración en robot de cocina: Colocamos la mariposa sobre las cuchillas e incorporamos la nata muy fría. Programamos velocidad 4 durante 1-2 minutos, vigilando el proceso hasta que veamos que empieza a coger cuerpo. No necesitamos montarla del todo, solo dejarla con una textura cremosa y firme para que aguante bien sobre las tostas. La mariposa es el accesorio indicado para montar nata en Mambo. Añadimos el queso ricotta o requesón, una pizca de sal, pimienta negra recién molida y la ralladura de medio limón. Programamos velocidad 3 durante 20-30 segundos, hasta que tengamos una crema homogénea, suave y con consistencia para untar o poner con manga pastelera. Cortamos el pan de masa madre en rebanadas y las tostamos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva a fuego medio. Las dejamos dorar por ambos lados hasta que estén crujientes por fuera, pero mantengan algo de miga tierna. Pasamos la crema de ricotta a una manga pastelera o la repartimos directamente con una cuchara sobre cada tosta. Colocamos una sardina anchoada o una anchoa encima, terminamos con un poco más de ralladura de limón y servimos enseguida. Elaboración tradicional: Ponemos la nata muy fría en un recipiente alto y estrecho. La batimos con las varillas de la batidora de mano hasta que empiece a montar y tenga una textura cremosa y consistente. Procuramos no batir de más para que no se corte. Añadimos la ricotta o el requesón, una pizca de sal, pimienta negra recién molida y la ralladura de medio limón. Batimos unos segundos más, a velocidad media, hasta integrar todos los ingredientes y conseguir una crema firme. Cortamos el pan en rebanadas y ponemos una sartén al fuego con un chorrito de aceite de oliva. Tostamos el pan por ambos lados hasta que quede doradito y crujiente. Repartimos la crema de ricotta sobre las tostas, usando una manga pastelera si queremos una presentación más cuidada. Colocamos encima una sardina anchoada o una anchoa y terminamos con un poco de ralladura de limón recién hecha. Servimos al momento para disfrutar del pan todavía crujiente.

  • Langostinos en salsa picante

    Langostinos en salsa picante Ingredientes: 500 g de langostinos crudos, frescos o congelados Zumo de 1 limón 1 chorrito de salsa de soja 30 ml de aceite de oliva virgen extra 3 dientes de ajo Jengibre fresco, al gusto Perejil fresco picado 10 gotas de Tabasco o nuestra salsa picante favorita Sal, al gusto Pimienta negra molida, al gusto Pan para acompañar, opcional Si utilizamos langostinos congelados, los descongelamos previamente en la nevera y los secamos bien antes de empezar. Para macerarlos, los mantenemos siempre refrigerados. Elaboración en freidora de aire Pelamos y picamos los ajos y el jengibre muy finitos. Lavamos el perejil, lo secamos y lo picamos al gusto. Ponemos los langostinos en un recipiente amplio con tapa y añadimos el zumo de limón, la salsa de soja, el aceite de oliva, el ajo, el jengibre, el perejil, el Tabasco, una pizca de sal y pimienta negra. Removemos bien para que todos los langostinos queden impregnados con el aliño. Tapamos el recipiente y lo dejamos reposar en la nevera durante al menos 4 horas. Durante el macerado, podemos removerlos una o dos veces para repartir bien todos los jugos y el sabor.Colocamos papel de horno con bordes levantados o un molde apto para freidora de aire dentro de la cesta. Así conseguimos recoger toda la salsa sin que se escape por los agujeros. Vertemos los langostinos junto con todo el aliño y los distribuimos en una sola capa siempre que sea posible. Cocinamos a 200 ºC durante 7 minutos. Abrimos la cesta a mitad de cocción y removemos con cuidado para que los langostinos se hagan de forma uniforme. Si son muy grandes, podemos añadir 1 o 2 minutos más. Los servimos bien calientes, regándolos con la salsa que haya quedado en el fondo. Los acompañamos con pan para disfrutar hasta la última gota. Elaboración en robot de cocina Pelamos y picamos los ajos y el jengibre muy finitos. Lavamos el perejil, lo secamos y lo picamos al gusto. Ponemos los langostinos en un recipiente amplio con tapa y añadimos el zumo de limón, la salsa de soja, el aceite de oliva, el ajo, el jengibre, el perejil, el Tabasco, una pizca de sal y pimienta negra. Removemos bien para que todos los langostinos queden impregnados con el aliño. Tapamos el recipiente y lo dejamos reposar en la nevera durante al menos 4 horas. Durante el macerado, podemos removerlos una o dos veces para repartir bien todos los jugos y el sabor.Colocamos la MamboMix en la jarra y añadimos los langostinos macerados junto con toda la salsa. Programamos 120 ºC, potencia de calor 8, velocidad 1 durante 8 minutos. Cuando falten unos minutos, comprobamos que los langostinos hayan cambiado de color y estén bien cocinados. Si son pequeños, podemos reducir ligeramente el tiempo para que no se pasen. Servimos los langostinos en una fuente, añadimos por encima toda la salsa de la jarra y terminamos con un poco más de perejil fresco picado si nos apetece. Elaboración en olla GM Pelamos y picamos los ajos y el jengibre muy finitos. Lavamos el perejil, lo secamos y lo picamos al gusto. Ponemos los langostinos en un recipiente amplio con tapa y añadimos el zumo de limón, la salsa de soja, el aceite de oliva, el ajo, el jengibre, el perejil, el Tabasco, una pizca de sal y pimienta negra. Removemos bien para que todos los langostinos queden impregnados con el aliño. Tapamos el recipiente y lo dejamos reposar en la nevera durante al menos 4 horas. Durante el macerado, podemos removerlos una o dos veces para repartir bien todos los jugos y el sabor.Vertemos los langostinos macerados con toda la salsa en la cubeta. Programamos el menú Plancha a 140 ºC durante 7 minutos, sin cerrar la tapa. Removemos de vez en cuando con cuidado para que los langostinos se cocinen por igual y para que el ajo, el jengibre y la salsa no se agarren al fondo. Cuando los langostinos estén rosados, la carne se vea opaca y la salsa haya reducido ligeramente, cancelamos el programa. Los servimos calientes con todo el jugo de la cubeta y pan al lado. Elaboración en cocina tradicional Pelamos y picamos los ajos y el jengibre muy finitos. Lavamos el perejil, lo secamos y lo picamos al gusto. Ponemos los langostinos en un recipiente amplio con tapa y añadimos el zumo de limón, la salsa de soja, el aceite de oliva, el ajo, el jengibre, el perejil, el Tabasco, una pizca de sal y pimienta negra. Removemos bien para que todos los langostinos queden impregnados con el aliño. Tapamos el recipiente y lo dejamos reposar en la nevera durante al menos 4 horas. Durante el macerado, podemos removerlos una o dos veces para repartir bien todos los jugos y el sabor. Ponemos una sartén amplia al fuego medio-alto y vertemos los langostinos junto con todo el aliño. Los cocinamos durante unos 6-8 minutos, removiendo con frecuencia para que se hagan por todos lados. Cuando los langostinos estén rosados, firmes y la salsa haya reducido un poco, retiramos la sartén del fuego. Procuramos no cocinarlos de más para que queden jugosos. Los langostinos están listos cuando su carne se vuelve opaca. Los pasamos a una fuente, vertemos toda la salsa por encima y los servimos recién hechos. Ponemos pan en el centro de la mesa porque esta salsa pide mojar sin pensarlo demasiado.

  • Crostata de mermelada de cerezas

    Crostata de mermelada de cerezas Ingredientes 150 g de mantequilla a temperatura ambiente 100 g de azúcar Ralladura de 1 limón 2 huevos 400 g de harina de trigo 10 g de levadura química 300–350 g de mermelada de cereza Harina para espolvorear la superficie de trabajo, si fuera necesario Elaboración en robot de cocina: Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos la mantequilla cortada en dados, el azúcar y la ralladura de limón. Programamos 30 segundos a velocidad 4. Incorporamos los huevos y programamos 20 segundos a velocidad 4, hasta integrar todos los ingredientes. Añadimos la harina y la levadura química. Programamos 30 segundos a velocidad 4. Bajamos los restos de las paredes con la espátula y programamos 15 segundos más a velocidad 4, solo hasta que la masa empiece a unirse. Retiramos la masa de la jarra y la terminamos de unir brevemente con las manos sobre una superficie limpia. No la amasamos en exceso para que quede tierna después del horneado. Dividimos la masa en dos partes, reservando una pequeña porción de cada una para hacer las tiras de decoración. Formamos dos discos, los envolvemos en film transparente y los dejamos reposar en el frigorífico durante 1 hora. Precalentamos el horno a 170 ºC con calor arriba y abajo. Colocamos un disco de masa entre dos hojas de film transparente o papel de horno y lo estiramos con rodillo. Debemos obtener un círculo algo mayor que el molde para poder cubrir la base y los laterales. Forramos un molde desmontable de unos 20–22 cm con la masa, retiramos el exceso de los bordes y pinchamos ligeramente la base con un tenedor. Repartimos la mermelada de cereza sobre la masa y la extendemos de forma uniforme, sin llegar por completo a los bordes. Estiramos la masa reservada y cortamos tiras de aproximadamente 1,5 cm de ancho. Las colocamos sobre la mermelada formando un enrejado. Cerramos los bordes hacia dentro para fijar las tiras. Horneamos durante unos 25 minutos, hasta que la masa esté dorada. Retiramos del horno y dejamos enfriar por completo antes de desmoldar, ya que la mermelada estará muy caliente y más líquida recién horneada. Elaboración tradicional: Ponemos la mantequilla a temperatura ambiente en un bol amplio. Añadimos el azúcar y la ralladura de limón, y mezclamos con unas varillas manuales o una cuchara hasta obtener una crema. Incorporamos los huevos de uno en uno y mezclamos hasta integrarlos completamente. Añadimos la harina junto con la levadura química. Mezclamos primero con una cuchara y después con las manos, solo hasta formar una masa homogénea. Dividimos la masa en dos partes, reservando una pequeña cantidad para decorar cada crostata. Envolvemos la masa en film transparente y la dejamos reposar en el frigorífico durante 1 hora. Precalentamos el horno a 170 ºC con calor arriba y abajo. Estiramos una parte de la masa entre dos hojas de film transparente o papel de horno. La colocamos sobre un molde desmontable de unos 20–22 cm, cubriendo la base y los laterales. Pinchamos la base ligeramente con un tenedor. Añadimos la mermelada de cereza y la repartimos con ayuda de una espátula o cuchara. Estiramos la masa reservada, cortamos tiras y las distribuimos sobre la mermelada formando el enrejado característico. Cerramos los bordes de la tarta hacia dentro. Horneamos durante unos 25 minutos, hasta que la masa quede dorada. Dejamos enfriar completamente antes de desmoldar y servir. La receta de referencia indica refrigerar la masa una hora, estirarla entre film para evitar que se rompa, rellenarla con mermelada y hornearla a 170 ºC hasta que esté dorada.

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