Tarta de queso y café

Ingredientes
Para la base
150 g de galletas tipo María
80 g de mantequilla
Una pizca de canela
Para la mousse
350 g de queso crema
300 ml de nata para montar, muy fría
150 g de azúcar
2 cucharadas de café soluble
100 ml de leche
9 g de gelatina en hojas o en polvo
Para decorar
100 ml de nata para montar, muy fría
30 g de azúcar glas
Una pizca de canela
Elaboración en Mambo
Preparamos la base. Colocamos las cuchillas en la jarra y trituramos los 150 g de galletas María durante 15–20 segundos a velocidad 8. Añadimos los 80 g de mantequilla derretida y una pizca de canela; mezclamos 20 segundos a velocidad 4. Cubrimos con papel de horno la base de un molde desmontable de 18–20 cm, repartimos la mezcla y la presionamos con una cuchara. Refrigeramos durante 1 hora.
Hidratamos la gelatina. Ponemos los 9 g de gelatina en hojas en agua fría durante 5–10 minutos. Si usamos gelatina en polvo, la hidratamos según las indicaciones del envase.
Hacemos la crema de café. Ponemos en la jarra limpia los 100 ml de leche, los 150 g de azúcar y las 2 cucharadas de café soluble. Programamos 3 minutos a 70 °C, potencia calorífica baja y velocidad 2. Añadimos la gelatina escurrida y mezclamos 30 segundos a velocidad 3, sin temperatura.
Dejamos que la mezcla pierda el calor, sin esperar a que cuaje. Incorporamos los 350 g de queso crema y mezclamos 30 segundos a velocidad 4. Pasamos la crema a un cuenco amplio.
Lavamos y secamos la jarra. Colocamos la mariposa, añadimos los 300 ml de nata muy fría y batimos a velocidad 4, vigilando hasta que forme picos suaves. Incorporamos la nata a la crema de café en varias tandas, con movimientos envolventes.
Vertemos la mousse sobre la base de galletas, alisamos y refrigeramos al menos 6 horas, preferiblemente toda la noche.
Montamos aparte los 100 ml de nata de la cobertura con los 30 g de azúcar glas. Desmoldamos la tarta, distribuimos la nata en pequeñas porciones ordenadas alrededor del borde y espolvoreamos una pizca de canela.
Elaboración tradicional
Preparamos la base. Trituramos las galletas con una picadora o las aplastamos dentro de una bolsa. Las mezclamos con la mantequilla derretida y la canela. Extendemos la mezcla en la base de un molde desmontable de 18–20 cm, forrado con papel de horno, y presionamos bien. Refrigeramos durante 1 hora.
Hidratamos la gelatina en agua fría durante 5–10 minutos si es en hojas, o según las instrucciones del envase si es en polvo.
Calentamos en un cazo la leche con el azúcar y el café soluble, removiendo hasta que se disuelvan, sin dejar que hierva. Retiramos del fuego, añadimos la gelatina escurrida y mezclamos hasta integrarla.
Dejamos templar la mezcla de café, sin que llegue a cuajar. Añadimos el queso crema y batimos con unas varillas hasta obtener una crema lisa.
Montamos los 300 ml de nata muy fría hasta que forme picos suaves. La incorporamos a la crema de café en dos o tres tandas, con movimientos envolventes.
Vertemos la mousse sobre la base, alisamos la superficie y refrigeramos al menos 6 horas, mejor de un día para otro.
Montamos los 100 ml de nata restantes con el azúcar glas. Desmoldamos la tarta, colocamos porciones de nata alrededor del borde y terminamos con una pizca de canela.





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