Tomates en conserva

Ingredientes y material
Tomates maduros, firmes y sanos, en la cantidad deseada.
Por cada tarro de conserva de una pinta (unos 475 ml): 1 cucharada de zumo de limón embotellado comercialmente o ¼ de cucharadita de ácido cítrico alimentario.
Tarros aptos para conservas de ese tamaño o menor, con tapas nuevas compatibles.
Una olla profunda con rejilla para el baño maría.
Elaboración tradicional
Lavamos los tarros y las tapas siguiendo las indicaciones del fabricante. Revisamos que los bordes de los tarros no tengan golpes y los mantenemos templados. No hace falta esterilizar previamente los tarros vacíos cuando después se procesarán durante más de 10 minutos, pero sí lavarlos bien.
Lavamos los tomates. Los sumergimos en agua hirviendo durante 30–60 segundos, o hasta que la piel empiece a abrirse, y los pasamos a agua fría. Los pelamos, retiramos la parte dura del pedúnculo y los dejamos enteros o los partimos por la mitad.
Ponemos en cada tarro la cantidad indicada de zumo de limón embotellado o ácido cítrico. Introducimos los tomates y los presionamos suavemente hasta que su propio jugo ocupe los huecos. Dejamos aproximadamente 1,3 cm libres entre los tomates y el borde del tarro; no añadimos agua.
Limpiamos los bordes de los tarros y colocamos las tapas según las instrucciones del fabricante. Situamos los tarros derechos sobre la rejilla dentro de la olla, con agua templada que los cubra al menos 5 cm. Tapamos la olla y llevamos el agua a ebullición.
Contamos el tiempo desde que el agua hierva de forma continua. Para esta conserva, el tiempo depende de la altitud:
Altitud aproximada Tiempo de hervor
Hasta 305 m 85 minutos
De 306 a 914 m 90 minutos
De 915 a 1829 m 95 minutos
Más de 1829 m 100 minutos
Mantenemos los tarros cubiertos de agua durante todo el proceso. Si deja de hervir, volvemos a llevar el agua a ebullición y empezamos a contar el tiempo completo de nuevo.
Apagamos el fuego, destapamos la olla y esperamos 5 minutos. Sacamos los tarros en posición vertical y los dejamos enfriar sin moverlos durante 12–24 horas. Después comprobamos el cierre, los etiquetamos con el contenido y la fecha y los guardamos en un lugar fresco, seco y oscuro. Si alguno no ha sellado, lo conservamos en la nevera.





Comentarios