Accesorios para ollas lentas: el infusionador

Cómo usar un infusionador en una olla de cocción lenta
Cuando cocinamos en una olla de cocción lenta ChupChup y queremos aportar el aroma de las especias sin encontrarlas después flotando en la salsa, un infusionador de té puede convertirse en un gran aliado. Nos permite utilizar hierbas, semillas y especias enteras y retirarlas fácilmente al finalizar la receta.
Podemos encontrar infusionadores de diferentes formas, materiales y tamaños. La elección dependerá de la cantidad y del tipo de condimento que vayamos a utilizar. Los modelos de silicona son prácticos para especias de mayor tamaño, como granos de pimienta, clavo o bayas de enebro, mientras que los metálicos de malla fina resultan adecuados para hierbas secas y semillas pequeñas.
Antes de introducirlo en la olla, colocamos las especias en su interior sin llenarlo por completo, dejando espacio para que el líquido pueda circular y extraer todos sus aromas. También debemos comprobar que esté perfectamente cerrado; si queda alguna abertura, las hierbas podrían salir y perderíamos la principal ventaja de este utensilio.
Durante el cocinado, procuramos que el infusionador permanezca sumergido en la salsa o el caldo, pero sin quedar atrapado en el fondo bajo grandes trozos de carne o verduras. Si dispone de cadena, podemos sujetarla al asa de la cubeta para localizarlo y retirarlo con facilidad. En las ollas ChupChup conviene mantener la tapa cerrada durante la cocción para conservar la humedad y evitar pérdidas de temperatura.
Podemos llenarlo con romero, tomillo, laurel troceado, granos de pimienta, clavo, cardamomo o semillas de cilantro, entre otras opciones. Es recomendable moderar las cantidades, ya que las cocciones prolongadas intensifican progresivamente los aromas y algunas especias podrían llegar a dominar el sabor del plato.
Una vez terminada la receta, retiramos el infusionador con cuidado, dejamos que se enfríe y vaciamos su contenido. Después, lo lavamos siguiendo las indicaciones de su fabricante y lo secamos completamente antes de guardarlo.
De esta forma, nadie encontrará una hoja de romero ni un grano de pimienta en el plato, pero todos sus aromas y sabores estarán presentes en la elaboración.



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