Así limpiaba, así, así... mi olla lenta Chupchup.

Nos encanta cocinar con nuestras ollas lentas, pero hay que tener en cuenta que cualquier aparato de cocina requiere una limpieza adecuada. Igual que nadie usaría un limpia-hornos en el lavavajillas, o pastillas de lavadora para la vitrocerámica (y mucho menos un estropajo que raye), con nuestras ollas pasa lo mismo. Aquí van unos consejos para limpiarlas rápido y bien.
Lo primero y más importante: deja que se enfríe. No podemos terminar de cocinar y ponernos a limpiar al momento. Un cambio brusco de temperatura puede dañar la cubeta (especialmente si es cerámica). Si esperamos a que se enfríe, evitamos sustos y alargamos muchísimo su vida útil.
¿A mano o a máquina? En la mayoría de ollas actuales se puede extraer la cubeta y la tapa, y muchas permiten lavarlas en lavavajillas. Aun así, a mano suele quedar mejor y se tarda muy poco. Además, así evitamos que queden restos en asas, juntas o embellecedores, y nos aseguramos de que todo quede realmente limpio. Y, por si fuera poco, la cubeta ocupa medio lavavajillas.
Si aun así decides usar lavavajillas, cuando termine el ciclo abre un poco la puerta para que salga el vapor y no se quede el calor concentrado. Es bueno para el lavavajillas y para cualquier cacharro que metas dentro.
Para lavarla a mano, sirve un lavavajillas normal (mejor si es de pH neutro) y una esponja o estropajo suave que no raye. Si hay restos difíciles, pon agua caliente con un poco de jabón y deja la cubeta en remojo un buen rato. Después, lava con normalidad.
A veces aparecen manchitas blancas en la cubeta. No suele ser nada grave, pero quedan feas. Cubre la zona con una mezcla de vinagre y agua templada, deja reposar un par de horas y luego lava como siempre. Queda perfecta.
La carcasa exterior también se limpia. Para esto, una bayeta húmeda con una gota de desengrasante suave va genial, siempre con el aparato frío y sin que entre agua por zonas eléctricas. Si es inoxidable y tiene marcas de agua, puedes pasar una bayeta humedecida con un poco de vinagre o limón y después secar y pulir con un paño seco para que quede brillante.
En la parte interior de la carcasa (donde se apoya la cubeta) también salen manchas con el uso. No las dejes acumular: con una bayeta húmeda o una esponja suave suele bastar. Si hay suciedad incrustada, deja actuar un poco de agua caliente con jabón antes de frotar, y evita productos muy agresivos o estropajos que puedan rayar.
Y una de las cosas más importantes no es solo lavar bien: es secar bien. Seca cubeta, tapa y carcasa, y revisa que no queden restos de humedad o suciedad en asas, juntas o embellecedores.





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