Patatas guisadas con cordero (costillas)

Ingredientes:
600 g de costillas de cordero separadas
½ cebolla
½ pimiento rojo
3 o 4 dientes de ajo con piel
1 tomate maduro rallado
3 o 4 patatas medianas
1 hoja de laurel
3 o 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
80 ml de vino blanco
½ cucharadita de pimentón dulce
Una pizca de pimentón picante, opcional
Sal y pimienta negra molida
700-800 ml de agua caliente aproximadamente
Elaboración:
Separamos las costillas una a una y las salpimentamos al gusto. Damos un golpe ligero a los dientes de ajo sin quitarles la piel.
Calentamos el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio. Añadimos los ajos y las costillas, y las doramos bien por todos los lados. Este paso aportará más sabor al caldo.
Incorporamos la cebolla y el pimiento rojo cortados en trocitos pequeños, junto con la hoja de laurel. Rehogamos durante unos 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras estén tiernas.
Añadimos el tomate rallado y cocinamos otros 7 u 8 minutos, hasta que pierda parte de su agua y el sofrito quede concentrado.
Bajamos ligeramente el fuego, incorporamos el pimentón dulce y, si se desea, una pizca de pimentón picante. Removemos rápidamente para que no se queme.
Vertemos el vino blanco y dejamos que hierva durante 2 o 3 minutos para evaporar el alcohol.
Cubrimos las costillas con agua caliente, dejando el líquido unos dos dedos por encima de la carne. Probamos el caldo y ajustamos de sal.
Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 35-45 minutos, hasta que las costillas estén tiernas. Si el caldo reduce demasiado, añadimos un poco más de agua caliente.
Pelamos las patatas y las cortamos en trozos de bocado, chascándolas al final del corte para que liberen almidón y ayuden a espesar el caldo.
Incorporamos las patatas a la cazuela. El caldo debe cubrirlas casi por completo; añadimos un poco más de agua caliente si fuese necesario.
Cocinamos sin remover en exceso durante 15-20 minutos, a fuego suave, hasta que las patatas estén tiernas. Podemos mover la cazuela por las asas de vez en cuando para ligar la salsa sin romperlas.
Retiramos la hoja de laurel, dejamos reposar el guiso 5 minutos y servimos bien caliente.





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