Tarta de natillas

Ingredientes
Para un molde desmontable de 20 cm:
100 g de mantequilla
1 paquete de galletas María
750 ml de leche
1 sobre de preparado para natillas
130 g de azúcar
3 hojas de gelatina
Canela molida
Elaboración con robot de cocina Mambo
Ponemos las galletas troceadas en la jarra con las cuchillas. Damos varios golpes breves de turbo hasta obtener migas pequeñas, sin reducirlas por completo a polvo. Las pasamos a un bol.
Derretimos la mantequilla en el microondas en intervalos cortos y la mezclamos con las galletas y una cucharadita de canela. Cubrimos con papel de horno la base de un molde desmontable de 20 cm. Presionamos la mezcla de galleta sobre el fondo y, con cuidado, por los laterales. Refrigeramos durante 1 hora y media.
Ponemos las hojas de gelatina en agua fría durante el tiempo indicado en el envase. Apartamos un vaso pequeño de los 750 ml de leche y disolvemos en él el preparado para natillas.
Colocamos la mariposa en la jarra limpia. Añadimos el resto de la leche y el azúcar. Programamos 8 minutos a 90 ºC y velocidad 2. Incorporamos la leche con el preparado disuelto y programamos otros 8–10 minutos a 90 ºC y velocidad 2, hasta que la crema espese. El tiempo es orientativo: vigilamos la textura y seguimos también las indicaciones del sobre. Cecotec utiliza 90 ºC para preparar cremas similares en Mambo.
Escurrimos la gelatina y la incorporamos a las natillas calientes. Mezclamos 30 segundos a velocidad 2, sin temperatura. Dejamos templar unos minutos, removiendo de vez en cuando para que no se forme una película en la superficie.
Vertemos las natillas sobre la base de galleta. Cuando la tarta haya perdido calor, la tapamos y la refrigeramos al menos 4–6 horas, mejor de un día para otro. Desmoldamos con cuidado y espolvoreamos la canela justo antes de servir.
Elaboración tradicional
Trituramos las galletas con una picadora o las metemos en una bolsa y las aplastamos con un rodillo. Buscamos migas pequeñas, no un polvo fino.
Derretimos la mantequilla y la mezclamos con las galletas y una cucharadita de canela. Forramos la base de un molde desmontable de 20 cm con papel de horno. Presionamos la mezcla sobre el fondo y los laterales, y refrigeramos durante 1 hora y media.
Hidratamos la gelatina en agua fría siguiendo las indicaciones del envase. Apartamos un vaso pequeño de leche y disolvemos en él el preparado para natillas.
Calentamos el resto de la leche con el azúcar en un cazo a fuego medio, removiendo para disolverlo. Cuando esté caliente, añadimos la mezcla de leche y preparado. Seguimos cocinando a fuego medio-bajo, sin dejar de remover con unas varillas, hasta que espese según las indicaciones del fabricante.
Retiramos el cazo del fuego. Escurrimos la gelatina, la añadimos a las natillas calientes y removemos hasta disolverla. Dejamos templar la crema unos minutos, removiéndola de vez en cuando.
Rellenamos la base de galleta. Cuando la tarta haya perdido calor, la tapamos y la dejamos en la nevera al menos 4–6 horas, preferiblemente toda la noche. Desmoldamos y espolvoreamos canela antes de servir.





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