Cómo evitar intoxicaciones alimentarias en verano (y todo el año)
- Sonya

- 9 jun
- 3 min de lectura

La seguridad e higiene en la manipulación de los alimentos, así como el adecuado tratamiento y conservación de los mismos, son aspectos que siempre deben tenerse en cuenta independientemente de la época del año. Y mucho más en época estival, ya que el aumento de las temperaturas, que favorecen el desarrollo de microorganismos, y ciertos cambios de hábitos, como comer más veces fuera de casa, hacen que olvidemos muchos de los alimentos que tenemos comprados y que aumente el tiempo de almacenamiento de los que tenemos preparados, además de que aumenta el consumo de alimentos crudos, poco cocinados o alimentos cocinados que se consumen templados o fríos.
Si bien en la mayoría de los casos las intoxicaciones alimentarias son leves y desaparecen sin tratamiento, hay otros casos que pueden cursar con especial gravedad.
¿Y qué podemos hacer?
Tomar alimentos tratados, es decir, aquellos que han sido sometidos a un tratamiento higienizante adecuado, como por ejemplo la pasteurización. Puede tratarse de leche sin tratar, conservas que no han sido sometidas a los procesos adecuados de esterilización e incluso agua sin tratar. Las mayonesas envasadas y otros preparados comerciales a base de huevo, son también ejemplos de alimentos tratados más seguros que su alternativa casera a base de huevo crudo, que es especialmente crítica en verano.
Hacer los alimentos comestibles convenientes para que se puedan consumir. Para ello, es importante que las temperaturas de cocinado alcancen al menos 70 °C en el centro del alimento durante un mínimo de dos minutos.
El maldito anisakis. En el caso del pescado, si se va a consumir crudo o poco cocido, debe haber sido congelado previamente a una temperatura de -20 °C o inferior durante un mínimo de cinco días.
No deje los alimentos cocinados ahí a temperatura ambiente, cuanto más tiempo estén, mayor será la población de microbios y con lo cual mayor riesgo, consúmalos inmediatamente.
Mantener los platos preparados a una temperatura adecuada, en el caso de que los cocinemos para consumir después, estos deben refrigerarse cuanto antes y mantenerse fríos hasta el momento de consumirlos.
Calentar bien los alimentos cocinados: Una vez cocinados los alimentos, el enfriamiento adecuado y mantenerlos en frío, retrasa la aparición de microorganismos pero no los mata, por lo que antes de consumir un alimento que ya fue cocinado y se mantuvo en frío, es necesario volverlo a calentar completamente, lo que llamamos cocción perfecta en el punto 2.
Ten cuidado con la contaminación cruzada: No debemos mezclar nunca los alimentos cocinados con los crudos y no utilizar los mismos utensilios o superficies, no usemos telas o trapos de cocina y utilicemos papel de cocina de usar y tirar.
Mantener siempre todo limpio, antes, durante y después, así como evitar tener basura en casa, sintiéndolo mucho, nos toca bajar más a menudo al cubo, pero es importante no dejar en la mesa mientras cocinamos o preparamos ni un trozo de piel de cebolla o espina.
Durante la manipulación de los alimentos es imprescindible tener las manos siempre limpias. Estas deben lavarse adecuadamente y de forma regular tantas veces como sea necesario, especialmente tras la manipulación de alimentos crudos y siempre que se interrumpa temporalmente el proceso de cocinado o manipulación de alimentos para atender otras actividades como, por ejemplo, ir al baño o sonarse la nariz.
Cocinar con agua potable, creo que no necesita explicación.
No tener los alimentos a la merced de las mascotas; creo que esto es lógico y no necesitamos explicar.
Tener las manos limpias, es decir, lavar cada poco y frotar, que en las uñas se acumulan muchos bichos.
Si vamos de excursión, hemos de cumplir con todas estas reglas y tener aún más cuidado, así como fijarnos en bares y restaurantes que todo esté perfectamente limpio, en vitrinas refrigeradas, etc.




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