Croquetas de espinacas y gambas

Ingredientes
200 g de espinacas frescas o congeladas
200 g de gambas peladas
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
60 g de aceite de oliva suave
80 g de harina de trigo
600 ml de leche entera
Sal al gusto
Pimienta negra molida
Nuez moscada al gusto
Para el rebozado:
Harina de trigo
2 huevos
Pan rallado
Aceite de oliva suave o aceite de girasol para freír
Elaboración en robot de cocina:
Si utilizamos espinacas congeladas, las descongelamos previamente y las escurrimos muy bien, presionándolas para retirar todo el exceso de agua. Si utilizamos espinacas frescas, las lavamos, las escaldamos durante 2 minutos, las escurrimos y las picamos.
Colocamos las cuchillas en la jarra de Mambo. Añadimos la cebolla cortada en cuartos y el ajo. Programamos 6 segundos a velocidad 6.
Sustituimos las cuchillas por la cuchara MamboMix. Añadimos el aceite y programamos 8 minutos, 120 ºC, velocidad 1.
Incorporamos las gambas troceadas y las espinacas bien escurridas. Programamos 4 minutos, 120 ºC, velocidad 1. Retiramos la mezcla y la reservamos.
Añadimos de nuevo el aceite de la jarra, si hubiera quedado poco, junto con la harina. Programamos 2 minutos, 100 ºC, velocidad 2, para cocinar la harina y evitar que la masa tenga sabor a crudo.
Incorporamos la leche, la sal, la pimienta y una pizca de nuez moscada. Programamos 10 minutos, 100 ºC, velocidad 3.
Añadimos las espinacas y las gambas reservadas. Programamos 2 minutos, 100 ºC, velocidad 2, hasta que queden repartidas de forma uniforme en la bechamel.
Vertemos la masa en una fuente amplia y la cubrimos con film transparente en contacto directo con la superficie. Dejamos que se enfríe y la reservamos en el frigorífico durante un mínimo de 4 horas. Para que resulte más fácil formar las croquetas, dejamos reposar la masa hasta el día siguiente.
Tomamos porciones de masa y les damos forma alargada o redonda. Las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado.
Calentamos abundante aceite en una sartén y freímos las croquetas por tandas pequeñas hasta que queden doradas. Las colocamos sobre papel absorbente y las servimos recién hechas.
Elaboración tradicional:
Si utilizamos espinacas congeladas, las descongelamos y las escurrimos muy bien. Si utilizamos espinacas frescas, las lavamos, las escaldamos durante 2 minutos, las escurrimos y las picamos.
Picamos la cebolla y el ajo muy finos. Calentamos el aceite en una sartén amplia o cazuela baja y sofreímos la cebolla y el ajo a fuego suave durante unos 8 minutos, hasta que estén tiernos.
Añadimos las gambas troceadas y las cocinamos durante 1 o 2 minutos. Incorporamos las espinacas y removemos hasta que se integren. Retiramos la mezcla y la reservamos.
En la misma sartén añadimos la harina y la cocinamos durante 2 minutos, removiendo continuamente. Incorporamos la leche poco a poco mientras mezclamos con unas varillas para evitar que se formen grumos.
Añadimos sal, pimienta negra y nuez moscada. Cocinamos la bechamel a fuego medio-bajo durante 10–15 minutos, sin dejar de remover, hasta que quede espesa y se despegue de las paredes de la sartén.
Incorporamos las espinacas y las gambas reservadas. Mezclamos bien y cocinamos 1 minuto más.
Pasamos la masa a una fuente, cubrimos con film transparente en contacto con la superficie y dejamos que se enfríe. Reservamos en el frigorífico durante al menos 4 horas, preferiblemente hasta el día siguiente.
Formamos las croquetas y las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado. Freímos en abundante aceite caliente, en tandas pequeñas, hasta que estén doradas y crujientes.





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