Tarta de queso y cerezas
- Sonya

- hace 3 días
- 4 min de lectura

Ingredientes
500 g de queso mascarpone
300 g de queso crema
4 huevos tamaño L
150 g de azúcar
200 ml de nata para montar
25 g de maicena
1 cucharadita de extracto de vainilla
Ralladura de medio limón
1 pizca de sal
1 tarro de cerezas en almíbar
2 cucharadas del almíbar de las cerezas
Mantequilla para engrasar el molde
Elaboración:
Engrasamos un molde desmontable de unos 20 cm y cubrimos la base con papel de horno. Precalentamos el horno a 160 ºC, con calor arriba y abajo, y escurrimos las cerezas, reservando dos cucharadas de su almíbar para terminar la tarta.
Colocamos la mariposa en la jarra de Mambo y añadimos los huevos y el azúcar. Programamos 3 minutos a velocidad 3 para obtener una mezcla más clara y aireada.
Incorporamos el mascarpone, el queso crema, la nata, la maicena, la vainilla, la ralladura de limón y una pizca de sal. Mezclamos durante 40 segundos a velocidad 3, hasta que todos los ingredientes queden integrados y consigamos una crema lisa. Bajamos con la espátula los restos que hayan quedado en las paredes y mezclamos 10 segundos más a velocidad 3 si fuera necesario.
Vertemos la mezcla en el molde, damos unos pequeños golpes sobre la encimera para eliminar las burbujas de aire y horneamos durante 50–60 minutos a 160 ºC. La tarta debe quedar cuajada por los bordes y ligeramente temblorosa en el centro.
Apagamos el horno, entreabrimos la puerta y dejamos la tarta dentro durante 20 minutos para que se enfríe poco a poco y evitar que se agriete. Después la sacamos, la dejamos enfriar por completo a temperatura ambiente y la llevamos al frigorífico durante un mínimo de 6 horas, aunque queda mejor de un día para otro.
Desmoldamos la tarta cuando esté bien fría y repartimos las cerezas en almíbar por la superficie. Terminamos añadiendo por encima las dos cucharadas de almíbar reservadas para aportar brillo y un toque extra de sabor.
Elaboración en cocina tradicional
Engrasamos un molde desmontable de unos 20 cm y cubrimos la base con papel de horno. Precalentamos el horno a 160 ºC con calor arriba y abajo.
Escurrimos las cerezas y reservamos dos cucharadas de su almíbar para decorar al final.
Ponemos los huevos y el azúcar en un bol amplio. Batimos con unas varillas eléctricas durante unos 3 minutos, hasta obtener una mezcla más clara y ligeramente espumosa.
Añadimos el mascarpone, el queso crema, la nata, la maicena, el extracto de vainilla, la ralladura de limón y una pizca de sal. Batimos a velocidad baja o mezclamos con unas varillas manuales hasta integrar todos los ingredientes y conseguir una crema lisa, procurando no incorporar demasiado aire.
Vertemos la mezcla en el molde y damos unos golpecitos suaves sobre la encimera para eliminar posibles burbujas.
Horneamos durante 50-60 minutos a 160 ºC. La tarta estará lista cuando los bordes estén cuajados y el centro aún tiemble ligeramente al mover el molde.
Apagamos el horno, entreabrimos la puerta y dejamos la tarta dentro durante 20 minutos. Después la sacamos y dejamos que se enfríe completamente a temperatura ambiente.
Guardamos la tarta en el frigorífico durante un mínimo de 6 horas, aunque quedará mejor si la dejamos reposar hasta el día siguiente.
Desmoldamos cuando esté bien fría, repartimos las cerezas en almíbar por la superficie y terminamos con las dos cucharadas del almíbar reservado.
Elaboración en olla GM
Engrasamos una cubeta antiadherente de 6 litros con mantequilla. También podemos colocar en la base un círculo de papel de horno para facilitar el desmoldado.
Escurrimos las cerezas y reservamos dos cucharadas de almíbar.
Batimos los huevos con el azúcar durante unos 3 minutos con unas varillas eléctricas, hasta que la mezcla quede más clara y aireada.
Incorporamos el mascarpone, el queso crema, la nata, la maicena, la vainilla, la ralladura de limón y la sal. Mezclamos hasta conseguir una crema homogénea y sin grumos.
Vertemos la mezcla en la cubeta, alisamos la superficie con una espátula y damos unos pequeños golpes para retirar las burbujas de aire.
Programamos el menú horno a 130 ºC durante 55 minutos, con la válvula abierta y sin presión. Cuando finalice el programa, dejamos reposar la tarta dentro de la cubeta durante 15-20 minutos con la tapa cerrada.
Abrimos la olla, dejamos que la tarta se temple y la sacamos con cuidado. Si utilizamos papel de horno en la base, podremos ayudarnos de él para desmoldarla más fácilmente cuando esté fría.
Dejamos enfriar por completo a temperatura ambiente y refrigeramos durante un mínimo de 6 horas.
Desmoldamos, decoramos con las cerezas escurridas y repartimos por encima el almíbar reservado.
Si queremos dorar ligeramente la superficie, colocamos la cubeta bajo un cabezal de horno o utilizamos una tapa de horneado durante 5 minutos a 180 ºC, vigilando para que no se tueste en exceso.
Elaboración en freidora de aire
Utilizamos un molde desmontable de unos 20 cm que quepa holgadamente en la cubeta de la freidora de aire. Si nuestra freidora no admite este diámetro, tendremos que dividir la mezcla entre dos moldes más pequeños y ajustar el tiempo de cocción.
Engrasamos el molde con mantequilla y cubrimos la base con papel de horno. Escurrimos las cerezas y reservamos dos cucharadas de su almíbar.
Batimos los huevos y el azúcar durante unos 3 minutos, hasta que la mezcla quede más clara y espumosa.
Añadimos el mascarpone, el queso crema, la nata, la maicena, la vainilla, la ralladura de limón y la sal. Mezclamos hasta obtener una crema lisa y homogénea.
Vertemos la mezcla en el molde, nivelamos la superficie y damos unos golpecitos suaves para eliminar el aire.
Precalentamos la freidora de aire durante 3 minutos a 150 ºC. Introducimos el molde y cocinamos a 150 ºC durante 35-45 minutos.
Comprobamos el punto a partir de los 35 minutos: los bordes deben estar cuajados y el centro debe temblar ligeramente. Si vemos que la superficie se dora demasiado rápido, cubrimos el molde sin apretar con papel de aluminio durante los últimos minutos.
Apagamos la freidora y dejamos la tarta dentro durante 15 minutos con la cubeta cerrada. Después la retiramos y dejamos enfriar completamente a temperatura ambiente.
Refrigeramos durante un mínimo de 6 horas. Desmoldamos cuando esté bien fría y terminamos con las cerezas y el almíbar reservado.




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