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Artículo: güerta la tengo pero no la atiendo, o si


Izda.: plantas de miruéndanos. Dcha., manzanos / Fotos: Sonya O. Álvarez


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En este artículo vamos a hablar de cosas tradicionales en la güerta, como puede ser cuándo se plantaba, qué cultivos son los más tradicionales y qué hemos utilizado desde tiempos de nuestros güelitos. Cuando me refiero a tradicional me refiero a las costumbres, no a la mal llamada “agricultura tradicional” que podría decirse que es en la que “hay abuso en el uso” de fertilizantes químicos o de insecticidas, lo cual es poco o nada recomendable si lo que quieres es ayudar a la conservación del planeta, a la protección del medio ambiente y por supuesto, de tu salud. Y claro está que hay que apoyar los huertos -siempre que podamos-, de técnicas agroecológicas: los más comunes y conocidos son los huertos ecológicos, pero también existe la Permacultura, la Agricultura Regenerativa, la Agricultura Biodinámica, o la Agricultura Natural.


¿Qué es una güerta? Veamos el diccionario de la Llingua Asturiana…

Güerta, La Huerta (mayor que el güertu). Terreno cercado destinado a legumbres y árboles frutales [Lln.]. Trozo de labrantía [Ac.]. Finca cercada que puede o no cultivarse [Oc.]. Tierra pequeña para sembrar verduras y patatas tempranas [Ay (= güertu).]. Tierra de cultivo menor que la tierra [Cp.] trabajada a mano en la que se siembran patatas, legumbres, verduras [Ll.]. Tierra (mayor que el horto o güertu) cercada de pared [PSil. /Eo/.]. Finca cercada de sebe que produce hierba [VCid (/prao ‘finca sin cercar y produce yerba’).]. Huerta [Ay (/güerto ‘huerta pequeña’/guirtu ‘huerto más pequeño que el güerto). Variantes: guörta [Cl. As.] guorta [Gr. y Pr.] güerte [TC. y AGO.] buerta [Ay. y Tb.]

¡Ay, rediós… no me aclaro ni yo! Je,je… Vamos, me queda claro que güerta ye cuando es grande y güerto cuando ye pequeño, pero, ¿tiene que tener sembrado o no?, ¿cerrada o sin cerrar? Vamos a simplificar: trozo de tierra para plantar cosas como fabes y berces que podemos, en un momento dado, tener en barbecho y ya, si queremos cerrar y poner portiella o no, ye cosa nuestra.

Foto de parte de la huerta de mis padres en Bendones, berces al frente con fabes y fréjoles detrás.

Para empezar, debemos de fijarnos un poco en nuestra orografía, el relieve accidentado limita al litoral y zonas llanas las superficies de cultivo en Asturias. Sí que es cierto que todos podemos tener un cachín de güerta en cualquier casa con prao, pero no es lo mismo algo para casa que algo de gran extensión. Esto hace que la gran mayoría de nuestro territorio sea de orientación ganadera y no de agricultura, pero no por ello no podamos presumir de buenos productos y variados.

En nuestra tierra hemos plantado seis cereales: tres de invierno y tres de verano. Los tres de invierno son: la escanda, el trigo (no en gran cantidad) y el centeno. Los tres de verano son: el maíz, el mijo y el panizo. Y ojo, que con la Escanda de Asturias hay DO.

Sí que es cierto que todos podemos tener un cachín de güerta en cualquier casa con prao, pero no es lo mismo algo para casa que algo de gran extensión.

En legumbres, pues fácil, nuestras fabes, bien de la Granja (IGP), les verdines, los chichos, canelas, mandilín, la cena el cura, las de la virgen, la carilla… ¡será por fabes!

También debemos de destacar nuestras berzas, nabos, arbeyos, patatas y fréjoles (o como dicen los de Vigaña d´Arceu, vainas), las cebollas, pimientos, repollo, todas esas cosas también se dan genial.

Los miruéndanos, los arándanos, las manzanas, las cerezas de la Riera, los kiwis, las fresas en Candamo, los figos miguelinos, las castañas, las nueces o les ablanes, pero de árboles frutales y arbustos hablaremos en otro momento… Si es que en Asturias ya tenemos huerto hasta en la mar, si en la mar tenemos hasta algas cultivadas.

Vamos a semar:

En Asturies tenemos la suerte de poder plantar durante todo el año muchas de nuestras verduras y hortalizas, como son acelgas (mamá, no se te vaya a ocurrir, ¡je,je!), berzas, algún tipo de lechugas, ajo puerro y repollos (mamá, otra que puedes omitir ¡je,je!); es en este tiempo donde nuestras huertas nos permiten cosechar grandes variedades en todo su esplendor así como nos permiten hacer semilleros para épocas futuras.

Siempre hemos de fijarnos en las fechas que tenemos que poner cada cosa, no todo se pone el mismo mes, ni se trasplanta, ni se recoge, pero ¿cómo podemos saberlo?

Nuestro refranero:

Creo que me estoy convirtiendo en una paisana ya, me estoy haciendo muy fan de los refranes de nuestra tierra (sobre todo algunos que ahora no vienen a cuenta, ja, ja) y es que tenemos para dar y tomar hasta fartar y también con lo referido a nuestros cultivos y labores de labranza.

Y es que los refranes, son dichos populares que nuestros paisanos y paisanes de antes repetían sin parar para enseñar algo y recordarlo, no es que sea muy científico, pero sí que tienen verdad, la verdad de su experiencia. Como pueden ser estos:

Flor de febreru nun llega al fruteru [Flor de febrero no llega al frutero]. ● Si semes na lluna de marzu, nin panoyes nin ñarbasu [Si siembras en la luna de marzo, ni mazorcas ni maíz]. ● El pan que nun espiga en mayu, nun espiga en tol añu [El pan que no espiga en mayo, no espiga en todo el año]. ● Peles fabes de mayu verás cosecha que tendrás [Por las fabas verás la cosecha que tendrás]. ● Cuando llega xunu, la foz en puñu [Cuando llega junio, la hoz en el puño].

Por la luna:

La cultura popular y ancestral se basa en la observación de los astros como son el sol y la luna, esto, junto con la experiencia de nuestros ancestros que nos han ido transmitiendo de generación a generación (aunque ahora se está perdiendo) convierten a la luna en toda “una influencer vegetal” -je,je-, haciendo que en las plantas tenga más o menos savia, que la luz de la luna (bueno del reflejo del sol sobre la luna) participe en la fotosíntesis y germinación de las semillas entre otras muchas cosas.

El calendario lunar nos resume mes a mes qué podemos hacer con nuestras plantas, pero así a grosso modo podemos tener unos tips. Ojo, esto es sabiduría popular y no una ciencia exacta como las matemáticas.

● Luna llena, en este momento la savia se encuentra en la parte aérea de la planta y es cuando se recomienda la cosecha de los frutos y el laboreo en la tierra. ● Luna nueva, es un periodo de poco desarrollo de la planta, así como de descanso y reposo. ● Luna creciente, (con forma de D) como en este periodo la savia se encuentra en la parte aérea de la planta, es un buen momento para trasplantar y podar. Además, se siembran cultivos de los que aprovechamos sus frutos. ● Luna menguante, (con forma de C) en este momento la savia está concentrada en las raíces, por lo que es un buen momento para hacer las podas, injertos, etc. Además, es un buen momento para sembrar aquellos cultivos de los que consumimos la parte subterránea, como es el caso de remolachas, patatas, zanahorias o chirivías.

La cultura popular y ancestral se basa en la observación de los astros como son el sol y la luna, esto, junto con la experiencia de nuestros ancestros que nos han ido transmitiendo de generación a generación (aunque ahora se está perdiendo) convierten a la luna en toda “una influencer vegetal”.

Por el Zaragozano:

Portada del calendario Zaragozano

Seguro que a muchos os suena un librito pequeño naranja de verlo por casa o en los kioscos, eso es el Calendario Zaragozano y esto es una publicación anual española que incluye una predicción meteorológica no científica del tiempo para un año, así como un almanaque. Apareció por primera vez allá por el año 1840 y fue creado por Mariano Castillo y Ocsiero (es la persona que aparece en la portada de la publicación, y que se anuncia como el «Copérnico español»).

Ya desde las primeras publicaciones se hizo muy popular, sobre todo entre los campesinos, ya que el control del pronóstico de tiempo ayudaba a la siega y cultivos, entre otras muchas tareas del campo, pero además de eso, puedes consultar el santo que es cada día y las ferias y mercados de toda España… ¿Aparecerá ya el Raigañu? (je,je).

Calendario de güerta:

Pero como el mejor método de todos es guiarnos de los ciclos de cultivo, que un buen calendario a tiempo nos resta lloros, os dejo un pdf donde os lo podéis descargar.

Pero ahora tenemos un hándicap grande, muy muy grande y esto ni el Zaragozano, ni la luna ni los refranes lo tienen calculado, incluso el calendario puede cambiar, el maldito cambio climático, por no usar una palabra más fuerte que se me ocurre.

El cambio del “clima climático”

Es de vital importancia recordar que el cambio climático está haciendo mella en nuestros cultivos, y es que negar esto es imposible, démonos cuenta del calor que estamos teniendo en los últimos años y la escasez de lluvias comparadas con otros años, en los cuales antes muchas veces no hacía falta regar nuestros huertos en muchos días a la caída del sol gracias a ellas.

El cambio climático nos altera y mucho en las huertas, ya que reduce la producción, aumenta las plagas y las malas hierbas.

De hecho, hay muchas investigaciones que nos indican qué consecuencias acarrea esto, como son:

● Temperaturas más cálidas y precipitaciones más escasas, sin orbayu no hay paraíso. ● La variabilidad climática dificulta la planificación en la agricultura, altera los periodos de floración y cosecha, haciendo que se puedan adelantar en algún cultivo y retrasar en frutales, los cuales necesitan acumular horas de frío invernales para salir de la latencia, pobre de nuestros manzanos, por ejemplo. ● El aumento del nivel del mar amenaza la valiosa agricultura de las islas y costas, nuestra Costa Verde se ve afectada, aunque no lo creamos. ● Aumento de proliferación y propagación de plagas y enfermedades en zonas donde antes no existían. Como consecuencia del incremento de las precipitaciones combinado con altas temperaturas favorecen la aparición de hongos, insectos y vectores biológicos como el hongo Oidio, llamado popularmente blanquilla o cenicilla.

Un calabacín con hongo Oidio en Bendones

● Disminución de la diversidad biológica en algunas zonas ecológicas más frágiles, como manglares y selvas tropicales. Y eso, aunque no tenemos en Asturias es importante a nivel mundial. ● Degradación y erosión del suelo, comprometiendo la fertilidad. ● Desequilibrio en la producción de alimentos mundial. No sólo los mandamases y señores de las guerras juegan con esto, el clima también.

A tirar de fesoria:

En esta imagen os he puesto unos cuantos útiles de labranza, ¿sabrías cómo se llaman y para qué sirven? Vamos a aprender un poco sobre ellos:

“Llabiegos”, “sechorios”, “fesories”, “garabatos”, “rastros”, guadañas, gachapos, madreñes, “foceta”, “llabiegu” … y así hasta mañana podríamos enumerar todos esos “preseos” (aperos pa’ los castellanos) en los que un paisano se apoyaba para sus labores, y ojo, dije paisano pero podía haber puesto paisana perfectamente porque en esto de la güerta no hubo en Asturies patriarcado -je,je-. Bueno, también citar a todas esas parejas de gües (son bueyes, no vayamos a pensar en pareja de guardias o algo así) que tanto dieron tira arrastrando los llabiegos (arados).

Entre los preseos, sólo existían seis en que se emplease el hierro: la azada (“fesoria”) se usaba para hacer los riegos a la tierra, hacer agujero para sembrar, etc.; la hoz (“foceta”) para cortar las mieses, por ejemplo las de centeno; la pala y el tridente o pala dientes (“trienta”, “traenta”), pues desde coger hierba a pañar el cuchu, -je,je-. Todo este hierro era forjado. En todos los demás, sólo entraba la madera, el asta, las cerdas, y la piel o cuero sin curtir.

El carro del país, rústico, normalmente hecho con roble, sin clavos en la estructura, chillón, el eje y las ruedas giran juntos, rozando madera contra madera en la apoyatura del eje hasta producir el característico chirrido tan penetrante que popularmente se denominó “cantu del carru”. Y era fácil oír este cantar por les caleyes asturianes, así como algún mugido, pues los carros eran tirados por vacas o gües, para llevar la yerba a la tenada y el cuchu a la tierra. Y es que “Dios y el cucho puen muncho; pero sobre too, el cucho”.

Y para usar el carro con los gües había que usar “xugos” (yugos), para unir la yunta; y muchas veces se usaba la aguijada (“guiada”, “guiá”), vara larga con breve punta de hierro para estimular (por llamarlo de una manera fina, esto toda la vida fue arrear al animal); e incluso a veces se usaba una “podrella” o “pudrella”: cadena gruesa o soga utilizadas como refuerzo para enganchar al carro.

Si tenemos que hablar de algo muy nuestro es de nuestras Madreñes (…) Y si es que un buen jugador de fútbol necesita unas buenas botas con tacos para andar por los campos sin resbalar, pa la tierra necesitamos unas buenas madreñas, de madera con sus 3 tacos pa no “yancar”, resbalar y romperse la crisma, andar por lo mojao y entre el cuchu.

El arado primitivo que usaron nuestros paisanos era de varios tipos (“cambilla” o “tazón”, “taza”, “llabegón”, “aladru”…). Prácticamente responde a las características del modelo romano. Su auxiliar la reja (“sechoria”) era para hacer cortes a la tierra y dividir así en trozos.

Hablemos de más aperos: La narria (“carreña”), “basón”, “abasón” o “ramu”) es un cajón o carro sin ruedas para llevar arrastrando cosas de gran peso. La grada (“gradia”, “rastru”) sirve para errellanar la tierra después de labrada. El “gachapu” (colodra: cuerna o estuche de madera que lleva el segador para guardar la piedra de afilar la guadaña -“guadañu”-), este sí que se usaba y más en verano pa ir a segar durante todo el año. Los cestos (“goxes”, “paxos”, “macones”, “maniegues”), pues ya sabemos que son las cestas de mimbre tan bonitas (me acuerdo de que mi abuelo las sabía trenzar, pero siempre fue más de tirar de “fesoria” (azada).

Pero si tenemos que hablar de algo muy nuestro es de nuestras Madreñes (no confundir con los zuecos esos holandeses, que para ellos serán muy guapos, pero no, je,je). Y si es que un buen jugador de fútbol, me da igual la camiseta y la ciudad, necesita unas buenas botas con tacos para andar por los campos sin resbalar, pa la tierra necesitamos unas buenas madreñas, de madera con sus 3 tacos pa no “yancar” (quedarse empozado), resbalar y romperse la crisma, andar por lo mojao y entre el cuchu. Además, esto es comodísimo, estás en tu casa en zapatillas, que sales para la quintana, metes los pies con tus zapatillas en la madreña, sales, haces lo que tienes que hacer, vuelves pa casa y sacas el pie, ni atarse, ni agacharse, ni nada, toda una comodidad. Ahora lo de saber andar con ellas o correr ya es otra movida, más de uno dejó los tobillos a base de darse con una madreña en el tobillo contrario, un buen madreñazo no es moco de pavo.

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