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El rollo de los rollos de cocina: aluminio, film y papel de horno, ¿cuál escoger?

  • Foto del escritor: Sonya
    Sonya
  • 26 oct 2021
  • 4 min de lectura
El rollo de los rollos de cocina: aluminio, film y papel de horno, ¿cuál escoger?
El rollo de los rollos de cocina: aluminio, film y papel de horno, ¿cuál escoger?

Cuando digo “el rollo de los rollos” es porque, entre el papel de aluminio (que en mi casa siempre se ha llamado “albal”, sea de la marca que sea), el “papel de plata” y el film (o el rollo de plástico para envolver), ya vamos servidos de nombres. Y, cuando llega el papel de horno, de repente también es “papel vegetal”, “antiadherente” o “sulfurizado”… Vamos, que para el mismo producto acabamos usando mil palabras.


Así que en este post quiero dejarlo claro y sencillo: qué es cada papel, para qué sirve, en qué se diferencia y cuándo merece la pena usar uno u otro.


Papel de aluminio, papel de plata o “albal”

No deja de ser una lámina muy fina de aluminio. Tiene una cara más brillante y otra más mate por cómo se fabrica (por el contacto con los rodillos), pero ambas caras tienen las mismas propiedades. Sí: da igual la “cara A” que la “cara B”, aunque haya mucha leyenda urbana con esto.

Cocinar con papel de aluminio es seguro, pero se recomienda no abusar a diario y evitarlo con alimentos muy ácidos (vinagre, limón, tomate muy ácido) durante tiempos largos, porque pueden reaccionar un poco con el aluminio.

Ventajas y desventajas

  • Como ventajas: es ligero, se adapta genial a lo que queremos envolver, y es una muy buena barrera contra la humedad y los olores (tanto para que no salgan como para que no entren).

  • Como desventajas: no es lo más “ecofriendly” (se recicla peor si está sucio), y en el congelador a veces es un caos porque todos los paquetes quedan iguales… y como se te olvide etiquetar, buena suerte. Y ojo, al ser metal, no se puede meter en el microondas (ni para cocinar ni para descongelar).


Usos habituales

  • Va muy bien para forrar bandejas de horno y ahorrar limpieza, sobre todo si hacemos carnes, pescados, patatas o verduras que queramos tostar. Eso sí: no es antiadherente, así que conviene engrasar un poco el papel o el alimento.

  • También nos sirve para cubrir por arriba un bizcocho, pastel o cualquier elaboración si vemos que se está dorando demasiado por encima.

  • Es perfecto para envolver alimentos antes de asar (boniatos, mazorcas de maíz, etc.).

  • En barbacoa ayuda a proteger del fuego directo o incluso a cocinar entre brasas (por ejemplo, unas patatas).

  • Es el clásico para cocinar en papillote (un pescado con un chorrito de aceite queda espectacular).

  • Para congelar funciona bien, siempre que el paquete quede bien cerrado y, si podemos, etiquetado.

  • Para envolver bocatas y alimentos sólidos, es cómodo y aguanta bien.

  • Para carne, pescado y fiambres (tipo jamón cocido), muchas veces conservarlos envueltos en aluminio ayuda a que se mantengan mejor que con el papel fino de la charcutería.


Papel film, film transparente o rollo de plástico

Es un plástico flexible (normalmente de polietileno) ideal para envolver formas irregulares. Ajusta muy bien y ayuda a conservar la humedad.


Ventajas y desventajas

  • Ventajas: es transparente (vemos qué hay dentro), flexible y hace un buen “sellado” contra el aire y la deshidratación de la nevera. Para sobras y medias piezas (media cebolla, medio aguacate, etc.) viene de lujo.

  • Desventajas: si es de mala calidad, puede dejar sabor a plástico. No es para horno y, para microondas, solo conviene usar el que indique que es apto. Y seamos sinceros: cortarlo bien y no acabar con el film pegado a todo es a veces una auténtica odisea.


Usos habituales

  • Para tapar verduras empezadas (media cebolla, pepino, etc.) y que no se resequen, siempre pegando bien el film a la zona cortada.

  • Para congelar carne o pescado va muy bien porque evita quemaduras por frío y reduce el intercambio de olores si queda bien sellado.

  • Para guardar sobras: filmamos el plato o el recipiente y lo metemos en la nevera; así vemos mejor lo que hay y protegemos la comida.

  • Para microondas (si es apto): cubrir platos de pasta con salsa, guisos, etc., evita salpicaduras y calienta más uniforme. Conviene dejar un pequeño “respiradero” (un huequito) para que salga el vapor.

  • Para cocinar al vapor en microondas: mismo sistema, film apto, y comida en un recipiente con algo de humedad.

  • Para salsas como bechamel o cremas: poner el film pegado “a piel” evita que se forme costra al enfriarse.


Papel de horno (vegetal, sulfurizado, antiadherente)

Como su nombre indica, es para hornear. Puede ser sulfurizado (tratado para resistir la grasa y la humedad) y, en muchos casos, además va recubierto de silicona por uno o ambos lados, lo que mejora el antiadherente y permite reutilizarlo alguna vez si no está muy sucio.


Ventajas y desventajas

  • Ventajas: evita que se peguen los alimentos, protege la bandeja, y ayuda a que el horno no se ensucie tanto. El ejemplo típico: pizza con queso que se derrite, chorrea, se quema en el fondo del horno y luego humo y limpieza… con papel de horno, el queso cae ahí y se acabó el drama.

  • Inconvenientes: no sirve para conservar alimentos como tal, suele ser más caro que otras opciones, y hay que evitar que toque las resistencias del horno porque puede arder.


Usos habituales

  • Para cubrir bandejas y fuentes de horno, evitando que se pegue y facilitando la limpieza.

  • Para forrar moldes de repostería y desmoldar más fácil.

  • Para papillote en horno y también para vaporeras, microondas y algunas cocciones suaves.

  • Para trabajar masas pegajosas: Estirar entre dos papeles evita que se pegue al rodillo y a la encimera.

  • Para no manchar la superficie de trabajo con harina, azúcar glas, glaseados o chocolate: lo recogemos y listo.

  • Para apilar dulces o separarlos en recipientes (galletas, bizcochos cortados, etc.).

  • Para freidora de aire: usando papel de horno adecuado y sin tapar totalmente la circulación de aire (y siempre bien sujeto con comida encima para que no vuele).

  • Para vaporera: Un papel de horno arrugado y humedecido deja pasar el vapor, pero ayuda a que no se mezclen líquidos y sabores entre elaboraciones.


Y hasta aquí “el rollo de los rollos”. Espero que con esto quede mucho más claro qué usar en cada caso y, sobre todo, que le saquemos partido a esa cubertería… perdón, a esa “papelería” de cocina que todos tenemos en el cajón.

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