Palodul (regaliz de palo): el palito de quiosco que también tiene su punto en la cocina
- Sonya

- hace 6 horas
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Si de pequeño has mordisqueado alguna vez un palito marrón que parecía una ramita (y te dejaba ese dulzor raro, como anisado), has probado palodul. Y no, no era madera: era raíz de regaliz.
Y aquí viene lo bueno: además de la parte nostálgica, el regaliz tiene un punto gastronómico muy interesante… siempre que lo uses con cabeza.
Vale… ¿Pero qué es exactamente el palodul?
El palodul es la raíz (rizoma) de la planta del regaliz, Glycyrrhiza glabra, de la familia de las leguminosas. En España se ha usado muchísimo como “golosina natural” (masticar la raíz) y también en tradición popular para temas respiratorios (tos, etc.).

¿Por qué sabe tan dulce si no lleva azúcar?
Porque el regaliz tiene glicirricina, un compuesto con poder endulzante muy alto (puede ser alrededor de 50 veces más dulce que el azúcar). Y esto en cocina es un arma de doble filo:
Si te quedas corta, aporta un fondo elegante, como herbal/anís.
Si te pasas… te lo tapa todo y ya solo sabe “a regaliz”.

El palodul y sus mil nombres (porque aquí cada uno lo llama como le da la gana)
Esto es lo de siempre: mismo producto, 20 nombres. En documentos de inventario y uso tradicional aparecen regaliz, regalicia, paloduz, palodul, palodulce, arrezú… (y suma y sigue según la zona).
Cómo usar palodul en la cocina (sin complicarte y sin cargarte el plato)
Infusión (la puerta de entrada)
Agua caliente + palodul lavado + 8–10 min.
Te queda una base dulce y aromática que luego puedes usar para:
Yogur
Fruta
Granizados
Almíbares ligeros
Leche o nata “con toque regaliz” (postres de los de siempre)
Infusionas el palodul en la leche/nata y eso lo conviertes en:
Natillas
Arroz con leche
Crema pastelera
Helados caseros
El combo que suele funcionar: cítricos + chocolate
En pastelería se usa muchísimo esa idea de citrus + regaliz (y queda con un punto muy fino, nada pesado).
En salado también vale (sí, en serio)
Una pista buena: Los sabores anisados van muy bien con verduras dulces/terrosas (ejemplo: zanahoria), sobre todo en formato “glaseado” con mantequilla. Traducción a nuestro día a día: poquita cantidad, tipo “toque”.
Zanahorias asadas.
Calabaza
Salsas para cerdo (en plan glaseado suave)
Dato gastro muy nuestro: en Cataluña se usa hasta para ratafía (licor de hierbas tan típico)
Importantísimo (sin drama, pero ojo): el regaliz no es “inocente” si te pasas.
El compuesto activo (glicirricina/ácido glicirrícico) puede provocar subida de tensión y bajada de potasio, entre otros efectos, sobre todo con consumo frecuente/alto. Esto se explica por el efecto sobre una enzima (11β-HSD2) que altera el equilibrio hormonal relacionado con la presión arterial.
Y otro dato práctico: en la normativa europea de etiquetado (Reglamento (UE) 1169/2011) existe la mención obligatoria tipo “contiene regaliz…” en determinados casos (según niveles de ácido glicirrícico/glicirricina, especialmente en bebidas y productos concretos).
Resumen de andar por casa: si alguien en casa tiene hipertensión, problemas renales/cardiacos, toma diuréticos o está embarazada, aquí mejor prudencia (y si se consume, que sea muy de vez en cuando).




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